Arte con Estilo

Siete relojes que son una auténtica obra de arte

Relojería y arte son dos disciplinas que comparten valores como vanguardia, excelencia, atemporalidad… Y muchas marcas rinden homenaje a grandes clásicos de la pintura y a creadores contemporáneos, para crear piezas únicas en ediciones limitadas

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En pleno siglo XXI, algunas marcas de relojes llevan más de un siglo conjugando el trabajo artesanal con la tecnología más puntera, en una apuesta por trascender su inexorable función de medir el tiempo. Como decía Hipócrates: “La vida es corta, pero el arte es eterno”.

Impresionante e impresionista

La manufactura suiza rinde homenaje a uno de sus pintores favoritos: Vincent Van Gogh. Tras haber estampado su autorretrato en otro de sus modelos, ahora el artesano esmaltador de la firma ha reproducido, trazo a trazo, el corazón del cuadro La noche estrellada. Éste Master Grande Tradition à Répétition Minutes, en oro rosa, de Jaeger-LeCoultre ha sido editado en serie limitada a 18 piezas. Gracias a sus timbres cristal y a sus dos martillos trébuchets, la melodía de la repetición de minutos suena con impresionante nitidez. Su reverso es también digno de mención ya que deja a la vista la masa oscilante de oro rosa. Precio: C.P.V.

Inspirados por el genial Leonardo

En esta ocasión la manufactura de Schaffhausen no sólo dedica un reloj a un gran genio, sino toda una línea.  Bajo el nombre Da Vinci, IWC presenta algunas de sus creaciones más avanzadas. Comparten con el gran maestro renacentista su pasión por la exactitud en la medición del tiempo y, guiados por su espíritu incansable, presentan soluciones tan audaces como visionarias.

Este cronógrafo calibre 89361 permite visualizar las horas y los minutos acumulados en una indicación analógica en una esfera interior. Lo que facilita la lectura de los tiempos finales con tanta facilidad como la hora del día. Cuenta con reserva de marcha de 68 horas, función flyback y un pequeño segundero con dispositivo de parada. Su caja está realizada en platino y su correa en piel de caimán negra. Precio: C.P.V.

¿Conoces a Mr. UP y Mr. Down?

Max Bûsser se propuso crear relojes que fueran en sí mismos una obra de arte, un desafío a lo establecido y un reto tecnológico. El modelo LM1, en colaboración con el artista chino Xia Hang, es un buen ejemplo.

Se trata de una reinterpretación del LM1 original. Conserva todas las características de los relojes de bolsillo del siglo XIX que lo inspiraron: la rueda de balance suspendida y el indicador del segundo huso horario (ajustable de forma independientemente). Pero este MB&F cuenta con una genialidad única: la reserva de marcha viene indicada por un hombre en miniatura, obra del escultor Xia Hang. Sentado sobre el mecanismo, se mantiene erguido (Mr. Up) cuando el reloj tiene cuerda, y gradualmente va cayendo (Mr. Down), conforme baja la energía. Se trata de una edición limitada de 12 piezas. Precio: C.P.V.

Marquetería exquisita 

Este impresionante pieza, creación de ArtyA es edición 1 de 1. Un modelo único que atesora la mayor de las complicaciones, un turbillon volante, y una esfera realizada por el maestro artesano Bram Ramon. 

Sobre un dial de acero azul se ha creado una esfera basada en los patrones clásicos de la marquetería que decoraba las armas del siglo XIX. En ella se han empleado tres tipos de oro diferentes: amarillo, verde y rosa, lo que hace de este reloj también una joya muy especial. Así mismo, la decoración de su reverso merece ser destacada: combina los acabados Côte de Genève y Perlage, con puentes en esqueleto que permiten que la luz atraviese el tourbillon. Precio: C.P.V.

El medievo en tu muñeca

Si hay una casa relojera célebre por su vinculación con el mundo del arte esa es, sin duda, Vacheron Constantin. Sus colecciones Méteiers d´Art son la máxima exaltación del savoire faire relojero y artístico, atesorado en la manufactura generación tras generación, desde 1755.

En esta ocasión, sus creadores se han inspirado en el Bestiario de Aberdeen, uno de los mejores ejemplos de manuscrito iluminado de la Edad Media. De sus páginas han saltado textos e ilustraciones sobre los animales mitológicos que reinaban en el imaginario colectivo del siglo XII. Realizado en serie limitada de 20 piezas, su calibre 1120 At cuenta con una robusta caja de oro blanco. Su dial, realizado en dos alturas, es de lo más original. En un primer nivel aparecen las criaturas mitológicas y en un segundo término las horas y minutos, suspendidas sobre un fondo en relieve que reproduce un texto del bestiario original. Precio: C.P.V.

Arte en movimiento

En el mundo de la relojería, el arte contemporáneo también tiene, por supuesto, cabida. Firmas vanguardistas como Hublot lo tienen muy presente y llevan a cabo colaboraciones tan llamativas como la realizada con el pintor franco-venezolano Carlos Cruz-Diez. Reconocido internacionalmente como uno de los máximos exponentes del arte cinético, sus obras son ya auténticos clásicos. Para la ocasión, Cruz-Diez ha adaptado su creación Chromointerférence (1964) y ha sido plasmada en tres modelos diferentes.

El resultado es apasionante e hipnótico a partes iguales. En la esfera se han impreso sus famosas líneas de color yuxtapuestas y, sobre ellas, se ha superpuesto una trama negra móvil que se desplaza cada minuto generando nuevas combinaciones y patrones de color según avanzan las horas. De esta manera el paso del tiempo es una creación artística en sí misma. Precio: C.P.V.

Siempre un paso más allá

Aunque sea la firma más "joven" de todas las mencionadas, la vinculación de Swatch con el mundo del arte es tan longeva como productiva. No en vano, uno de sus icónicos lemas reza “I always want more art” ("siempre quiero más arte"). Décadas de colaboración con los artistas más relevantes han dado piezas míticas como las que en su día realizaron los españoles Ágatha Ruiz de la Prada y Oscar Mariné. Ahora Swatch va más allá y, junto al artista Tobias Rehberger, han creado el proyecto 24 Stops, 24 paradas.

Se trata de una ruta de cinco kilómetros que une Weil am Rhein, en Alemania, y Riehen, en Suiza. En el sinuoso camino que une la Fundación Beyeler con el Campus de Vitra Rehberger, ha situado 24 puntos de interés que permiten explorar un entorno natural y cultural de una diversidad única. Y, ¿qué mejor forma de celebrar ésta original propuesta que con un reloj conmemorativo? El Cuckoolus, una edición limitada a 4.962 piezas, llamado a convertirse en todo un clásico de su historia. Precio: 105 €.