Estilo de vida

Ser madre no estresa tanto como ser esposa

Un estudio revela que el mayor causante del estrés es el matrimonio. El 46% de las mujeres encuestadas aseguraron que sus maridos son más estresantes que los hijos. 

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No cabe duda de que la maternidad es una gran responsabilidad y que puede provocar, en muchas ocasiones, un elevado nivel de estrés. Sin embargo, y según un reciente estudio realizado por el medio estadounidense Today.com, los hijos no son los mayores causantes de situaciones tensas y de agobios, sino los maridos.

Durante el estudio se encuestó a más de 7.000 mujeres de Estados Unidos. El 46% aseguraron que su cónyuge es el principal factor de estrés y no sus hijos. Con un nivel de estrés medio de 8,5 de 10 puntos, la mayoría de madres aseguran que los padres de sus hijos “se comportan como niños grandes en vez de en iguales compañeros”. Asimismo, las mujeres encuestadas señalan que el “estrés de una madre es muy diferente al estrés de un padre debido a las distintas responsabilidades que adoptan unas y otros”, reafirmando que son ellas las que en muchas ocasiones llevan el peso de la familia.

Tres cuartos de las madres encuestadas se quejan de no obtener ayuda en la crianza y educación de sus hijos ni en las tareas de la casa. El estudio también determinó que el 60% de las mujeres encuestadas sienten no tener tiempo suficiente para “hacer todo lo que tienen que hacer” durante el día, y eso incluye profesión, tareas de limpieza del hogar, educación de los hijos, etc.

Algunas declaraciones anónimas que se registraron en el estudio fueron frases tan alarmantes como estas:

“Muchas veces me siento como el único adulto en casa. Mi marido y mi hija compiten por mi atención”.

“Estoy cansada emocional y físicamente. Cuando mi marido llega a casa, siente su hogar como otro trabajo”.

“A pesar de que mi marido es una persona comprometida, todavía siento que toda la presión del hogar es para mí. Trabajo las mismas horas que mi esposo y, sin embargo, soy yo quien hace todas las tareas de la casa”.

“Mi esposo consigue todo lo que quiere. Ni si quiera puedo tomarme un descanso en la bañera sin que mi marido me traiga al bebé”.

“He averiguado mucho sobre la educación de los hijos, pero lo he hecho sin la ayuda de mi marido. Eso me estresa mucho porque si algo ha ido mal, entonces también es mi culpa”.