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Y la medalla de oro (vintage) es de... Moisés Nieto

Las convulsas Olimpiadas de Munich 72 y Otto Aicher, el diseñador gráfico que creó toda una lineal temática al respecto, llevan al diseñador de Úbeda a una evolución del deporte como base de su firma

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El blanco, el azul y el rojo predominan, como si de una atleta de lujo, pero con reminiscencias setenteras, se tratase.

La gran mayoría de los creativos españoles se han fijado en la noche. Teresa Helbig, con sus flappers galácticas; los Alvarno, que han definido a la perfección una sofisticación post fiesta o Leandro Cano, con el foco puesto en las verbenas andaluzas... todos ellos rinden homenaje a la noche y la celebración.

Por el contrario, la propuesta de Moisés Nieto se planta en el día donde las metas se fijan a base de “dedicación constante y el ímpetu de superación”, alejados de la fiesta.

“Microlentejuelas, sobre prendas de algodón orgánico, se encuentran en faldas plisadas a media pierna, con aires de tenista inglesa o a lo Lilí Alvarez, la tenista española que quedó tres veces finalista en Wimbledon en los años 20, y para quien Elsa Schiaparelli creó la falda pantalón.Camisas oversize, en tejido Oxford, que recrean chaquetas de judo y se adaptan a la silueta con aire deportivo, pero no aptas para hacer deporte”. 

Las propuestas diurnas, aunque suceden en la década de los 70, no toman como referencia el manido hippy sino las líneas rectas que miraban al futuro. Todo transcurre en las históricas Olimpiadas de Munich 72 como leit motiv de las prendas. Este evento deportivo, en el que medio mundo se estremeció con el atentado del grupo terrorista Septiembre Negro, dio paso a un concepto nuevo de divertimento.

“El diseñador gráfico alemán Otto Aicher, que creó una imagen visual para las Olimpiadas, es el pilar sobre el que gira la colección”. Pareciera como si los atuendos del nadador Mark Spitz, la gimnasta Nadia Comaneci o los jugadores del mítico encuentro -en plena guerra fría- entre Estados Unidos y la antigua URSS hubieran saltado a la pasarela transformados en el jugador de tenis René Lacoste.

Los calcetines altos blancos a bandas rojas y azules, chaquetas y faldas troqueladas a conjunto en blanco y negro, además de pantalones que miran al chándal con rayas verticales no dejaron lugar a dudas. Las margaritas desestructuradas fueron el único elemento que no corresponde a ninguna versión deportiva.

Una colección fiel a la marca Moisés Nieto, como paso evolutivo de sus sutiles volantes, también presentes para la próxima Primavera-Verano 2107, y el top ventas que supusieron sus sudaderas, a la que tampoco renunció. Y es que “no existen trofeos sin haber trabajado antes en perseguir una meta”.