EXPOSICIÓN

La ruta secreta de Coco Chanel en Venecia

Descubre los lugares de la ciudad de los canales por donde la diseñadora pisó firme, a principios del siglo XX. Y te mostramos, palmo a palmo, la exposición que revela sus libros favoritos y los objetos que creó inspirados en ella.

Gabrielle Chanel, en su apartamento de la Rue Cambon, junto a su impresionante biblioteca.

Gabrielle Chanel, en su apartamento de la Rue Cambon, junto a su impresionante biblioteca.

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Si hay una ciudad en Italia que despierte admiración universal, a pesar de ser archiconocida, ésta es la capital del Véneto. Sus seis sestieri (barrios) no dejan indiferente a nadie. Venecia es de las pocas ciudades en que la moda va intrínsecamente ligada a su cultura. No en vano ha sido lugar de peregrinación, desde hace siglos, de gente de todo el mundo y allí se han celebrado, desde la tradición de los Carnavales, algunas de las fiestas más fastuosas del mundo.

Por eso fue destino favorito de Coco Chanel, aunque no hay muchas imágenes de la diseñadora durante sus estancias en la ciudad de los canales. Quizás quería mantener sus visitas casi en secreto, para disfrutar de los paseos como disfrutaba de los libros, en solitario. Y por eso es allí donde se exhibe, en la galería de Arte Moderno de Ca’ Pesaro, la muestra: La Donna che Legge (La Mujer que lee).

Allí tuvo lugar la fabulosa fiesta de inauguración de la exposición, a la que asistieron, entre otros muchos famosos, Kiera Knightley, Anna Mouglalis o Caroline de Maigret. Si quieres ver el vídeo del evento, lo tienes aquí.

Si tienes pensado hacer una escapada a la ciudad de los canales, anímate a seguir la llamada Ruta Chanel. Esta ciudad supuso un antes y un después para la diseñadora francesa. En agosto de 1920, aún con el duelo de la muerte de su amado Boy Capel, Misia y José María Sert, artistas y amigos desde 1917, invitan a Coco por primera vez a Venecia.

Coco Chanel, en la playa del Lido de Venecia, con Misia y José María Sert, y otros amigos.

Coco Chanel, en la playa del Lido de Venecia, con Misia y José María Sert, y otros amigos.

Un choque estético que la marcaría para siempre en sus futuros diseños. Fue el marido de Misa, Jose María Sert, quién arrastraba a Gabrielle a museos y a pasear por sus calles a empaparse de historia. Misia por su parte, la llevaba a tiendas de moda y antigüedades repartidas por toda la ciudad. Con los caminos bien aprendidos, Chanel se hizo asidua de lugares tan variopintos como: las playas de la isla de Lido, el famoso Café Florian o el mítico Harry's Bar (donde solía encontrarse con algunos amigos, entre los que estaba Peggy Guggenheim vestida con un Delphos, el famoso vestido creado por Fortuny).

Peggy Guggenheim, vestida con un Delphos de Fortuny.

Peggy Guggenheim, vestida con un Delphos de Fortuny.

Precisamente otra de las paradas imprescindibles es el Palazzo Venier dei Leoni, que la multimillonaria y mecenas americana compró en el Gran Canal de Venecia, y desde donde lideraba la vida cultural y social de la ciudad. En su azotea tomaba el sol desnuda y en su jardín está enterrada, junto a su docena de perros. Su colección está considerada una de las mejores colecciones de arte moderno de Europa y uno de los museos más importantes de Italia. 

Y quizás Chanel la acompañara a Peggy a visitar el showroom de El Mago de Venecia (como apodaban a Mariano Fortuny y Madrazo sus clientas de todo el mundo), y la ayudara a escoger un vestido para una fiesta con la marquesa Luisa Casati. El polifacético artista tenía su tienda y su vivienda en el Palazzo Fortuny.

Otro de los lugares que solía frecuentar Coco Chanel en compañía de sus amigos era el teatro La Fenice, fue allí donde conoció al rico y famoso creador de los Ballets Rusos, Sergei Diaghilev, muy amigo de Misia. Pero si hay algo que la transmutó fue, sin duda, el arte bizantino que, en la plaza de San Marcos, se respira en cada esquina, aunque es su basílica la eclosión perfecta.

El oro y su brillo, de los miles de mosaicos que cubren la bóveda de la basílica, la marcaron de por vida. Su apartamento de la rue Cambon 31 de París fue recubierto con tela de yute, para emular así el color dorado. Además, se hizo poner grandes espejos, estantes y dos Moris (figuras) talladas en madera, emulando de esta manera, el ambiente refinado de los palacios venecianos y barrocos della Serrenisima. De Bizancio, Gabrielle rescató, para la joyería de la Maison, las cruces ortodoxas recargadas, e implantó hilo de oro en alguno de sus vestidos.

Si volvemos a San Marcos, el León está vinculado a esta plaza y al Santo patrón de la ciudad, del cual se convertiría en su emblema y también representa el signo zodiacal de Coco, que era Leo, al haber nacido el 19 de agosto de 1883. En su apartamento, hay objetos dos figuras de león en color dorado.

El universo Chanel es muy extenso, por este motivo, quien quiera conocer más sobre el mismo debe, además de escaparse a Venecia, iniciar o concluir la ruta en la galería de Arte Moderno de Ca’ Pesaro, un fabuloso palacio del siglo XIX, en el barrio de la Santa Croce, donde se exponen las más de 350 piezas personales conforman la cosmovisión literaria de la francesa, bajo el paraguas de artistas de todo tipo, como Picasso y Jean Cocteau, lecturas e influencias que la ayudaron a crecer personal y profesionalmente. Los tienes en esa galería de imágenes.

A través de sus objetos personales, desde joyas, dibujos y fotografías, a vestidos creados por Karl Lagerfeld y otras piezas que el comisario de la exposición, Jean-Louis Froment, ha considerado importantes, se muestra la apasionada relación de la diseñadora por la lectura y el arte...

Visitar la exposición es visitar la segunda planta del 31 de la Rue Cambon (donde Chanel tenía su casa), y conocer algunos de sus tesoros, los libros, descubrir cómo estos, y sus paseos entre góndolas y canales, marcaron la moda que la convirtió en un mito. 

Hasta el 8 de enero de 2017, hay tiempo de visitarla.