CONGRESO DEL 10 AL 12 DE FEBRERO

Rajoy enfría ahora las expectativas de Cospedal como 'número dos'

Si la ministra de Defensa continúa en la cúpula del PP, se podría crear la figura del coordinador general.

Mariano Rajoy y su secretaria general, María Dolores de Cospedal.

Mariano Rajoy y su secretaria general, María Dolores de Cospedal. Efe

El Partido Popular ya ha empezado a trabajar en el congreso nacional que los conservadores celebrarán en Madrid los días 10, 11 y 12 de febrero. Mariano Rajoy ha encargado la organización del cónclave a la presidenta del PP aragonés, Luisa Fernanda Rudi, y ha enfriado las expectativas sobre si María Dolores de Cospedal continuará como 'número dos' del partido una vez que se renueve el proyecto ideológico del PP.

Rajoy ha dejado a Cospedal, la única de la cúpula del PP que ha entrado a formar parte del Ejecutivo, fuera de la organización del congreso que dirigirá el nuevo rumbo del partido. A cambio, ha incluido como vicepresidente del congreso a su mano derecha en el PP de Castilla-La Mancha, Vicente Tirado. Por el contrario, el líder del PP ha confiado las cinco ponencias sobre las que pivotará el cónclave en sus cinco vicesecretarios. La ponencia política y de estatutos la coordinará el de Organización, Fernando Martínez-Maillo, la ponencia social la dirigirá Javier Maroto; la ponencia económica y de administración territorial la coordinará Javier Arenas; Andrea Levy la de educación, innovación y cultura y Pablo Casado se quedará con la ponencia de Europa y nuestro papel en el mundo.

Tras la reunión con la Junta Directiva Nacional, Mariano Rajoy ha ido a Moncloa a reunirse con el primer ministro portugués, Antonio Costa. En una rueda de prensa conjunta, Rajoy ha evitado aclarar si mantendrá a su 'número dos' en el congreso de febrero, lo que se interpreta como una señal de que el presidente no se siente cómodo con la interpretación que hace Cospedal de un acuerdo dudoso para algunos que conocen el estilo del presidente.

“Hoy hemos convocado el Congreso. Queda mucho tiempo y ya lo comunicaré en su día y en un marco más razonable", ha asegurado Rajoy sin ocultar una sonrisa condescendiente cuando el periodista ha inquirido por la posibilidad de “rejuvenecer la secretaría general” y prescindir de Cospedal.

Fue la propia ministra de Defensa la que desató todas las especulaciones sobre su futuro cuando ella misma dio por hecho en su toma de posesión como ministra de Defensa que seguiría siendo la 'número dos' del partido. Las críticas no tardaron en llegar. "¿Para qué se organiza un congreso si todo va a seguir igual?", se preguntaban en privado los más reacios a que no haya ningún cambio en la cúpula del partido. Desde el entorno de Rajoy quisieron dejar claro que "cuando el presidente se presente y revalide su cargo, solo entonces, decidirá quién le acompaña en la cúpula".

"No os vais a librar de mí"

Públicamente, Cospedal sólo ha empleado un lacónico “no os vais a librar de mí” que fue interpretado como una manera de confirmar su permanencia al frente de la secretaría general al menos hasta el Congreso. Pero según fuentes cercanas a la ministra, desde su nombramiento hace diez días tanto ella como su círculo más estrecho destacan el monto de poder que supuestamente acumula: secretaría general del PP, influencia en Interior a través de su proximidad a Juan Ignacio Zoido e incluso en Justicia por Rafael Catalá, y un “ministerio de Estado”, expresión con la que Cospedal intenta recalcar la pompa y la importancia del Ministerio de Defensa. Desde Moncloa se recuerda que esa manía del “ministerio de Estado” también la tenía José Manuel García-Margallo desde que fue nombrado en 2011 ministro de Asuntos Exteriores. “Los grandes egos necesitan grandes ministerios de Estado”, ironizan las fuentes consultadas.

Según fuentes solventes, Cospedal aún no se ha dado cuenta -o no ha querido hacerlo hasta hoy lunes- que con esa cartera “de prestancia pero sin poder político” lo que ha hecho Rajoy ha sido neutralizarla. La ha incorporado al Gobierno, que es lo que quería y se merecía Cospedal por los servicios prestados, pero la va a tener “viajando, visitando tropas y asistiendo a cumbres” mientras Soraya Sáenz de Santamaría se ocupa corazón de la política española. Una primera muestra la tuvo Cospedal, según estas fuentes, cuando Santamaría habló vía Boletín Oficial del Estado (BOE) para dejar claro que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) seguirá estando adscrito a Presidencia a pesar de la batalla librada por Cospedal para volver a situarlo en Defensa.

Primer viaje oficial como ministra

La secretaria general del partido ha hecho este lunes su primer viaje oficial como ministra de Defensa. Cospedal ha viajado junto con el nuevo ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, a Bruselas. Los periodistas volvieron a preguntarle sobre el papel que desempeñará en el futuro del PP. Sin embargo, esta vez la secretaria general ha sido mucho más cauta y se ha remitido a las declaraciones que ha había hecho unas horas antes su presidente. "Estoy muy centrada en mi papel en el ministerio", zanjó.

La opinión en el seno del PP sobre qué papel desempeñará Cospedal más allá del congreso está dividida. De hecho, hay más cargos medios y altos que creen que “Rajoy no moverá ningún nombre de su organigrama”. Crear la figura del coordinador general, como hizo José María Aznar cuando Francisco Álvarez Cascos era vicepresidente y secretario general. Una nueva figura que entonces recayó en Ángel Acebes y en la que ahora “podría encajar un perfil como el de Alfonso Alonso”.

Los críticos a que Cospedal siga y los reacios a que lo deje coinciden en un punto: “Será Rajoy el que decida si su 'número dos' sigue o no. Así que todo son especulaciones, como con el organigrama del Ejecutivo”. Lo que ya se sabe es que el líder del PP ha cedido todo el protagonismo del futuro congreso en sus jóvenes vicesecretarios, con un perfil más amable que el de Cospedal y adaptado a los nuevos tiempos. Rajoy también ha querido premiar a la expresidenta de Aragón, una fija en las quinielas a ocupar una cartera ministerial pero que finalmente se quedó sin gabinete. Cristina Cifuentes también tendrá su cuota de popularidad, ya que por ser la presidenta de la Comunidad de Madrid, región que acoge el XVIII congreso, presidirá el cónclave.