Educación

Los estudiantes se "comen a ósculos" en la última oportunidad para aprobar la Selectividad

Comienza en Madrid la PAU extraordinaria. Será la última ya que en esta comunidad el próximo año habrá reválida.

Alumnos en los minutos previos al primer examen de Selectividad de este martes

Alumnos en los minutos previos al primer examen de Selectividad de este martes EFE

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“Nos damos más besos que nunca. Nos comemos a ósculos. Sobre todo entre desconocidos. Así, porque sí. […] El beso es el nuevo negro de las relaciones personales […] Luego, nos cruzamos en el ascensor besados y besados y nos hacemos los suecos de Gotemburgo”. Este homenaje cargado de sarcasmo al beso es con el que -casi- se han despertado los alumnos de Bachillerato que hoy se encargan de enterrar la Selectividad en Madrid. Es su última oportunidad para superar la Prueba de Acceso a la Universidad, que el próximo año será sustituida por la polémica reválida.

La gran mayoría de los estudiantes que hoy se congregan a las puertas de las aulas en las que se celebra la Selectividad son alumnos que no lograron aprobar todas las asignaturas de Bachillerato en junio. Los que menos, aquellos que no llegaron al 4 en la convocatoria ordinaria.

Los novatos, más inquietos mientras esperan a ser llamados al examen: “Estoy nervioso, pero en realidad vengo con pocas esperanzas porque para la carrera que yo quiero ya no hay plazas”. Los veteranos que suspendieron, más tranquilos: “Esta vez más tranquilo. Además en Hispánicas siempre hay plazas en septiembre. No hay problema”.

El ritual, que lleva repitiéndose 40 años, comienza con el examen de Lengua Castellana y Literatura (II). En esta prueba, el mayor protagonismo se lo lleva el comentario de texto, ya que está ponderado con un 4,5 sobre 10. En esta ocasión, y como ya viene siendo tradicional en Madrid, un texto del diario El País (Bss de la cronista Luz Sánchez-Mellado) y un fragmento de La Guerra Civil, ¿cómo pudo ocurrir? (1989) de Julián Marías.

En Literatura, los alumnos han tenido que optar por la novela española de 1939 a 1974 y la obra hispanoamericana posterior a 1940 en la Opción A o el romanticismo literario del siglo XIX y los aspectos más relevantes de la obra española posterior a 1939, en la otra carilla. En esta parte los alumnos podrán obtener hasta tres puntos.

El resto, lo poco que queda de esos diez puntos totales, para la gramática, donde han tenido que responder a qué significa el hipérbole “comerse a besos”, pese a que en el texto no aparecía con esta literalidad y en su lugar, el sinónimo “ósculos”. “Me ha salido bien, he elegido la opción B que era más sencilla, pero no sabía lo que eran los ósculos”, comentaban varios alumnos a la salida del primer examen.

“Un alumno puede no sólo aprobar, sino sacar un notable alto sin saber gramática”, explican a este diario docentes que han acompañado a sus alumnos a las pruebas en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense.

UNA PAU SIN PLATÓN

Es un clásico. No hay (casi) examen de Historia de la Filosofía en Selectividad en el que no entre un texto del filósofo preferido por los estudiantes de 2º de Bachillerato: Platón. Pues este año, los alumnos se han quedado sin poder desarrollar sus aspectos filosóficos y se han tenido que conformar con elegir entre Marx o Kant. La ideología alemana o Crítica a la razón pura, respectivamente.

En Historia de España, asignatura alternativa a Filosofía en Selectividad, los preuniversitarios se han encontrado con un mapa del reinado de Fernando VII en una de las opciones y en la posterior, una fotografía de la firma del tratado de adhesión de España a la Unión Europea el 12 de junio de 1985.

En cuanto a los temas a desarrollar; a elegir -de nuevo, también- la guerra civil española o la Constitución de 1876.

¿Será la última Selectividad?

El próximo curso los alumnos de Bachillerato están llamados a la reválida que contempla la Lomce en sustitución a la actual Prueba de Acceso a la Universidad. En junio no tendrá carácter académico, es decir, no será necesaria en este primer curso de implantación aprobarla para obtener el título de Bachillerato. Pero su puntuación sí será la que sirva a los alumnos para acceder a los Grados universitarios.

A partir del curso 2017-2018, si por entonces la Lomce sigue vigente, será necesario aprobar esta evaluación final de etapa -y la de 4º de ESO- para titular. Los estudiantes que, pese a tener todas las asignaturas de Bachillerato y ESO superadas, no apruebe la reválida se quedarán sin título. En el caso de la Educación secundaria, sin ese diploma, los chavales sólo podrá seguir estudiando en la Formación Básica. Los de Bachillerato, podrá optar por la Formación Profesional media o superior.

Esa es la teoría, pero sobre la práctica el Ministerio de Educación deberá lidiar con todos las comunidades distintas al Partido Popular que ya se han levantado en armas contra esta prueba final. Cataluña y el País Vasco ya han anunciado que no la realizarán -seguirán con la Selectividad- y la Comunidad Valenciana encabezará un frente de comunidades autónomas antirreválidas que ya han presentado recursos contra el decreto que las regula, además de una Conferencia sectorial “urgente” para intentar paralizarlas.