EL FUTURO DE LA IZQUIERDA

Dos años después de su victoria, Sánchez sigue buscando su sitio en el PSOE

EL ESPAÑOL consulta a militantes y dirigentes sobre la salud del liderazgo del PSOE, de nuevo en cuestión. 

Sánchez, el 13 de julio de 2014, junto a su predecesor Rubalcaba y su rival Madina.

Sánchez, el 13 de julio de 2014, junto a su predecesor Rubalcaba y su rival Madina. AFP/GETTY

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Hacía mucho calor en la sede del PSOE en Madrid y un sudoroso Pedro Sánchez comparecía ante los militantes que acudieron a jalearle. Era 13 de julio de 2014 y él, un diputado casi desconocido para la opinión pública, pero se acababa de convertir en el nuevo líder del PSOE. Entonces, un Sánchez sin mechón blanco y apenas arrugas hacía dos promesas solemnes. Cuando comenzó su discurso, una militante gritó tres veces: ¡Unidad! Él respondió ipso facto. "Claro que va a haber unidad, voy a ser el secretario general de la unidad", dijo entre aplausos. "El cambio del PSOE y el cambio de España ha comenzado hoy. O, lo que es lo mismo, ha comenzado el principio del fin de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno", aseguró.

Dos años después es difícil ver en el PSOE un partido donde reine la armonía y España se prepara para que siga reinando Mariano Rajoy, si logra finalmente su investidura.

Este sábado, casi dos años después de aquella noche, Sánchez recordó nada más comenzar su discurso ante el Comité Federal que él fue el primer secretario general elegido "por el voto directo, secreto y libre de los afiliados y las afiliadas". La frase no cayó en saco roto. Muchos en el PSOE acusan en su líder la machacona insistencia de recordar que él tiene toda la legitimidad para llevar el timón del PSOE frente a unos dirigentes autonómicos que a menudo lo puentean y lo cuestionan.

Este diario ha consultado a dos decenas de cargos socialistas, desde secretarios generales autonómicos hasta miembros de la Ejecutiva de Sánchez para tratar de dar respuesta a tres preguntas. ¿Ha respondido a las expectativas? ¿Hay muestras de agotamiento de su etapa? ¿Es el responsable de los malos resultados electorales?

1.- ¿Ha respondido a las expectativas?

"Le ha tocado lidiar con dos años cargados de elecciones sin casi poder acometer cambios en el partido. Este tiempo ha sido inútil para otra cosa que no sea celebrar elecciones", explica un secretario general autonómico. Según él, "el problema es más profundo" y tiene su origen antes de 2014, al menos en 2011, inicio para él de la fuga de votos, de un problema que no podría haber resuelto nadie en tan poco tiempo. "Ese trabajo de fondo requiere al menos dos o tres años de duro trabajo", explica. 

Su opinión contrasta con la de otros secretarios generales y presidentes autonómicos que en privado critican amargamente a su líder. Sánchez y Susana Díaz, la líder del PSOE andaluz, se han enfrentado duramente en varias ocasiones. El líder también ha tenido que hacer frente a encontronazos con los presidentes de Aragón, la Comunidad Valenciana, Asturias, Castilla-La Mancha o en menor medida Extremadura. Sánchez ha encontrado más apoyo en la presidenta balear, Francina Armengol, y en los secretarios generales de Madrid, Euskadi, Galicia, Castilla y León o Cataluña, que mayoritariamente respaldan su gestión aunque tienen menos peso, orgánico e institucional. 

¿Ha cumplido con lo que se esperaba de él? "No", zanja un parlamentario con mucha influencia en el partido. "Rubalcaba se fue para dar paso a una nueva generación que conectara mejor con las capas urbanas y con los jóvenes. Los resultados electorales muestran que bajo el liderazgo de Sánchez los problemas se han agravado. El PSOE se ha desperfilado. No tenemos lo bueno: solvencia, experiencia. No hemos combatido lo malo: el desgaste y la llamada vieja política"

"Las expectativas eran evidentemente mejores y la apuesta no ha ido como se esperaba. Lo que cabría preguntarse es si con otra persona hubiésemos conseguido mejores resultados, si el retroceso era inevitable", explica un diputado con un amplio conocimiento del partido. "Lo que está sucediendo tiene muchas causas externas y algunas internas. Las internas tienen que ver con cómo hemos combatido los dos diques que el PP nos puso a izquierda y derecha: Podemos y Ciudadanos. En 2013, el PP creía que el PSOE podría tener 180 diputados por los resultados de su gestión económica". En ese sentido, Sánchez no ha estado a la altura. La izquierda se ha fracturado y el PP sigue ganando elecciones. 

"No lo elegimos para luchar contra las circunstancias o el nuevo tablero sino para cambiar esas circunstancias, para que nos hiciera jugar en otro tablero", explica un viejo referente, ya fuera de la primera línea política. "Es evidente que no lo ha logrado".

Se dice a menudo que Sánchez gobierna el PSOE frente a los barones, pero hay muchas federaciones divididas. "Yo no le voté como secretario general y creo que sí ha cumplido. Como yo, conozco a muchos que reconocen que Sánchez les ha sorprendido para bien en uno de los momentos más difíciles de la historia reciente del PSOE. Se ha ido ganando muchos apoyos entre la militancia con los que no contaba de salida", explica otro parlamentario. Según el equipo más cercano a Sánchez, él puede no gustar a los cuadros medios del partido, pero encanta a los militantes. 

Pedro Sánchez junto a César Luena en el Comité Federal del PSOE, el pasado sábado.

Pedro Sánchez junto a César Luena en el Comité Federal del PSOE, el pasado sábado. EFE

2.- ¿Se ha agotado su etapa?

"Él ha demostrado una capacidad de resistencia envidiable. ¿Desgaste? Pues claro, pero también fortaleza, porque a él lo han dado varias veces por muerto y ahí está. Hacer una campaña donde todo el mundo dice que vas a quedar tercero es de todo menos fácil", explica un líder autonómico, para quien Sánchez podría aspirar a seguir en el cargo un par de años más. 

"Si el problema del PSOE fuera Sánchez sería muy fácil de resolver", explica un eurodiputado. "Lamentablemente para el PSOE sus problemas son más profundos y complejos. El país ha cambiado a un ritmo mucho mayor que el partido y el sistema político muestra síntomas claros de agotamiento". Eso sí, según este parlamentario, el PSOE debería mejorar en cohesión interna y en la atracción de talento, una carencia esta última achacable a la dirección de Sánchez.

"Su liderazgo está muy tocado", explica uno de los parlamentarios. "Le falta consistencia y ha protagonizado un enfrentamiento abierto con todos los presidentes autonómicos socialistas menos uno. Su gestión es personalista y frentista", lamenta. Para otro diputado, de los más críticos con Sánchez, no fue escogido por su capacidad de liderazgo sino como fruto de "unas circunstancias que le colocaron en una responsabilidad que le queda muy grande. Y sí, su paso por ahí está mucho más que agotado".

"No es compatible perder y seguir. Los barones autonómicos que no consiguen gobernar se calcinan. Es muy difícil resistir unos resultados tan malos", según otro diputado, del Congreso. 

"Puede que algunos lo crean, pero en la calle él no está desgastado. Al contrario. Su apoyo ha crecido y a mí me lo dicen cada vez más", según un miembro de su estricto círculo de confianza. "Lo comparan con Rubalcaba, pero... ¿cuánto tiempo llevaba él en política?", se pregunta. 

Pedro Sánchez, en la noche electoral del 26J.

Pedro Sánchez, en la noche electoral del 26J. Efe

3.- ¿Es el responsable de los resultados?

La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana. Sánchez no se ha responsabilizado del resultado electoral sino que ha dicho no estar "satisfecho", aunque sí orgulloso de su partido por su entrega. De la respuesta a esta pregunta depende buena parte de su futuro personal y del partido que lidera. 

Uno de los diputados más críticos con Sánchez cree que su responsabilidad en los resultados de diciembre y junio es "plena. Tanto de él como de su equipo. No han sido capaces de desarrollar un proyecto de país ni de generar las conexiones tanto internas como externas para tener la fortaleza de llevarlo a cabo. Su resultado es el peor de la historia del PSOE", algo elocuente por sí solo. 

"En mayo de 2015, el partido reaccionó de manera muy potente, recuperando alcaldías y comunidades autónomas. Si seis meses después nos hemos pegado dos batacazos, no se pueden interpretar como algo inevitable. Es lógico que donde gobernamos pensemos que es un fracaso no traducir al nivel federal lo que hemos sido capaces de hacer en las comunidades. Y la diferencia entre las autonómicas y las generales es enorme", explica otro diputado. "El que lidera puede sentirse no culpable, pero no irresponsable. Si no, da igual lo que venga más adelante", explica.

"La responsabilidad es colectiva. Pero quien debe dar la cara es el secretario general", explica otro parlamentario, muy respetado internamente. "Felipe se fue, Almunia se fue, Zapatero se fue y Rubalcaba se fue. Después de un mal resultado hay que asumir responsabilidades", añade.

"No es el único responsable. El PSOE es un proyecto colectivo. Yo no sólo me apunto cuando mi equipo gana", explica un parlamentario.