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Sáenz de Santamaría alerta contra el Gobierno Frankenstein que prepara Sánchez.

La vicepresidenta apela la histórica responsabilidad de los socialistas en España y ofrece al líder del PSOE un acuerdo para gobernar en el formato que él quiera.

Soraya Saénz de Santamaría, durante la rueda de prensa.

Soraya Saénz de Santamaría, durante la rueda de prensa. Efe

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Alfredo Pérez Rubalcaba, el secretario general del PSOE, la antecedió hace más de 20 años, pero Soraya Sáenz de Santamaría ha querido rendir este viernes homenaje al ingenio del antiguo portavoz del último Ejecutivo de Felipe González (1993-1996). “Lo que vemos y se ha llegado a bautizar como un Gobierno Frankenstein es francamente preocupante”, ha dicho Santamaría en La Moncloa en referencia a la posibilidad de que Pedro Sánchez se convierta en presidente del Gobierno gracias al apoyo de Podemos, la antigua CiU, PNV y ERC.

En realidad, la vicepresidenta lo que ha querido es recuperar en su rueda de prensa semanal la expresión “investidura Frankenstein” que acuñó Rubalcaba este verano en los aledaños periodísticos de un curso en El Escorial. Según Rubalcaba, que es antecesor y crítico de Sánchez, ese gobierno alternativo que de nuevo ha propuesto el líder del PSOE esta semana no es en un puridad de izquierdas porque el PNV y la antigua Convergencia no son de izquierdas y ERC es independentista.

Hasta en cuatro ocasiones ha advertido Santamaría contra la posibilidad de que los planes de fuuro de Sánchez puedan atentar contra “la igualdad y la solidaridad entre todos los españoles”. Lo ha hecho de distintas maneras: “Nosotros no vamos a pactar con los que quieren hacer un reférendum para romper España”. Pero el mensaje ha sido claro y repetido: lo mejor para el país es una coalición entre el PSOE sensato frente a la locura que pretende el PSOE radicalizado.

COINCIDENCIA CON RIVERA

“Hay determinados momentos en la vida de un país en la que los dos partidos que lo han gobernado han de plantearse que conviene a España”, ha señalado recordando el último ejemplo de cooperación PP-PSOE el aras del interés de Estado: al reforma exprés de la Constitución en 2011 al final del mandato de José Luis Rodríguez Zapatero para introducir el concepto de estabilidad presupuestaria.

En ese sentido ha coincidido este viernes con el mensaje de Albert Rivera, que se muestra también muy contrario a ese posible pacto antinatura que Cs ha anunciado que no va a apoyar. Como Rivera, Santamaría mantiene que Sánchez ha de permitir que Rajoy gobierne porque es el que más votos ha sacado en dos ocasiones, aunque le ha vuelto a ofrecer un pacto con el Gobierno en el formato que el líder del PSOE desee. El favorito del PP, una coalición.

“El señor Pedro Sánchez lo tiene en su mano”, ha concluido Santamaría en referencia a esas terceras elecciones que presumiblemente se celebrarán el 18 de diciembre una vez el Congreso tramite el cambio de la ley electoral antes del 31 de octubre.

EN FUNCIONES HASTA 2017

Con la mente puesta con una interinidad que puede continuar hasta aproximadamente el 20 de enero de 2017, la número dos del Gobierno de Rajoy ha explicado que el gabinete está analizando las reformas legales necesarias para que 15 millones de españoles (pensionistas y funcionarios) no sufran las consecuencias de la prórroga de los presupuestos. “Lo que está pasando no era previsible ni en España ni en ningún lugar del mundo”, ha ironizado Santamaría sobre una legislación que adolece de andamiaje para enfrentarse a un año de Gobierno en funciones.

Santamaría ha rechazado que sean otros partidos los que cambien el liderazgo del PP y obliguen a Rajoy a apartarse para permitir que se forme Gobierno. “Cada uno debe de preocuparse de resolver sus asuntos propios”, ha señalado la vicepresidenta que ha justificado la permanencia de Rajoy en sus dos últimas victorias electorales.

Pero lo ha hecho casi al mismo tiempo en el que en Valencia Marcos Benavent, el ex gerente de Imelsa apodado “el yonqui del dinero” entraba en los tribunales señalando que Francisco Camps y también Rajoy eran conocedores de la financiación ilegal del PP. La vicepresidenta no tuvo ocasión así de explicar si la sombre de la corrupción que persigue a Rajoy es mayor o menor que el tamaño de sus logros electorales.