Audiencia Nacional

Suiza cierra su investigación contra la familia Conde sin encontrar delito

La justicia helvética investigó al financiero Francisco Romero, que movió fondos de la inteligencia española.

El ex presidente de Banesto, Mario Conde.

El ex presidente de Banesto, Mario Conde. Efe

La fiscalía helvética ha archivado las cuatro investigaciones abiertas contra los negocios del ex banquero Mario Conde y su familia al considerar que no existe indicio alguno de delito. La decisión, según la documentación que obra en poder de EL ESPAÑOL, se tomó el pasado 19 de abril, una semana después de que el ex presidente de Banesto, sus dos hijos y su gestor de fondos fueran detenidos por la Guardia Civil y acusados de repatriar presuntamente a España 14 millones de euros del caso Banesto.

La decisión de la Audiencia Nacional de bloquear los fondos de Conde en Ginebra supuso también la apertura de unas diligencias de investigación en territorio suizo. Las pesquisas allí se centraron en Francisco Romero, un financiero hispano-helvético que desde Lausana canalizaba con su red de sociedades las inversiones de la familia Conde, gestionadas desde España por otro financiero, el abogado Javier de Vega.

Tras la detención de Conde, los agentes de la MROS (el cuerpo de prevención contra el blanqueo de dinero en Suiza) se dirigieron en la sede de Fidalliance en el cantón de Vaduz y reclamaron la documentación de cuatro expedientes. Cuatro investigaciones abiertas que afectaban tanto a Mario Conde como a sus dos hijos y a Francisco Cuesta, administrador de varias sociedades vinculadas al ex presidente de Banesto. "Después de analizar su documentación... le informamos de que hemos decidido no transmitirla a la fiscalía para que inicie investigaciones penales"

En solo una semana

Suiza saldó sin consecuencias y en solo una semana la investigación sobre el dinero de la familia Conde en el país. Para sus expertos en blanqueo, el trabajo del financiero Francisco Romero con los fondos de la familia del ex banquero no constituye delito alguno. Sin embargo, existe una salvedad que hace el caso complicado de extrapolar a España. La legislación helvética sobre delitos financieros es mucho más laxa que la española. De hecho, Suiza ni siquiera contempla como una cuestión penal el fraude fiscal, y por lo tanto, no refleja en su legislación el blanqueo de fondos procedentes de este delito.

En el foco de las pesquisas en Suiza se encontró el financiero Francisco Romero, para quien el juez Pedraz pidió también la detención el pasado mes de abril. Romero -libre de toda sospecha en Suiza- es otro de los puntos sensibles de este caso, ya que era el encargado de ejecutar las directrices enviadas desde España por Javier de Vega. Tal y como adelantó EL ESPAÑOL, además de gestionar el patrimonio de la familia Conde y de otros muchos clientes, De Vega canalizó también fondos controlados por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) destinados a operaciones de campo.

Los fondos reservados, al igual que el dinero de la familia Conde, habrían pasado por el tamiz de Francisco Romero y su red de servicios financieros desde Suiza para ser colocados en otras partes del globo donde operan los agentes españoles. En cualquier caso, la investigación de la Audiencia Nacional se centra únicamente en las operaciones de la familia Conde y deja al margen por el momento al resto de los clientes españoles de la firma Fidalliance.