LA NUEVA LEGISLATURA

El mutismo de Rajoy sobre el Gobierno desata los nervios en el PP

El presidente reorganiza su organigrama mientras sus compañeros se van de puente pendientes del móvil.

Rajoy ofrece la mano a Antonio Hernando.

Rajoy ofrece la mano a Antonio Hernando.

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Mariano Rajoy pensó en que tiene que formar un nuevo Ejecutivo adaptado a los nuevos tiempos entre la primera y la segunda votación de investidura. Cuando leyó en los medios de comunicación que este mismo domingo tomaría posesión y a continuación recitaría el nombre de los ministros que le acompañarán en esta nueva etapa, reconoció ante los suyos que necesitaba unos días para reorganizar el organigrama. Este sábado por la noche, una vez que salió del Congreso de los Diputados ya como presidente electo, adelantó que no haría el anuncio hasta el jueves. La confesión de que aún quedaban días por delante desató los nervios de todos aquellos que en su interior saben que tienen alguna posibilidad de quedarse u ocupar por primera vez una cartera ministerial. 
"¡Así es Mariano!", exclamaba un fiel escudero del presidente a las puertas del Parlamento ya con la investidura aprobada. Rajoy no ha dado ni una sola pista a su equipo más cercano sobre cómo quiere que sea el nuevo Gobierno que presentará por primera vez en el Consejo de Ministros de este viernes. Pero quienes conocen de cerca al presidente coinciden en un matiz: "Hará pocos cambios. Él prefiere cien debates broncos con Pablo Iglesias o con los independentistas antes que comunicarle a un amigo que no va a seguir como ministro". 
Pese a que Rajoy no ha adelantado lo que tiene pensado hacer, personas de su confianza coinciden en que la decisión más dura será qué hacer con Jorge Fernández Díaz, el ministro del Interior que fue reprobado por toda la oposición en el Congreso, amigo íntimo de Mariano Rajoy. "Va a ser difícil que lo quite si no le ha buscado ya un refugio. Mariano no deja tirado a sus amigos", explican las mismas fuentes, que recuerdan que a Ana Mato la mantuvo al frente de Sanidad hasta que "ella misma dijo que se iba". El propio Fernández Díaz reconocía estos días ante la prensa que la decisión de seguir depende única y exclusivamente del presidente y que, decida lo que decida, "estará bien".
Otro de los grandes dilemas que tiene que dirimir el líder del PP es dónde colocar a María Dolores de Cospedal. La expresidenta de Castilla-La Mancha es una fija en las quinielas sobre nuevos ministros. Sin embargo, cada vez cobra más fuerza la opinión de que no está dispuesta a dejar la secretaría general por una cartera ministerial. "El presidente tendrá que ver si es compatible los dos puestos y si quiere colocarla en un ministerio para sacarla del partido y reorganizarlo", argumentan las mismas fuentes. 
Los altos cargos consultados los tres días que duró la investidura, una decena entre miembros del Gobierno y de la dirección nacional del PP, mantienen la misma versión: si Rajoy formó un Ejecutivo en 2011 "más económico, para sacar al país de la crisis que padecía, ahora hacen falta ministros dialogantes, con talante, que sean capaces de sentarse en la misma mesa con PNV, PSOE, Ciudadanos... y sacar adelante proyectos para evitar que la legislatura sea ingobernable". Nadie descarta que habrá nuevas carteras ministeriales y simplemente se limite a buscar nuevos ministros para los departamentos vacantes: Industria, Sanidad y Fomento. Alguno de estos puestos podría ser ocupado incluso por una persona independientes, sin carné del PP, como lo es Luis de Guindos y Pedro Morenés. Sería un primer guiño a sus rivales políticos.

Dos vicesecretarios

Qué personas ocuparán qué ministerio es una quiniela endiablada. De los cuatro vicesecretarios que Rajoy fichó en junio de 2015 para rejuvenecer el partido hay dos nombres que se escuchan para ser ministros: Pablo Casado y Javier Maroto. Los dos se sacan de ellas en el mismo momento en el que se les pregunta qué cartera les gustaría dirigir. En el PP y en el Gobierno señalan a Jorge Moragas, jefe de gabinete del presidente y diputado por Cataluña, como uno de los hombres "a los que Rajoy premiará con un ministerio por su impagable trabajo durante estos cinco años", resume un destacado miembro del Gobierno. 
El secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, es otro de los favoritos entre sus compañeros a ocupar un ministerio. "Ha tenido un puesto durante la pasada legislatura que trataba precisamente de eso: de dialogar con los demás partidos políticos. Además, es uno de los que mejor se lleva con rivales políticos como Íñigo Errejón o Alberto Garzón", resumen sus más cercanos. Los hermanos Nadal, Álvaro (secretario de Estado de Energía) y Alberto (director de la Oficina Económica de Moncloa), aparecen como sucesores naturales de "los Montoros, de los Guindos", resumen.

"Con batería y cobertura"

Al concluirse la sesión de investidura del sábado, las bromas de los miembros del PP en el patio del Parlamento antes de abandonarlo era que todos tuvieran los móviles con batería y cobertura durante el puente de Todos Los Santos. "El presidente tiene que llamar durante estos días a los agraciados. Hay que estar pendiente", decían entre risas algunos de sus colaboradores más próximos. De hecho, recordaban que cuando formó gobierno en 2011 alguno de los ministros supo de su dicha apenas tres horas antes de hacer público el nombramiento. "Rajoy siempre dice que para que algo no se filtre lo mejor es no decirlo", argumentan.
Lo único certero es que el presidente del Gobierno tomará posesión ante el Rey este lunes en el Palacio de la Zarzuela. A partir de ahí, los tiempos los marca él mismo.