La investidura

El acercamiento entre PP y Ciudadanos deja la última palabra a Pedro Sánchez

El posible voto afirmativo de C's desploma sobre el PSOE la responsabilidad de unas terceras elecciones. Felipe González elogia la decisión de Rivera.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. EFE

Ya no quedan demasiadas opciones. Después de que el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, haya anunciado este martes seis condiciones para votar 'sí' a Mariano Rajoy en la investidura, las miradas se dirigen al líder socialista, Pedro Sánchez, que tendrá que decidir si cambia o no su postura para hacer posible que se ponga en marcha la legislatura.

La unión entre PP y Ciudadanos sumaría 169 escaños, a siete de la mayoría absoluta de la Cámara. Desde que la formación naranja anunciara a mediados de julio su abstención en la investidura de Mariano Rajoy, C's y PP han apelado a la responsabilidad del PSOE para que también se abstenga. El anuncio de Rivera y la posible conversión de su abstención en un 'sí' deja la responsabilidad a Sánchez y su liderazgo tocado. "Si el PSOE no quiere jugar su papel de Estado, nosotros lo haremos humildemente con nuestros 32 escaños", ha apuntado Rivera.

Rajoy y Rivera se reúnen de nuevo este miércoles por tercera vez desde el 26-J, con las seis condiciones de Ciudadanos ya sobre la mesa.

El propio secretario general del PSOE de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, planteó el pasado 10 de julio que si Rajoy se presenta a la investidura con 170 escaños (la suma de PP, Ciudadanos y Coalición Canaria),"¿quién es el guapo que dice 'no'?". E incluso Felipe González ha elogiado la "responsabilidad política" de Albert Rivera favoreciendo la gobernabilidad de España.

Hasta ahora, Sánchez no había perdido la esperanza, por mínima que fuera, de liderar un gobierno con el apoyo de Podemos y C's. Fuentes socialistas sugerían que en la formación morada estaban empezando a ser más receptivos con esa posibilidad. Pero Rivera ya ha tomado una decisión, el acercamiento al PP de Mariano Rajoy, lo que deja dos opciones a los socialistas: abstenerse en la investidura o mantenerse en el 'no'. La presión sobre el PSOE, por tanto, crece. Si los socialistas no se abstienen, España estará abocada a unas terceras elecciones.

En el caso de que el PP consiga formar Gobierno, el PSOE convocará previsiblemente su Congreso para decidir qué ocurre con su secretaría general. El actual líder socialista, Pedro Sánchez, ha cosechado el peor resultado de la historia del PSOE con 85 escaños y los rumores alrededor del partido muestran un descontento de los militantes. Con Sánchez en la oposición y debilitado y Pablo Iglesias al acecho, se barajan las opciones de que Susana Díaz o algún otro dirigente den definitivamente el paso para disputar la secretaría general del PSOE a Sánchez.

El PSOE asegura que mantendrá su rechazo

Horas antes de la comparecencia de Albert Rivera, el portavoz del PSOE en el Senado, Óscar López, ha asegurado que su partido mantendrá el rechazo a la investidura del presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, aunque Ciudadanos decida pasar de la abstención al voto favorable.

"No es un 'no' por capricho, ni por revancha, ni por una cuestión de personas, sino un 'no' ideológico, que tiene que ver con cuatro años de recortes y de corrupción", ha declarado el portavoz.

López ha insistido en que la postura del PSOE fue adoptada por unanimidad en el Comité Federal que celebró el pasado 9 de julio y "no depende de lo que hagan otros partidos", en referencia a Ciudadanos. Según ha asegurado, "no hay ninguna otra decisión encima del a mesa", ni se modificará "en función de otros escenarios".

Asimismo, y suponiendo que Rajoy cuente con los votos a favor de Ciudadanos y Coalición Canaria (170 escaños), López ha animado a Rajoy negociar la abstención de PNV y Convergencia, que "son partidos conservadores como el PP" y que ya mostraron en la votación de la Mesa del Congreso que "podían entenderse".

González alaba la decisión de Rivera

"Nadie quebrará la unidad del PSOE en su rechazo a Rajoy", indicó el pasado viernes el portavoz socialista en el Congreso, Antonio Hernando. Sin embargo, son varios los barones territoriales que se han pronunciado a favor de un cambio de postura del PSOE.

La decisión de Albert Rivera de negociar un voto favorable a la investidura de Rajoy, si el PP acepta sus seis condiciones es, para Felipe González, "el primer acto de responsabilidad política que ha habido desde las elecciones”. En declaraciones a El País, el expresidente del Gobierno valora de esta manera la acción del líder del partido naranja. 

El pasado 7 de julio, en un artículo en el mismo periódico, Felipe González instaba al PSOE a "no ser un obstáculo a un Gobierno minoritario", aunque recalcara que el Partido Socialista no debería entrar en una coalición ni apoyar al Partido Popular.

Además, el aragonés Javier Lambán y el asturiano Javier Fernández resquebrajaban el mensaje declarando, el primero, que apoya "el debate interno" propuesto por Zapatero y, el segundo, asegurando que la convocatoria de nuevas elecciones generales supondría "constatar una crisis de capacidad política que desacreditaría las instituciones, incentivaría la desafección y dañaría la imagen de España como marca de país".

No solo los barones se han inclinado por la abstención. El expresidente del Gobierno Felipe González instó a finales de julio al PSOE a "dejar formar gobierno, incluso si Rajoy no se lo merece". "Si no es posible formar gobierno, hay que dejar formar gobierno y eso lleva a la abstención", declaró entonces .Por su parte, el exvicepresidente Alfonso Guerra defendió también que la única manera de salir del atasco institucional que vive España es mediante una "abstención generalizada" en la investidura de Mariano Rajoy.