Gobierno de España

Unidas por la promesa: todos los ministros excepto Santamaría y Cospedal juran ante el Rey.

La liturgia en Zarzuela pone de manifiesto el gran poder que atesora la vicepresidenta.

El Gobierno, en La Zarzuela, junto al Rey, tras jurar o prometer su cargo.

El Gobierno, en La Zarzuela, junto al Rey, tras jurar o prometer su cargo.

Los 13 ministros de Mariano Rajoy han comprometido su cargo ante el rey este viernes en una solemne ceremonia en La Zarzuela que ha puesto de manifiesto el gran poder que atesora la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. La remodelación del Ejecutivo llevada a cabo este jueves por Mariano Rajoy la vuelve a situar en la carrera para convertirse en la primera mujer presidenta del Gobierno de España.

El protocolo ha traducido en imágenes la relevancia política de Santamaría. La abogada del Estado, de 45 años, ha entrado la primera en el salón de Audiencias; ha prometido la segunda, sólo por detrás de Rafael Catalá (ministro de Justicia), porque éste tenía que hacer las veces de notario real; ha sido nombrada en más de una ocasión por el jefe de Protocolo de la Casa del Rey, Alfredo Martínez, porque en su haber tiene dos carteras ministeriales, el mando de los servicios de inteligencia y dos títulos oficiosos (número dos del Gobierno y mano derecha de absoluta confianza de Mariano Rajoy). También ha sido la primera en saludar a Felipe VI, a lado ha posado en la foto oficial.

La casualidad ha querido que sólo Santamaría y María Dolores de Cospedal, la nueva ministra de Defensa, hayan prometido su cargo ante al Rey a diferencia de los otros 11, que han jurado con la mano en la Biblia. Desde que en 2011 Rajoy situó a Santamaría en el Gobierno y a Cospedal al frente del partido, a ambas mujeres se les atribuye una rivalidad política.

"Prometo cumplir fielmente las obligaciones del cargo de ministro del Gobierno con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar como norma fundamental del Estado así como mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros", ha dicho Santamaría ante la mesa donde reposan la Biblia de Carlos IV, el facsímil de la Carta Magna y el crucifijo dorado. La vicepresidenta ha prometido más relajada que Cospedal, a la que le temblaba la mano derecha posada sobre la Constitución.

Desde la llegada de Felipe VI al trono en 2014, la Casa del Rey ofrece la posibilidad de retirar los símbolos religiosos a aquellas personas que opten por prometer. Ninguna de las dos ministras lo ha pedido, por lo que la mesa ha permanecido igual, con los mismos objetos, durante los 20 minutos que ha durado la ceremonia. Otra novedad este reinado es la ausencia de la reina Letizia en las juras o promesas a pesar de que son las primeras de este monarca. La reina tampoco acudió a la de Rajoy este lunes y esta mañana ha celebrado dos audiencias- con la revista Mía y con los organizadores de Un Juguete Otra Ilusión- en el mismo Salón de Audiencias.

La estructura protocolaria que favorece a Santamaría también ha imperado en la ubicación previa a la jura o promesa. Alfonso Dastis (Exteriores), ministro de Estado, se ha situado a la derecha de la vicepresidenta. A partir de ahí y hasta el cierre de Dolors Montserrat (Sanidad), la más joven del Gobierno con 43 años, se han ubicado Catalá (Justicia); la mencionada Cospedal; Cristóbal Montoro (Hacienda); Juan Ignacio Zoido (Interior); Iñigo de la Serna (Fomento); Iñigo Méndez de Vigo (Educación y Portavoz); Fátima Bañez (Empleo); Alvaro Nadal (Energía, Turismo y Agenda Digital); Isabel García tejerina (Agricultura) y Luis de Guindos (Economía).

El nuevo equipo de Rajoy- siete repetidores y seis nuevos- ha llegado pronto a La Zarzuela, al filo de las ocho y media de la mañana. Antes de la ceremonia, los 13 miembros del Ejecutivo ha ensayado un acto retransmitido en directo. Santamaría, Báñez y Ana Pastor (presidenta del Congreso) no han dejado de sonreír. Tras la foto de familia, el nuevo Gobierno ha formado un corrillo en torno al Rey, el poder judicial y la cúpula de la Casa del Rey. Ha habido grandes risas y animada charla. Hacía más de diez meses que esperaban este momento.