H.S. Kim, presidente y CEO de Samsung, en CES 2019

H.S. Kim, presidente y CEO de Samsung, en CES 2019

Investigación

H.S. Kim (Samsung): “Nuestro primer smartphone 5G será presentado en 2019”

El presidente y CEO mundial de Samsung expone en CES 2019 los dos campos prioritarios para la firma en los próximos años, en la misma línea marcada por sus principales rivales: inteligencia artificial y 5G

7 enero, 2019 22:00

En el sector tecnológico se suelen suceder las oleadas de terminologías que nos invaden durante un par de años y, luego, se integran tanto en nuestras vidas cotidianas que acaban por desaparecer. Eso alertaba recientemente Citrix sobre el 'cloud computing' (el término quedará obsoleto para 2025, según su encuesta) y así sucedió con otras tendencias como la virtualización, la mal denominada 'consumerización' o está comenzando a pasar con la automatización (en favor del más genérico concepto del 'industria 4.0). 

Pero si hay dos conceptos que se oyen en cualquier rincón de los mentideros del sector en estos tiempos, estos son 'inteligencia artificial' y '5G'. Una arena que comenzó primero, como suele suceder, a cobrar protagonismo en el área profesional pero que ya copa los discursos de las grandes multinacionales de consumo. 

Es el caso de Samsung que, al igual que muchos de sus rivales, ha hecho de estos dos paradigmas su particular bandera de innovación. En especial, en lo referente al 5G, donde la firma coreana promete ser uno de los actores destacados a la hora de democratizar una tecnología todavía en pañales y que, se presupone, debería comenzar a llegar a los consumidores entre 2019 y 2020.

"El 5G está aquí y ahora", ha declarado categórico H.S. Kim, presidente y CEO de Samsung. "El primer smartphone 5G será presentado en 2019". Esta declaración, que confirma las previsiones que la propia compañía había realizado el pasado año, solo concreta para la primera mitad de este curso la llegada de este terminal, pero no cuál o cuáles serán los modelos de alta gama que integrarán esta conectividad desde el próximo curso. 

De lo que sí ha sacado pecho H.S. Kim es de ser la compañía con más contribuciones realizadas al ETSI (alrededor de 2000 patentes desde noviembre de 2018, el 30% del total) para establecer los estándares del 5G. O de contar ya con proyectos activos en torno a la próxima generación de redes móviles en medio mundo: desde Houston y Sacramento en EEUU, hasta la nativa Corea (donde trabaja con los tres principales operadores del país en sus despliegues de 5G), pasando por Europa (con Telefónica y Orange).

Inteligencia artificial

En el segundo de los caballos de batalla, el de la inteligencia artificial, Samsung manifiesta una aproximación que frente a la propuesta más comprehensiva de LG, apuesta por la simplicidad. "La IA promete ser la tecnología que simplifique nuestra vida cotiidiana. Y por eso, nosotros también estamos simplificando nuestra estrategia de inteligencia artificial en torno una única herramienta: Bixby", ha dicho H.S. Kim, en referencia a su particular asistente virtual, integrado en televisores, neveras y otros muchos electrodomésticos. 

Esta limitación conceptual no implica que el abordaje de Samsung en este campo sea más limitado que el de muchos de sus competidores... ni mucho menos. La multinacional cuenta con laboratorios de innovación dedicados por entero a desarrollar su IA en Cambridge, Moscú, Seúl, Mountain View, Nueva York, Toronto o Montreal. Además, sus fondos de capital riesgo -aglutinados en iniciativas como Next- han ido a parar a 20 proyectos y startups de IA en los últimos cinco cursos, ya sea en el segmento del software o de la producción de hardware que posibilite este futuro inteligente.

Con lo que sí ha sorprendido el presidente y CEO mundial de Samsung es con una declaración de principios éticos en torno a la inteligencia artificial; siguiendo tres de las máximas propuestas hace meses por Brad Smith y su gente de Microsoft como el estándar del sector: que toda IA sea justa (imparcial), cuantificable (responsable) y transparente. Samsung se une así a compañías como la propia Microsoft pero también Google, Telefónica y organismos como la Unión Europea en la siempre difícil tarea de marcar los límites que la tecnología ha de asumir para ser socialmente positiva.