11 detenidos en Cádiz

‘Manolo’, el último presidente de fútbol salpicado por corrupción

La Policía detiene al dirigente del Atlético Sanluqueño por malversar 2,5 millones de subvenciones públicas.

'Manolo', a la derecha, junto a un futbolista del club.

'Manolo', a la derecha, junto a un futbolista del club.

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Manuel Fernández Alcón tendrá difícil asistir el próximo domingo al partido que enfrentará a su equipo, el Atlético Sanluqueño, contra el Recreativo de Huelva, previsto a las ocho de la tarde en el estadio de El Palmar de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). ‘Manolo’, como le conoce la gente en ese municipio, ha sido detenido por la Policía Nacional acusado desviar fondos públicos procedentes de subvenciones para la reindustrialización de la Bahía de Cádiz.

Fernández Alcón se convierte así en el último nombre en unirse a la larga relación entre presidentes de clubes de fútbol y los tribunales. Atrás quedan los años de Jesús Gil o Manuel Ruiz de Lopera. Hasta el narco Sito Miñanco se puso al frente del equipo de su pueblo y el Cambados rozó el ascenso a Segunda División, una gesta inimaginable propiciada por el dopaje económico de los negocios de su jefe. Era el año 1990. Después llegaron los Piterman a Vitoria y los Ali Syed a Santander. Más recientemente el presidente del Sevilla José María Del Nido ingresó en prisión, condenado por el ‘Caso Minutas’. La propia ‘operación Taula’, entre otras cosas,  investiga las presuntas irregularidades cometidas por el ex presidente de la Diputación de Valencia Alfonso Rus durante el tiempo que fue mandatario del Olimpic de Xativa.

La Policía Nacional sitúa ahora a ‘Manolo’, presidente del Atlético Sanluqueño, como el principal acusado de esta operación en la que han sido arrestadas otras diez personas. ‘Manolo’ compagina la presidencia del club verdiblanco con sus negocios de hostelería y recibió subvenciones de la Unión Europea y de la Junta de Andalucía para la reindustrialización de la provincia. No obstante, el dinero concedido fue utilizado luego  para fines diferentes a los otorgados, de hecho fue desviado a un entramado de empresas y sociedades que realizaban facturas falsas para justificar gastos.

Este mismo miércoles Manuel Fernández asistió al palco del estadio de El Palmar como cada día de partido desde hace 14 años. El Sanluqueño, fundado en 1948, se impuso al histórico Real Murcia en la primera ronda de la Copa del Rey, una alegría efímera para este dirigente, que horas después sería detenido.

"Un hombre normal"

El secretario general del club, Sebastián Álvarez, se ha mostrado sorprendido por el arresto. En declaraciones a este periódico, alega que ‘Manolo’ “nunca había tenido ningún problema” y le define como “un hombre normal”.

Sostiene que el Atlético Sanluqueño, que compite en el grupo IV de la Segunda División B, es “un club humilde que vive de las cuotas de sus socios". Cuenta con un presupuesto anual de 200.000 euros, muy lejos de los más de dos millones y medio que su presidente malversó, según la Policía.  

La investigación comenzó a raíz de la denuncia presentada en 2014 por un empresario perjudicado por la trama, a quien se le debía una importante cantidad de dinero por los trabajos realizados en la construcción de una nave industrial en el polígono agroalimentario de Jerez de la Frontera, siendo la promotora una sociedad registrada en Sanlúcar de Barrameda. Los agentes encargados de la investigación centraron las primeras pesquisas sobre ‘Manolo’.

Conservas de pescado

El principal investigado había contactado en el año 2009 con un ingeniero técnico, regente de una sociedad de creación de proyectos técnicos en la ciudad de Sevilla. Manuel Fernández quería crear una sociedad con la que pretendía montar una nueva empresa de elaboración de productos del mar. Desde 2010 figura como administrador de la sociedad Sabor SanLúcar SL con sede en la calle Sebastián Elcano, número 3 de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y dedicada a la "fabricación de conservas de pescado".

Para la ejecución de este proyecto y la comercialización de los productos solicitaron una ayuda al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, acogiéndose a un programa de reindustrialización subvencionado con fondos procedentes de la Unión Europea. Por todo ello les fue concedida en 2010 una ayuda que ascendía a 2.129.261 euros.

Fruto de las gestiones realizadas, los agentes descubrieron que el principal autor de los hechos diseñó toda una trama de facturas falsas -algunas de ellas por cantidades millonarias- para justificar la inversión ante el Ministerio de Industria. Para ello contó con la colaboración de varias sociedades mercantiles con las que llevó a cabo un sistema de recirculación del dinero: los fondos iban de la cuenta bancaria de la sociedad subvencionada a las cuentas de las mercantiles implicadas. Posteriormente estas empresas devolvían el importe, o una parte del mismo, en concepto de “servicios prestados”, a otra cuyo titular era Manuel Fernández.

Varios negocios

Las cantidades desviadas tenían como destino final reflotar sus propios negocios de hostelería y otros de su entorno familiar, llegando a poner en marcha una discoteca en Sanlúcar de Barrameda. Además, también adquirió coches de alta gama, siendo inscritos a nombre de su esposa, la cual dirige otro de sus negocios hosteleros. Fernández Alcón figura como administrador de otras sociedades como el bar La Borrachería del Sur o Eventos SanLúcar.

En el año 2013 la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, a través de la Delegación Provincial de Cádiz, concedió una nueva subvención a la empresa dedicada a la comercialización de productos típicos del mar, en la que ‘Manolo’ continuaba como administrador único. La subvención otorgada fue de 463.118 euros y, continuando con el mismo modus operandi, los autores prosiguieron presentando facturas falsas para justificar el empleo del dinero obtenido.

Así pues, según los cálculos de la Policía, de los 2.591.379 euros concedidos por los organismos públicos para la creación de una nueva industria y nuevos puestos de trabajo en el marco de la Bahía de Cádiz, lo único que ha resultado es la construcción de una nave, cuya ejecución se encuentra a medias y con varias deudas generadas con las empresas subcontratadas para la construcción como es el caso del denunciante que propició esta investigación.