Las empresas necesitan ecosistema de innovación y pensadores creativos.

Las empresas necesitan ecosistema de innovación y pensadores creativos.

Innovadores

¿Cómo ser competitivo? Debes reinventar el negocio cada cinco años

Con la llegada de tecnologías como la inteligencia artificial, se necesitarán más pensadores creativos en las empresas

29 noviembre, 2019 11:09

Un nuevo informe de McKinsey recomienda a las empresas reinventar su negocio cada cinco años para seguir siendo competitivas. Ocho de las 10 compañías más grandes del mundo son constructores de negocios en serie, lanzando nuevas empresas para capturar nuevas oportunidades de crecimiento. Con la aceleración del cambio y el avance vertiginoso de la tecnología, la inacción es una estrategia que las empresas no se pueden permitir. Uno de los problemas es que a la hora de la verdad muchas empresas pasan mucho tiempo pensando sobre su futuro digital  sin pasar a la acción.

Con motivo del lanzamiento de Leap, Mckinsey ha compartido una investigación que revela los desafíos a los que se enfrentan las grandes empresas para construir nuevos negocios innovadores. Con las respuestas de más de 90 altos directivos de Fortune 500 y otros ejecutivos senior, el informe encontró que si bien los líderes empresariales están dispuestos a adoptar la innovación, el proceso puede ser desalentador y llevar mucho tiempo.

Las ideas clave incluyen: el 92% de los ejecutivos encuestados dice que las empresas con las que está innovando han crecido significativamente en valor. El 65% dice que estas empresas han mejorado el precio de sus acciones a largo plazo. Las expectativas y formas de trabajo no coincidentes se consideran los mayores desafíos. 

La inteligencia artificial demanda creativos

La inteligencia artificial aumentará la necesidad de pensadores creativos. Estas son algunas de las conclusiones de un informe publicado por el laboratorio de inteligencia artificial MIT-IBM Watson. Los investigadores utilizaron el aprendizaje automático para analizar 170 millones de ofertas de trabajo en EEUU entre los años 2010 y 2017. Los resultados apreciaban una leve disminución de las tareas repetitivas que están siendo asumidas por la tecnología.

La inteligencia artificial aumentará la necesidad de ‘habilidades blandas’, trabajos que requieren habilidades intelectuales y capacidad analítica. Por ejemplo, los trabajos que requieran creatividad, resolución de problemas complejos, flexibilidad cognitiva o habilidades de lenguaje hablado serán más valiosos y mejor pagados.

Los investigadores pidieron a las empresas que revisen sus programas de recursos humanos, reconsideren la forma en que capacitan a los empleados y redefinen las categorías laborales. Del mismo modo, los empleados deben buscar capacitación que profundice sus habilidades de pensamiento creativo. 

Las empresas necesitan ecosistemas de innovación

Según el último artículo de los autores Alexander Osterwalder, Tendayi Viki y Yves Pigneur para Harvard Business Review, los ecosistemas de innovación aprovechan el talento interno y externo y son la mejor opción para trabajar en entornos competitivos y en constante cambio. Los líderes deben crear las condiciones adecuadas para que se recojan las mejores ideas internas y externas como motor de crecimiento sostenible.

Directivos del siglo XXI: deben comprender los algoritmos

Es la idea que propone Mike Walsh en un reciente artículo para Harvard Business Review. Los líderes, los clientes y los reguladores cuestionarán a los directivos sobre lo que optimizan. Habrá demandas que obligarán al directivo a explicar las decisiones humanas detrás del diseño de sus sistemas de inteligencia artificial.

Asimismo, tendrá que justificar cuestiones éticas, sociales, fuentes de datos, métodos y sistemas de monitorización para evitar sesgos o discriminaciones. Para ello, es fundamental que el directivo documente sus decisiones cuidadosamente y se asegure de que comprende los algoritmos del negocio.

Descifrar la mente

Científicos de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh han encontrado una forma de mapear los patrones de la activación cerebral mediante escáneres de resonancia magnética para leer los pensamientos y las emociones de las personas.