Rodrigo Rato

Rato: "La tarjeta black formaba parte de mis derechos"

El ex vicepresidente del Gobierno y ex director gerente del FMI defiende en su primer juicio penal que la tarjeta con la que gastó 99.000 euros era "perfectamente legal".

El ex presidente de Caja Madrid Rodrigo Rato durante su declaración

El ex presidente de Caja Madrid Rodrigo Rato durante su declaración EFE

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"Era parte de mi retribución, un incentivo anual incluido en mi contrato", ha sostenido esta mañana el ex presidente de Caja Madrid, Rodrigo Rato, que afronta sereno y firme el interrogatorio del fiscal Alejandro Luzón en el juicio de las tarjetas black.

Se trata del juicio del primero de los varios procesos penales que encara quien fue un reconocido y poderoso ex vicepresidente del Gobierno de Aznar, considerado el artífice del milagro económico español. Ahora afronta una petición de pena de cuatro años y medio de cárcel.

Rato, al igual que el pasado viernes su antecesor en Caja Madrid, Miguel Blesa, ha sostenido que la tarjeta black, con la que él que gastó 99.000 euros, "era parte de mi retribución, un incentivo anual que estaba incluido en mi contrato, no un dinero adicional".

-¿Entonces su retribución dependía de que usted agotara o no el límite mensual de la tarjeta?, le interpeló el fiscal

-Mi retribución estaba fijada y yo la agotaba, ha contestado Rato.

-¿Siempre agotaba el límite?

-No lo recuerdo exactamente, habría pequeñas variaciones. Pero agotar el límite estaba dentro de mis posibilidades y de mi derecho.

El ex presidente de Caja Madrid ha manifestado que la ley estatal que regulaba las cajas de ahorro "preveía la existencia de incentivos, además de dietas", lo que le llevó a sostener que las tarjetas black eran "perfectamente legales y homologables a lo que existía en el resto del sector".

Cuando el fiscal le preguntó si le parecía que entregar tarjetas era "una buena práctica bancaria", Rato respondió que "no puedo afirmar con rotundidad que otras entidades utilizaran tarjetas como instrumento de pago", algo que era "una tradición en Caja Madrid". "Pero transferencias, cheques, tarjetas...al final todo son instrumentos de pago".

Contra la Bankia actual

Rato ha puesto en cuestión la "buena fe" de Bankia -"de la que tenía mejor opinión que ahora"- después de haberse enterado que "ha ocultado" en sus informes la referencia a la cuenta donde se contabilizaban los gastos de las tarjetas, que "no tiene justificantes de los cargos [hechos con las black, que varios acusados no reconocen] y que hasta noviembre de 2015 sigue declarando como gastos deducibles" los mismos gastos que consideró irregulares cuando denunció al FROB a la dirección de la entidad encabezada por Rato.

El ex presidente de Bankia manifestó que mantuvo las tarjetas black tras la creación de esta entidad como "instrumento de liquidez contra salarios ya devengados". Según él, ya no eran, como ocurría en Caja Madrid, un incentivo incluido en sus retribuciones como un concepto singularizado, sino una forma de cobrar el salario "sin modificar la retribución".

Por ello, "no eran un cargo para las arcas del banco sino sobre nuestros salarios".

Rato se desvinculó de la decisión sobre las "características concretas" que se fijaron para el uso de la tarjeta pero consideró "desproporcionado" el límite mensual que se estableció , 12.000 euros. "Es un límite muy grande teniendo en cuenta que se cargaban contra nuestro salario. En todo caso ese límite no se utilizó".

No contesta al resto de acusaciones

Rato no quiso contestar al resto de las acusaciones, entre las que están el FROB y Bankia. El interrogatorio de su defensor, Ignacio Ayala, le sirvió para apuntalar la tesis de la legalidad de las tarjetas. "En ningún momento ninguno de los ocho o nueve departamentos que intervenían en la gestión de esas tarjetas ni ninguna instancia externa puso ningún problema", señaló. "Las tarjetas eran conocidas dentro y fuera de la institución, estaban contabilizadas como siempre se había hecho y declaradas al fisco según el criterio que tenía la Agencia Tributaria".

En réplica al criterio del fiscal, que califica de "opacas" las tarjetas black, Rodrigo Rato manifestó que "son un sistema de pago transparente porque son nominativas y dejan un rastro que se puede seguir perfectamente".

También indicó que "estaba convencido" de que, cuando le dieron el finiquito al cesar en Bankia, le habían descontado los "gastos personales" que hizo con la tarjeta. En todo caso, devolvió el dinero cuando en 2014, antes del inicio del proceso penal, recibió una llamada de Bankia. Lo hizo porque "no tenía la menor intención de discutir sobre temas de dinero", dijo.