Denuncias cruzadas

La conjura por la propiedad de Pocoyó: de la letrada de Justicia al 'Chavo del 8'

El expropietario de la productora de los dibujos animados denuncia al actual presidente que califica las acusaciones de “absurdas”

Castillejo, el día de la salida a bolsa de Pocoyó.

Castillejo, el día de la salida a bolsa de Pocoyó.

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La guerra por el control de los dibujos Pocoyó se ha trasladado al plano de los tribunales. Mientras que el expresidente, José María Castillejo, considera que el empresario mexicano Miguel Valladares le ha estafado para apropiarse con la empresa a través de engaños y con la colaboración de una serie de personas, este último mantiene que todas estas acusaciones son “absurdas” e infundadas, y ya desmontadas por varios juzgados.

Por lo pronto, el empresario mexicano deberá acudir la próxima semana al Juzgado de Instrucción número 19 de Madrid en calidad de investigado tras recibir de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía (UDEF) un oficio en el que se recoge que “se procede a dar cuenta de unos hechos de naturaleza presuntamente delictiva, denunciados por José María Castillejo”.

A modo de resumen, el expropietario de la productora de Pocoyó, Zinkia, denuncia que Valladares se quedó con la empresa aprovechando el problema económico por el que pasaba y con la ayuda de una serie de personas e incluso bajo amenazas. Castillejo señala con personajes próximos suyos a otros empresarios mexicanos, dueños de la productora del personaje televisivo “El Chavo del Ocho”.

Entre otras, Castillejo denuncia que la letrada de la Administración de Justicia del Juzgado de lo Mercantil que llevó el concurso de acreedores de la empresa de Castillejo a través de la cual tenía la mayoría de las acciones de Zinkia, Jomaca 98 S.L., colaboró con los intereses de Valladares. Según la denuncia presentada en la Policía y trasladada al Juzgado, la letrada llevó a subasta 8.259.000 acciones de Zinkia, un 33% de la compañía, haciendo una convocatoria irregular.

Subasta irregular

Según el expresidente, desde el Juzgado de lo Mercantil no se respetaron los plazos establecidos por la ley, y sacó la subasta con el identificador de la compañía erróneo. “La incorrecta denominación de la mercantil, y especialmente la incorrecta denominación de las acciones, su código ISIN, hicieron imposible la libre concurrencia de postores que licitaran por el paquete accionarial”. Como sostiene Castillejo: “Nadie pujaría en una subasta por unas acciones con un ISIN equivocado, como nadie pujaría en una subasta por un coche con el número de bastidor o de matrícula equivocado o incorrecto”.

Según el denunciante, esas acciones fueron adjudicadas a Valladares por 1,1 millones de euros, un precio 22 veces menor del fijado por la consultora a novel mundial en materia de valoración de marcas Duff & Phelps. Castillejo sostiene que Valladares le ayudó a refinanciarse cuando estaba con problemas económicos y después ejecutó la deuda en contra de lo acordado. En esa ejecución, Castillejo tuvo que ir a concurso de acreedores, y entonces ahí el empresario mexicano -que ya era accionista de la compañía- se quedó con la mayoría de las acciones.

Valladares se defiende

Sin embargo, el actual presidente de Zinkia se ha puesto en contacto con EL ESPAÑOL para desmentir cada uno de los extremos de su actual enemigo. Respecto del papel de la letrada de la Administración de Justicia, el empresario mexicano asegura que está siendo injuriada por Castillejo. Asegura que éste ya presentó una denuncia contra ella y ya fue inadmitida por los órganos jurisdiccionales competentes. Esta circunstancia, según Valladares, “evidencia la absoluta falta de sustento de las acusaciones” vertidas por el empresario.

Como ya publicó este diario, Castillejo sostiene en su denuncia que el empresario mexicano llegó a amenazarle de muerte a él y a su familia para que se “doblegara” a sus planes. Al respecto, Valladares advierte a su antecesor que esta acusación “deberá ser probada en sede judicial o, de lo contrario, deberá el señor Castillejo responder de ella ante los tribunales por el delito de calumnias o denuncia falsa”.

El expresidente también acusa a Valladares de comprar un crédito que Bankia tenía concedido a Jomaca 98 con el objetivo de refinanciar esta sociedad. Este crédito contaba con un buen número de garantías, entre ellas acciones por valor del 33,77% del capital de Zinkia. “En relación a la actuación de la entidad bancaria que le prestó 16 millones de euros, Bankia, que tras no pagar durante años inició la ejecución del préstamo impagado, Castillejo se permite el lujo de difamar a la misma y a sus empleados, afirmando que se 'malbarató' la venta de dicho crédito”, replica el mexicano a través de un comunicado a este diario. Según mantiene, estos hechos fueron denunciados ya en un Juzgado de Madrid y éste lo archivó.

La “cara amable” del Chavo del 8

Castillejo ha perdido su empresa y ahora ha puesto toda la carne en el asador para intentar recuperarla o por lo menos recuperar algo del dinero perdido. En su artillería contra Valladares explica que “tiene indicios de que podría estar actuando presuntamente como 'cara amable' y 'avanzadilla' de un grupo mexicano del que desconozco su nombre”.

Pero esas personas estuvieron en Zinkia en septiembre de 2013 para ver el negocio. “Valladares me dijo personalmente que era mejor que no supiera de dónde y cómo ganan su dinero este grupo inversor, pero tienen mucho dinero”, recoge en la denuncia ya en manos del Juzgado.

Siempre según la versión de Castillejo, uno de los tres sí se presentó como consejero delegado de lo que entonces era una pequeña productora de animación mexicana llamada Ánima Estudios -y que ahora aparece como estudio líder de animación en Latinoamérica-, y que les dijo entonces que tenía los derechos del personaje televisivo conocido en México en los años 60 y 70 llamado “El Chavo del Ocho”. En esa reunión, le contó que habían intentado convertir al personaje en un personaje de animación pero la idea había fracasado.

Las otras dos personas que había aquel día dijeron -según denuncia Castillejo- ser representantes de un fondo de inversión. “Estos dos señores mostraron un elevado interés en entrar como inversores en nuestra compañía para de esta manera poder hacerlo en los mercados financieros y a través de Zinkia tener acceso a los más de cien mercados internacionales en los que Pocoyó vende y cobra sus contenidos”, recalca.