Educación

Fin de semana sin deberes: las claves de la huelga que ha enfrentado a la comunidad educativa

Asociaciones de padres critican que la jornada escolar supere "en ocasiones las 60 horas semanales".

La huelga contra los deberes que se inicia este sábado es pionera en España

La huelga contra los deberes que se inicia este sábado es pionera en España EFE

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Empieza la primera huelga en España... contra los deberes. La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) hace efectivo su llamamiento a la insumisión de padres y alumnos para no realizar tareas de clase en los hogares durante los cuatro sábados y domingos del mes. Es sólo el comienzo porque buscan su “eliminación total” para recuperar el “tiempo libre” de los estudiantes.

La protesta, que se engloba dentro de la campaña En la escuela falta una asignatura: mi tiempo libre, dicen, desde CEAPA, pretende sensibilizar sobre que una educación “integral y moderna” no puede basarse “en modelos educativos del siglo pasado”. También alertar sobre el “impacto negativo” que los deberes tienen en la vida diaria, en la salud y en los derechos de los chicos. Por último, la plataforma que aglutina a más de 12.000 asociaciones de padres y madres de la escuela pública también pretenden movilizar en favor de una educación “integral, moderna, comprometida y basada y centrada en los alumnos”.

Según reconoce el presidente de CEAPA, José Luis Pazos, las expectativas para esta huelga son “muy buenas”. Se basa en el hecho de que desde que hicieron el llamamiento han sido muchas las llamadas y los correos electrónicos demandando información cómo realizarla y cómo justificar la insumisión.  

¿Por qué declaran la guerra a los deberes?

En el manifiesto que se puede leer en la web de CEAPA se recogen una serie de razones por las que los padres de la pública declaran la guerra a los deberes.

Aprendizaje erróneo

Según la Confederación, los deberes, “lejos de fomentar el desarrollo integral de la persona, son la herencia dañina de un método pedagógico obsoleto que está basado en la memorización y en repetición de contenidos”. Explican que estas tareas pretenden “encubrir la ineficiencia” del modelo educativo con una “sobreacumulación” de ejercicios sin supervisión docente directa, cuyo fin es “derivar la responsabilidad de dicha ineficiencia al alumnado y su familia”.

Sobrecargan a los chavales

En opinión de CEAPA, la “presión institucional” que se provoca con los deberes desemboca en una ampliación real de la jornada escolar, que llega a “límites inaceptables”. “A veces supera las 60 horas semanales”, insisten. “Ello provoca que los alumnos vivan su proceso educativo como una película continua que les deja habitualmente sin posibilidad de descanso real y les desmotiva para implicarse en un proceso de aprendizaje que les ilusone”.

Intromisión en la vida familiar

“Estas tareas, y las consecuencias que supone no realizarlas, hacen que el tiempo familiar se supedite a su realización, alterando e impactando en el modo de comunicación familiar, generando consigo tensiones e influyendo negativamente en el tiempo libre y de ocio familiar”, explican. Además, se refieren a una sentencia del Tribunal Constitucional, en la que se lee que “el tiempo situado fuera del horario escolar pertenece a los padres y es indisponible para la escuela”. Y concluyen: “Los deberes son, por tanto, una injerencia en la vida familiar que se produce por una errónea aplicación de una libertad de cátedra mal entendida”.

Genera desigualdades

Por último, en CEAPA considera que existen factores como la cantidad de tiempo, los recursos económicos disponibles o la cualificación del conocimiento académico de los padres y madres que influyen “directamente” en la realización de los deberes. “Se conforma así un currículum oculto para los alumnos que nada tiene que ver su capacidad o su interés y que provoca, de manera objetiva, la desigualdad entre el alumnado”.

Argumentan que aquellas familias que no disponen de tiempo, no tienen la formación necesaria o no poseen la capacidad de transmitir dichos conocimientos, se ven ante la tesitura de tener que elegir entre que sus hijos e hijas se enfrenten en solitario a esta barrera educativa o costear clases particulares o academias, para intentar evitar las sanciones que producen en el seno de las instituciones escolares si los deberes no son realizados correctamente. “Estas sanciones, como son por ejemplo la bajada de notas o los castigos sin recreo, hacen que el propio sistema educativo genere desigualdades”, concluyen.

Alternativas: preparar la cena o ir a museos

Para las familias que decidan secundar esta huelga pionera en nuestro país, CEAPA propone “recuperar el tiempo familiar que corresponde” con actividades conjuntas entre padres e hijos. Así, a modo de ejemplo, ha ofrecido a los hogares un calendario de este noviembre con fines de semana sin deberes.

En este horario se propone para este 5 y 6 de noviembre actividades como chalar sobre un tema de actualidad, visitar un museo, prepara la cena conjuntamente, escribir una tarjeta a los abuelos o practicar un deporte juntos.

La Confederación también propone para los siguientes visitar lugares nuevos de la ciudad, ordenar la casa todos juntos, hablar de derechos y obligaciones, tomar decisiones familiares juntos, navegar por internet o preparar una nueva receta de cocina.

Los profesores en contra de la huelga

El sindicato mayoritario de profesores (ANPE) se opone a la huelga planteada por los padres. En un comunicado, explican que esta convocatoria que incita a la insumisión y al boicot, “atentando” contra la actividad del profesorado y su autoridad profesional y académica: “Estas propuestas no encajan en una buena dinámica educativa y lanzan un mensaje demoledor sobre la relación profesor-alumno que socava la autoridad del docente, atenta contra la buena convivencia escolar y, en última instancia, contra el rendimiento académico del alumno”.

No obstante, desde ANPE considera que se debe establecer un debate sobre la necesidad de racionalizar los deberes escolares reconociendo “los beneficios de dichas tareas, como afianzar lo aprendido en el aula, inculcar hábito de estudio, fomentar el esfuerzo personal e incluso la organización y planificación del trabajo del alumno”. “Siempre y cuando se respeten la adecuación, la moderación y la proporcionalidad de dichos deberes a la edad y al nivel educativo y, a su vez, respetando los diferentes tiempos del estudiante para jugar, descansar y relacionarse con los demás”, añaden.