Violaciones

Un año de cárcel a un pamplonés por intentar besar a una extranjera en Sanfermines

El novio de la joven, condenado a 9 meses de cárcel por dar un puñetazo al acosador.

Encierro de los Sanfermines de este año en la calle Estafeta de Pamplona

Encierro de los Sanfermines de este año en la calle Estafeta de Pamplona

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La Audiencia Provincial de Navarra ha condenado a un año de prisión a un vecino de Pamplona que en los Sanfermines de 2014 abordó a una joven estadounidense y empezó a tocarle el pelo y la cintura, intentando besarla. Considerado autor de un delito de abuso sexual, la pena que se le ha impuesto es la mínima posible al apreciarse una circunstancia atenuante de embriaguez.

El novio de la chica, también de Estados Unidos, que acababa de terminar de correr el encierro, vio la escena desde lejos y acudió a auxiliar a su pareja, propinando al pamplonés un puñetazo que le hizo caer al suelo y le causó un traumatismo cráneo-encefálico grave. El joven ha sido condenado a nueve meses de prisión y deberá indemnizar al lesionado con 91.000 euros, así como pagar al Servicio Navarro de Salud otros 60.000 euros por la asistencia sanitaria que requirió el acosador.

De acuerdo con los hechos que la Audiencia ha considerado probados tras el juicio, sobre las 8:37 horas del 13 de julio de 2014 José M.F.G., que entonces tenía 41 años, caminaba por la calle Estafeta de Pamplona, "hallándose bajo la influencia de las bebidas alcohólicas que había consumido anteriormente".

"No hagas esto"

A la altura del número 2 de esa calle vio apoyada en la pared, sola, a Ángela F., que estaba esperando a su novio, Zachary R.B., el cual acababa de participar en el encierro de las fiestas de San Fermín. 

José se dirigió a Ángela y le preguntó si quería tomar algo, a lo que ella dijo que no y le hizo saber que estaba esperando a su novio. José se puso "a escasos centímetros" de la chica y empezó "a acariciarle el pelo, colocando las manos en su cintura e intentando besarla, diciéndole ella 'no hagas esto', pese a lo cual mantuvo su cuerpo muy próximo al de dicha señora mientras ésta lloraba y temblaba, llamando a su novio, pronunciando el nombre del mismo, durando la situación descrita poco más de un minuto".

Zachary, que estaba buscando a Ángela, vio lo que estaba pasando y "al considerar que su novia estaba siendo objeto de un atentado contra su libertad sexual al ver que se encontraba llorando y angustiada, se dirigió corriendo hasta el lugar y, sin detenerse ni mediar palabra, se abalanzó sobre José, propinándole directamente un fuerte puñetazo en la cara". José cayó al suelo y se golpeó la cabeza contra el adoquinado, quedando inconsciente.

El vecino de Pamplona requirió una inicial intervención quirúrgica urgente y otras dos en fechas posteriores, sanando del traumatismo craneo-encefácilo a los 249 días, de ellos casi un mes en el hospital.

La Audiencia no ha tenido dudas sobre los hechos porque una grabación de vídeo que pudo obtenerse acreditó la narración de la joven. Para la Sala, lo que hizo José no fue "una simple falta de respeto o consideración sin especial trascendencia" sino un ataque a la libertad sexual de la víctima.

Abuso sexual

Los magistrados, no obstante, no han aceptado la tesis del fiscal y de la acusación particular ejercida por Angela, que habían calificado los hechos como una agresión sexual. La Audiencia los califica de abuso sexual al no apreciar ni violencia ni intimidación.

En cuanto a la conducta de Zachary, que tenía 24 años en el momento de los hechos, el tribunal descarta la existencia de una falta de lesiones, como pretendía la defensa, y le castiga como autor de un delito. Explica, a este respecto, que la violencia del golpe propinado -el puñetazo incluso dejó marcas visibles en los nudillos del joven-, junto a la imposibilidad de reacción por parte de José "nos llevan a considerar que era perceptible para un ciudadano medio que existía una probabilidad elevada de que, en tal situación, podía producirse un resultado lesivo de considerable importancia, tanto como consecuencia del impacto directo mismo, como derivado de la caída violenta sobre el suelo que lógicamente originaría el súbito golpe".