LA NUEVA LEGISLATURA

El PSOE negocia para que Patxi López repita como presidente del Congreso

Podemos quiere arrebatar al PP la mayoría del órgano de gobierno, pero también cuatro grupos parlamentarios. 

Patxi López, aplaudido cuando fue elegido presidente del Congreso.

Patxi López, aplaudido cuando fue elegido presidente del Congreso. EFE

El PSOE asegura que quiere quedarse totalmente al margen de las negociaciones de investidura, pero se ha encariñado con la presidencia del Congreso de los Diputados. Según anunció este martes el portavoz socialista Antonio Hernando, su partido quiere que Patxi López siga en el cargo. "Nos gustaría que la presidencia del Congreso no la tuviese el PP" y "que Patxi López siga siendo presidente", explicó en una entrevista con La Sexta. 

Sus declaraciones fueron toda una sorpresa, ya que el PSOE mantiene una actitud muy beligerante con Mariano Rajoy y ha perdido cinco escaños. Además, el propio López, que repite como diputado por Vizcaya, se ha descartado hasta ahora para el puesto. "Nosotros el lunes hacemos las maletas", repite su equipo en referencia a la víspera de la elección del nuevo presidente. 

A López le ha gustado la presidencia, que le ha dado relevancia y protagonismo pese a algunos sobresaltos en la moderación de los debates. Pero el PSOE no puede aspirar a la presidencia si no es con pactos. Ahí viene lo realmente complejo de unas negociaciones que llevan con discreción Hernando y sus homólogos Rafael Hernando (PP), Íñigo Errejón (Unidos Podemos) y José Manuel Villegas (Ciudadanos). 

Un prolegómeno de la negociación

En tiempos de mayorías frágiles, las negociaciones de la Mesa son vistas como un prolegómeno de la propia negociación de Gobierno. Siempre hay pacto previo a la votación porque la Mesa se constituye sí o sí. Está compuesta por el presidente, cuatro vicepresidentes y cuatro secretarios. Su poder es importante en un parlamento fragmentado: califican iniciativas que sólo se debaten con su consentimiento, ordenan los debates y autorizan los gastos de la cámara, entre otras competencias. 

La naturaleza de las votaciones hace que el mismo día en el que se constituyen las Cortes, en este caso el martes 19, sea cuando queda conformada la Mesa con sus nueve miembros. Se ponen tres urnas, una para el presidente, otra para los cuatro vicepresidentes y otra para los secretarios. Los candidatos con más votos, se llevan el puesto. Esto lleva a los partidos a dividir sus votos y hacer acuerdos para asegurar la votación.

La aritmética y la política

Si no hubiese ningún acuerdo previo, los partidos votarían a los candidatos de sus respectivos partidos. Al PP le corresponderían la presidencia y cuatro puestos más (dos vicepresidencias y dos secretarías) y al PSOE y Podemos dos puestos cada uno (vicepresidente y secretario).

Con esta distribución, Ciudadanos no tendría hueco en esa mesa y el PP tendría una amplia mayoría. Por ese motivo, los partidos se están moviendo. Podemos ofrece la presidencia de la mesa a López y un pacto para que la izquierda tenga la mayoría de los puestos, pero exige a cambio cuatro grupos parlamentarios, uno encabezado por Pablo Iglesias y otros tres para cada una de sus confluencias autonómicas. 

En la última legislatura, se produjo un pacto indirecto a tres entre PP, PSOE y Ciudadanos. El PSOE pactó con Ciudadanos la presidencia del Congreso y dos puestos para el partido de Rivera, y el PP se reservó otros tres, frente a Podemos, que sólo obtuvo los que le correspondía por su peso específico.