La investidura

Pablo Iglesias, la chispita del amor con Sánchez, el "chicle de MacGyver" de C's y otras provocaciones

El líder de Podemos corteja al líder del PSOE y reserva sus ataques más ácidos para Rivera, del "equipo filial" del PP. 

Iglesias, pasando los colores de agosto en su réplica a Rajoy.

Iglesias, pasando los colores de agosto en su réplica a Rajoy.

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Y surgió la chispita del amor. Lejos de dedicarle a Pedro Sánchez una nueva versión del discurso de "cal viva", Pablo Iglesias le dio las gracias. "Hasta el momento ha mantenido su palabra", reconoció el líder de Unidos Podemos. "Le doy las gracias por no facilitar un Gobierno del PP", dijo, para agrado de su grupo. 

Mucho ha cambiado desde el mes de marzo, cuando Podemos frustró la investidura de Sánchez al votar "no", como el PSOE hará con Rajoy. Pero un mensaje conserva su vigencia: los socialistas tienen que decidir si quieren pactar con Podemos. Hasta hoy, la alternativa era Rajoy. Ahora, son las terceras elecciones, dijo Iglesias. La diferencia es que, probablemente, Podemos ya no quiera como antes la vuelta a las urnas. En las últimas elecciones, su espacio político perdió un millón de votos. 

De ahí el caramelo que Iglesias ofreció, con la mano tendida y una importante mancha de sudor en la camisa, a un Sánchez que no sabía si sonreír o permanecer serio. "Ya es hora de decidirse", dijo Iglesias. "Decídase, señor Sánchez", imploró. "La realidad política y electoral nos debe empujar a lograr el acuerdo". Sólo hay algo que podría frustrarlo. Que los nacionalistas sean seducidos por Rajoy. Por eso, Iglesias lanzó advertencias al PNV y a CDC, que pactaron la Mesa del Congreso con Rajoy, para que no se dejen seducir por el PP. 

Iglesias reivindica el puño en alto y el CDS

El resto de la intervención de Iglesias se dividió a partes iguales en atacar a Rajoy, a Albert Rivera y a reivindicarse como preciso intérprete del pueblo. Su tono fue mitinero, volvió a levantar la voz y a referirse continuamente a "la gente" y los desfavorecidos, desagradando a Rajoy, que también se considera representante de una mayoría social. 

"Estaba claro que Ciudadanos cumpliría las órdenes que le dieron desde arriba", explicó. Iglesias es como "el chicle de MacGyver", el protagonista de la serie de los 80 en la que resolvía situaciones difíciles con las fórmulas más increíbles, como con chicles que servían para todo. 

"Perdí la credibilidad por dios y por España", dijo Iglesias, transfigurado en Rivera. "En el futuro no va a jugar más papel que el que jugó el CDS", el Centro Democrático y Social fundado por Adolfo Suárez en 1982, tras abandonar la presidencia del Gobierno. La aventura centrista del expresidente tuvo poco recorrido electoral: el mismo que le augura a Rivera tras sus cambios de opinión siempre al servicio de las "élites", según el líder de Podemos. A ese partido lo apoyaba el exbanquero Mario Conde, que "haría una pareja gloriosa con el señor Garicano", el responsable económico de Ciudadanos, "equipo filial" del PP. 

Otras provocaciones

Dirigiéndose a Mariano Rajoy, Iglesias ha admitido que la corrupción "no es exclusiva" del PP, pero ha añadido que los populares "han naturalizado la corrupción como una forma de gobierno en la que mandan los que no se presentan a las elecciones".

Asimismo, ha aprovechado las alusiones que ayer hizo el candidato del PP a Constitución de 1812 diciéndole: "Usted no es de la Pepa, usted es de la Carta Otorgada, la otorgada por la señora Merkel". "Con ustedes, ni a la vuelta de la esquina", ha señalado.