Atentado en la embajada

Interior y Defensa hacen informes contradictorios para respaldar a Rajoy en el ataque en Kabul

Los documentos mantienen hasta seis meses después que España no era el objetivo pese a que sus propias pruebas señalan lo contrario.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Defensa e Interior firmaron informes contradictorios para acomodar la versión aportada públicamente por Mariano Rajoy a la investigación oficial sobre el ataque en el que fallecieron dos policías españoles en Kabul. Así al menos lo reflejan los documentos a los que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, que incluso seis meses después del ataque y con pruebas de que los yihadistas tenían como principal objetivo acceder a las azoteas de la embajada(desde donde usaron a uno de los agentes heridos como cebo), mantienen todavía la coletilla de que el ataque iba dirigido a la casa de huéspedes cercana a la legación. 

Fue el presidente del Gobierno, el 11 de diciembre y en plena campaña electoral, quien negó ante la prensa que las instalaciones españolas fuera el objetivo de los terroristas: "A primera hora de la tarde se conoció la noticia de que podría haber un ataque a la embajada de España en Afganistán. No ha sido así. Ni ha habido un ataque ni era la intención hacerlo contra la embajada de España en Afganistán", aseguro Rajoy momentos antes de entrar en mitin multitudinario en Orihuela. "Era un ataque contra unas casas de huéspedes que estaban muy próximas a la embajada".

La versión aportada por el presidente se desmintió pronto. Primero por el hecho de que dos de los agentes fallecieran en el ataque, y después por el relato de los informes oficiales del Ministerio del Interior, enviados a la Audiencia Nacional. El primero de ellos, firmado ya el 15 de diciembre de 2015 refleja textualmente que el objetivo de los terroristas "era dirigirse directamente hacia las plantas superiores, donde se encuentran las terrazas, en las que se dispone de control visual del recinto de la embajada y las calles adyacentes" y relata cond etalle como los asaltantes estrellaron sobre las 17.45 de ese día "un coche cargado con explosivos que se encontró contra la puerta 2".

No hay en todo el informe una sola mención a la casa de huéspedes o a que los terroristas intentaran de alguna manera acceder a ella. De hecho, el encabezamiento del informe habla textualmente de los "hechos acaecidos durante el ataque terrorista sufrido contra las instalaciones de la embajada de España en Kabul".  Sin embargo, el último punto de este informe trata de acomodar de nuevo la versión de Rajoy: "España es uno de los países invasores y sus soldados están luchando en nuestro país, por lo que están entre los objetivos, pero paticularmente este ataque no estaba planeado ni fue perpetrado contra la embajada española o sus diplomáticos", recoge el informe sobre la supuesta declaración de Zabihulial Mujahid, un portavoz talibán emitida el 14 de diciembre. Una declaración cuya veracidad "no se ha podido comprobar", tal y como refleja el informe.

Cambio de nomenclatura

A partir de esta fecha, los informes del Ministerio del Interior dejan de reflejar en su encabezamiento el ataque a la embajada española en Kabul para hablar de atentado contra  "la casa de huéspedes anexa a la embajada", tal y como declaró el presidente. Y esos sin que un solo informe hiciera referencia a que los terroristas hicieran intento alguno de entrar en las dependencias anexas.

El 4 de julio de 2016, seis meses después del ataque, la Comisaría General de Información de la Policía Nacional remite un nuevo escrito al Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional en el que habla de nuevo de las investigaciones "incoadas con motivo del atentado terrorista perpetrado el 11/12/2015 contra la casa de huéspedes situada junto al recinto de la embajada..." Y eso, después de que el 14 de enero del año pasado -tres semanas después del ataque- fueran los propios talibanes quienes en un comunicado oficial hablaran de la embajada como "blanco" de su atentado 

Otro ejemplo es el informe confidencial firmado por el Estado Mayor de la Defensa el 12 de enero de 2016, un mes después de los ataques. El Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) realiza un seguimiento  "en internet del ataque a la embajada española en Kabul", y revela que, en el momento de que Rajoy compareciera públicamente ente la prensa, el ataque llevaba ya cuatro horas en marcha. A las 14,30 hora española apareció el primer mensaje público del Ministerio de Interior de Afganistán Sediq Sediqqi, alertado sobre el estallido de un coche en la zona. 

En su versión ante la prensa, Rajoy aseguró incluso que como resultado del ataque, solo uno de los agentes había resultado herido. Fuentes del Ministerio del Interior encargadas en aquel momento de informar al presidente reconocen como suyo el error -y no del propio Rajoy- y matizan que, en ese momento, uno de los agentes españoles estaba siendo atendido en una ambulancia, pese a que posteriormente murió a causa de las heridas. El otro fallecido fue localizado horas después en el interior de las instalaciones de la embajada, cuando un equipo conjunto de noruegos y estadounidenses tomó los edificios al asalto.

El documento confidencial elaborado por la Inteligencia militar recuerda que los mensajes lanzados en las redes sociales por los líderes del Emirato Islámico de Afganistán (IEA por sus siglas en inglés) hablan de "una guesthouse" que "cayó bajo un ataque suicida esta tarde" y llegan a una conclusión, de nuevo contradictoria. En su primer punto explican que el "el IEA no alude en ningún momento a la embajada del Reino de España, salvo para ubicar el ataque por su proximidad", mientras que, "por otra parte" reconocen que para atacar la "guesthouse", "es muy probable que se haya estudiado el objetivo, estimando como punto de entrada la embajada". Es decir, el edificio diplomático no era el objetivo... pero sí que era la forma de pasar hasta el objetivo.

Sin embargo,  todos los informes que relatan al detalle el ataque reflejan cómo los terroristas se quedaron en todo momento en las dependencias de la embajada sin hacer siquiera un intento de cambiar su incursión.  

Alerta de atentado

Ahora, el sumario del caso -en manos de la Audiencia Nacional y que investiga la gestión tanto del embajador como de su segundo en la zona- trata de dilucidar incluso si la embajada española fue alertada por sus homólogos franceses sobre un posible atentado en sus instalaciones.

En otro de los informes, rubricado por los entonces responsables del Ministerio del Interior, los hombre de Jorge Fernández Díaz dicen desconocer estas alertas, pero restan importancia al hecho de que, si existieran, fueran ignoradas por los responsables de la delegación: "En este Ministerio del Interior se ignora la existencia de la referida alerta (de la Agregaduría Francesa de Defensa en Kabul) no recibiéndose información previa en ese sentido", pero, "este tipo de comunicaciones entre uno y otros actores de la seguridad de los distintos países que allí tienen delegaciones diplomáticas son relativamente frecuentes y reiterativas".