Elecciones autonómicas

Los gallegos coronan a Feijóo como sucesor de Mariano Rajoy

Con su tercera mayoría absoluta, el presidente gallego escribe el principio del fin del marianismo.

El presidente de la Xunta  Alberto Nuñez Feijóo saluda en el hotel de Santiago donde celebra el resultado electoral

El presidente de la Xunta Alberto Nuñez Feijóo saluda en el hotel de Santiago donde celebra el resultado electoral EFE

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En Santiago de Compostela, a 500 kilómetros de distancia de la calle Génova, Alberto Núñez Feijoo, de 55 años, ha escrito en la noche del domingo el principio del fin del marianismo. Al darle su tercera mayoría absoluta consecutiva y mejorada, Galicia ha coronado al presidente de la Xunta como sucesor in péctore de Mariano Rajoy.

Lo anunció hace poco su padre político, el octogenario José Manuel Romay Beccaría, en un restaurante madrileño no muy lejos del Congreso de los Diputados, donde se libra la guerra soterrada por la sucesión en el PP. Lo han confirmado este 25-S los resultados en Galicia, donde Feijoo ha mejorado incluso su victoria de hace cuatro años. “El ha sido el más crítico con la corrupción, que es lo que nos ha quitado los votos”, explican fuentes del PP, que dan por hecho el acuerdo de Feijoo con Rajoy.

"Este pueblo lo que tiene es mucho sentidiño; ese concepto lo queremos exportar al resto de España", ha dicho Feijoo, el gran ganador de la noche desde Santiago, donde con sus 41 escaños deja fuera de juego a las otras dos candidatas a la sucesión: la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid. Soraya sólo podría convertirse en sucesora como consecuencia de un “dedazo” fruto de una situación imprevisible y Cifuentes tiene un “techo de cristal” que en el PP sacan a relucir en cuanto su nombre suena con demasiada intensidad.

CIERRE EN VIGO

Rajoy y su mujer, Viri, han ido recibiendo los resultados en la sede del PP en la calle Génova junto a la cúpula del partido. No ha comparecido Rajoy después de que hablara Feijoo. Toda la gloria se la ha llevado el presidente gallego. En Génova ha estado toda la cúpula excepto el vicesecretario Javier Maroto, en el País Vasco junto a Alfonso Alonso: allí han compartido unas cifras malas que condenan al ex ministro de Sanidad a purgar sus resultados en esa comunidad autónoma, donde el PP ha perdido un escaño y 20.000 votos. Los hay que en el PP ven a Fátima Báñez como futura ocupante de la silla que Alonso ha dejado en Madrid. El constitucionalismo representado por PP, PSOE y Cs ha sido el gran perdedor de la noche en Vitoria.

Ya antes de la llegar a Génova hacia las ocho de la noche, Rajoy y su equipo han compartido la buena noticia que les llegaba de Galicia a través de las israelitas, las encuestas a pie de urna. Los calificativos hacia Feijoo han empezado a bascular en Génova entre “brillante” y “con gran experiencia”. Como botón de muestra, su discurso de cierre de campaña en Vigo este viernes: “excelente tanto en la forma como en el contenido”.

María Dolores de Cospedal, la secretaria general, ha elaborado el mensaje al filo de la medianoche: los gallegos han votado por la “estabilidad” y contra “los que bloquean España”. Pero no ha puesto mucho énfasis en trasladar los resultados de Santiago a Madrid. Los populares apuestan firmemente por unas terceras elecciones el 18 de diciembre en las que Rajoy pueda sacar aún más escaños que el 26-J y logre finalmente ser investido. Los malos resultados del PSOE este 25-S servirán de munición a la cruenta batalla que se libra en el seno del partido socialistas, pero los populares tienen la vista puesta en unas terceras elecciones antes que en la desaparición de Pedro Sánchez.

El recién coronado Feijoo bajará a Madrid “en olor de multitudes” después de que Rajoy haya conseguido ser investido presidente del Gobierno tras las elecciones de diciembre, según fuentes populares. Algunos sitúan ese plazo en “un año o año y medio”. Otros, antes. Lo que pocos dudan es que Feijoo se ha ganado la diadema popular: es el único presidente autonómico de España que gobierna con mayoría absoluta.

Él, por si acaso, se ha mostrado cauto con los tiempos: “Voy a seguir hasta 2020. Pedí la confianza de mi pueblo porque estoy convencido de que el proyecto que voy a empezar mañana es el de la mayoría de los gallegos. Galicia es hoy una excepción en la política española y esta se debe a que Galicia es un pueblo excepcional”.