Las claves de la XI Legislatura

El arranque del Parlamento vasco apunta a un pacto PNV-PSE y la total exclusión del PP

Nacionalistas y socialistas votan juntos para elegir la Mesa en un acuerdo con EH Bildu y Podemos que aísla a los populares.

El lehendakari, Iñigo Urkullu, vota durante la elección de la nueva mesa de la Cámara

El lehendakari, Iñigo Urkullu, vota durante la elección de la nueva mesa de la Cámara EFE

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Los pactos entre partidos para la elección de la Mesa del Parlamento Vasco avanzan los acuerdos políticos por los que podría transitar la undécima legislatura autonómica, que  ha arrancado oficialmente este viernes con la constitución de la Cámara en su primera sesión plenaria.

PNV y PSE-EE han unido sus votos para conformar la dirección del Legislativo vasco en plena negociación de un acuerdo para garantizar la gobernabilidad del país al nuevo Ejecutivo vasco. Su alianza se ha visualizado de forma nítida y ha alcanzado incluso la elección de la presidenta, candidatura a la que se presentaba únicamente la aspirante nacionalista y no estaba, por tanto, amenazada ni necesitada de apoyos.

Esta circunstancia ha sido interpretada como una muestra definitiva del alto grado de entendimiento y de la sintonía que presiden las relaciones entre ambos partidos y sus conversaciones para la formación del próximo Gobierno. No obstante, las negociaciones  acaban de empezar y hay escollos muy importantes que salvar en materia de autogobierno. El derecho a decidir, rechazado por los socialistas y  sobre el que el PNV basa la defensa de un nuevo Estatuto, dificulta la consecución del pacto que todos los analistas políticos dan, sin embargo, por hecho.  En esa  misma clave del desenlace final no pasa desapercibido hasta el más nimio de los detalles y tampoco, por tanto, que el nuevo emplazamiento del grupo socialista en el hemiciclo se sitúe junto a la bancada del PNV.

La sesión ha transcurrido sin otra sorpresa que la protagonizada por el PP al pedir el cumplimiento de la LOREG (Ley Orgánica de Régimen Electoral General) y solicitar que los parlamentarios votaran el acatamiento de la Constitución. Una demanda que ha sido rechazada por la mesa de edad, controlada por  Podemos y el PNV. Los populares han reaccionado cuestionando que el Parlamento constituido responda a la “normalidad constitucional” y han dejado abierto el camino para enmendar esa quiebra sin aclarar los pasos a dar para conseguirlo.

EXCLUSIÓN DEL PP

La elección de la Mesa de la Cámara se ha ajustado al guión avanzado a lo largo de la última semana, en la que los pactos se han ampliado a EH Bildu y a Elkarrekin Podemos. Los cuatro grupos parlamentarios  se han puesto de acuerdo para repartirse los puestos y tomar así las primeras decisiones, de las que se ha excluido únicamente al PP, que ha perdido el sitio que ocupaba desde 1990 en el órgano de dirección del Parlamento.

El líder de los populares vascos, Alfonso Alonso, ha intentado hasta el último momento revertir la situación, pero sus gestiones ante el grupo parlamentario del PNV, el presidente de los peneuvistas, Andoni Ortúzar, y el propio lehendakari en funciones,  Íñigo Urkullu,  han resultado infructuosas.

De nada le ha servido al exministro y exdiputado exhibir como argumentos tanto el pasado de la Cámara como  los últimos pactos en el Senado. El PP es la quinta fuerza parlamentaria y cuenta sólo con 9 de los 75  miembros del hemiciclo, los mismos que tiene el PSE-EE. El tamaño, sin embargo, nunca ha sido un impedimento y partidos con menos escaños, como Euskadiko Ezkerra, Eusko Alkartasuna y Ezker Batua, han tenido representación en la Mesa a lo largo de la historia parlamentaria vasca.  Más que la “pluralidad” que se invoca reiteradamente a la hora de la distribución, lo que ha primado en el reparto ha sido la proximidad o alianza con quien reparte el juego, casi siempre el PNV.

La exclusión del PP es un síntoma más del distanciamiento existente entre populares y peneuvistas.  Al PP le está pasando factura la falta de entendimiento durante la última legislatura entre los Gobiernos central y vasco y entre Génova y Sabin Extea, no compensada tampoco por una mayor aproximación en tierra vasca. El giro efectuado recientemente en Madrid, donde los populares han facilitado que el PNV tenga grupo propio y un sitio en la Mesa del Senado, no ha sido suficiente para recomponer las relaciones.

“Es un mal comienzo”, ha asegurado Alonso tras la elección  de la Mesa. Aparte de “tomar nota” porque la legislatura es “larga”, su partido ha anticipado un escenario presidido por  un gobierno compuesto en minoría por PNV y PSE-EE –ambos suman 37 y se quedan a un escaño de la mayoría absoluta –  cuya  estabilidad  “dependa” en último extremo de la izquierda independentista.  En su opinión lo ocurrido “marca la posición del PNV de construir el futuro de la mano del PSE-EE y de EH Bildu”.

ANTES EH BILDU QUE LOS POPULARES

El PNV mantiene con la coalición abertzale conversaciones para la formación de Gobierno al igual que con el PSE-EE. En teoría, las negociaciones se producen de forma paralela sin primar a un posible socio sobre otro. Los  gestos indican todo lo contrario y señalan hacia donde los peneuvistas se inclinan y concentran sus esfuerzos. El primer encuentro de las mesas negociadoras de PNV y PSE-EE tuvo lugar este jueves, el mismo día que desde Sabin Etxea se requería a EH Bildu para celebrar una reunión la próxima semana. Contacto que se producirá además después de que la coalición abertzale decida en asamblea este sábado si presenta o no candidato alternativo a la investidura de Urkullu. La consulta a las bases, convocada con antelación, se producirá  formalmente a ciegas, sin que las delegaciones de ambos partidos hayan tenido la oportunidad de entrar en materia.

El partido de Ortúzar no oculta con los hechos sus preferencias por  contar con el  PSE-EE para el Gobierno, como tampoco lo hace por EH Bildu cuando proyecta la necesidad de un tercer socio para sacar adelante proyectos de ley que exigen mayoría absoluta, empezando por los Presupuestos. 

Una vez que Podemos se ha situado claramente en la oposición podría tratar de recurrir al PP. Su rechazo frontal a abstenerse o apoyar la investidura de Mariano Rajoy y su decisión de negociar la composición de la Mesa del Parlamento Vasco con la coalición abertzale y excluir al PP de la misma, indican lo contario, dan cuenta de sus inclinaciones y del abismo que le separa hoy por hoy de los populares.

PACTOS MULTIBANDA

El aislamiento del PP no ha sido propiciado únicamente por el PNV.  El partido de Alonso no ha entrado en ninguna combinación para el reparto de los cinco puestos de la Mesa de la Cámara vasca.  Son cinco los grupos parlamentarios  pero el resto de grupos ha accedido a la pretensión de los peneuvistas de asegurarse un segundo lugar.

La presidencia del Parlamento vuelve a estar desempeñada por Bakartxo Tejería (PNV), un cargo que desde el principio no ha estado en disputa debido a la rotunda mayoría de los peneuvistas (28 escaños) en las urnas. PNV y PSE-EE han pactado para que los nacionalistas se hicieran también con la secretaría segunda, que desempeñará Íñigo Iturrate, un veterano en la Mesa. Y para que los socialistas, a pesar de ser la cuarta fuerza parlamentaria,  pudieran acceder a la vicepresidencia segunda, que ocupará Txarli Prieto, y desplazar a Podemos, que con 11 diputados suma dos más que el partido de Idoia Mendía. En ambas  elecciones han unido sus 37 votos.

El órgano parlamentario de dirección se completa con  Eva  Blanco, de EH Bildu, - principal grupo de la oposición con 18 escaños-,  en la vicepresidencia primera;  y con Cristina Macazaga, de Podemos, en la secretaría primera.

Su elección ha demostrado el cierre de acuerdos multibanda y su amplitud. El PNV ha  repartido sus votos entre los candidatos de EH Bildu y PSE-EE a la vicepresidencia para que el orden dispuesto entre uno y otro aspirante no se alterara. Por su parte, EH Bildu ha respaldado al aspirante de Podemos a la Secretaría y ha prestado el apoyo de uno de sus parlamentarios a la elección del peneuvista Iturrate para que su designación como secretario segundo no corriera riesgo alguno. 

A POR UN NUEVO ESTATUTO

La mayoría de la Cámara vasca, 57 de 75 parlamentarios, está a favor del derecho a decidir y en su Mesa – responsable del día a día del trabajo parlamentario- , la proporción es de cuatro a uno.

La propia reelegida presidenta del Parlamento ha despejado cualquier duda sobre la importancia que en esta legislatura adquiere la  consecución de un nuevo Estatuto que modifique las relaciones del País Vasco con España. En una intervención al término de la sesión muy criticada por el PP por su falta de “neutralidad”, al  “ajustarse” al programa de su partido, Bakartxo Tejería ha aludido a la necesidad de dotar al pueblo vasco de un nuevo estatus jurídico-político, “sin más límite que la voluntad de la ciudadanía vasca libre y democráticamente expresada”.

Los otros retos expuestos por Tejería son la recuperación económica, el fortalecimiento del sistema de bienestar social y el logro de un acuerdo político en materia de paz y convivencia que siga y desarrolle el esquema del “suelo ético” ya establecido por la Cámara. 

MÁS MUJERES PERO NO COMO PORTAVOCES

El Parlamento Vasco de la undécima legislatura se compone de más mujeres que hombres. Sin embargo esta circunstancia, visible en los escaños del hemiciclo y en la composición de la Mesa, no se traslada al funcionamiento de los grupos parlamentarios. A falta de conocer la designación del portavoz de EH Bildu, que sí será necesariamente mujer, las voces de los cuatro grupos restantes serán masculinas.

La sesión constitutiva de la Cámara ha sembrado de anécdotas los pasillos del Parlamento, donde se han dado cita responsables políticos, institucionales y de la organización judicial.

Allí, por ejemplo, el líder de la coalición abertzale, Arnaldo Otegi, inhabilitado por los tribunales para ser parlamentario, ha saludado fría pero cortésmente a Juan Luis Ibarra,  máximo responsable de la Judicatura en el País Vasco; mientras que la coalición liderada por Podemos estrenaba Parlamento desplazando ordenadamente a sus miembros, que  exhibían pegatinas contra el maltrato a la mujer.

Ya en el hemiciclo, un despistado y sobrepasado en ocasiones presidente de la mesa de edad, también de la formación morada, Juan Luis Uría, ha hecho las delicias de los asistentes. Su frase de que “la democracia es lenta pero apasionante” ha suscitado las sonrisas del auditorio que seguía con paciencia su lentitud y  falta de destreza en el recuento de votos para la elección de la Mesa.