Peugeot 3008

¿Por qué Peugeot competirá con el 3008 DKR en el Dakar?

La marca francesa jubila el triunfador 2008 DKR y presenta su nuevo 3008 DKR, un cambio que responde perfectamente al por qué Peugeot disputa el Dakar.

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Hace unos días Peugeot Sport desveló lo que era un secreto a voces: de cara al Dakar 2017 cambiará de modelo y alineará cuatro 3008 DKR en sustitución del 2008 DKR campeón de la última edición. En el fondo la filosofía sigue siendo la misma, un buggy de dos ruedas motrices con motor diésel y modificaciones encaminadas a afrontar un reglamento algo más desfavorable, pero el cambio dice mucho del enfoque de Peugeot.

Se puede decir que para el departamento de competición de la marca del león enero de 2012 fue una fecha traumática. En medio de una grave crisis y con dudas sobre el futuro de todo el grupo PSA, sus integrantes se enteraron por sorpresa de que el programa 908 para Le Mans quedaba cancelado. Todo, tras comprometerse a participar en el aún por estrenar Mundial de Resistencia, desarrollar un LMP1 híbrido con el que tratar de ser los primeros ganadores en La Sarthe con esa tecnología y tener todo el calendario de entrenamientos privados ya en marcha. Los pilotos, entre ellos Marc Gené, fueron la cara visible de todo un equipo que se desmoronó en apenas unos días.

Que los departamentos de marketing mandan sobre los de competición es un hecho desde hace tiempo. Pero a partir de entonces en Peugeot Sport no sólo debían guiarse por un siempre difícilmente calculable retorno de la inversión a nivel de ventas e imagen de marca, sino en la pura rentabilidad: más vehículos desarrollados con vocación de carreras-cliente (208 R2 y R5, 308 Racing Cup) y programas baratos pero de gran impacto.

El primer paso fue el asalto a Pikes Peak con Sébastien Loeb. El piloto ya estaba contratado por Citroën y la crisis había roto por pura necesidad vital el muro de cristal que separaba a ambas marcas en la práctica. Con él venía Red Bull, encargada de poner el dinero y los medios para que todo el mundo se enterara de la proeza. Y el coche no tenía más misterio que poner en la práctica quince años de experiencia en circuitos y rallies de cara a una prueba rodeada de tanta mítica como amateurismo. Que el récord iba a caer estaba claro, la cuestión era por cuánto y cuántos se enterarían.

El problema era el “y ahora qué”. Los prohibitivos costes de prácticamente cualquier especialidad de circuitos y la presencia de Citroën en el Mundial de Rallies limitaban las opciones y el camino escogido fue apoyar modestamente un proyecto en el Mundial de Rallycross, con costes aún contenidos al tratarse de estructuras pequeñas, y lanzarse a por el Dakar. Una prueba con vacíos de reglamento que explotar, de gran repercusión por la fecha en la que se celebra, sin grandes marcas plenamente implicadas y en la que el glorioso pasado de Peugeot aseguraba que el foco estaría sobre ellos desde el primer momento.

Que la primera participación (2015) fuera fallida no fue un problema. Es lo normal. De hecho de cara a la venta del relato, la victoria en 2016 no vino ni del mejor modo, ni en el mejor momento: fue demasiado sencillo, con un dominio aplastante de los 2008 DKR y ganando el piloto más laureado del plantel, Stéphane Peterhansel. Algo debían inventar para el año siguiente. Y aquí tenemos el 3008 DKR.

Se trata de un modelo cuya segundo generación acaba de ser presentada y en un buggy es mucho más sencillo hacer el cambio de modelo que en un vehículo que el reglamento obligue a ser mínimamente parecido al de serie. Por lo tanto a nivel de costes la jugada vuelve a tener sentido y Peugeot se puede presentar en el próximo Dakar con algo nuevo y alguna incertidumbre con la que despertar el interés de los aficionados. Sólo queda que, si pueden elegir, no gane Stéphane Peterhansel y Carlos Sainz, Sébastien Loeb o Cyril Despres tengan su oportunidad. Y si no, PH Sport se encargará de alinear varios 2008 DKR privados.