UN EJECUTIVO DIVIDIDO

El Gobierno deja atrás sus falacias y obliga a Soria a renunciar

Los argumentos de Rajoy y el resto del Gabinete se esfuman con la carta del ex ministro. 

El exministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria/Juanjo Martín/EFE

El exministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria/Juanjo Martín/EFE

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El caso José Manuel Soria quedó inacabado el pasado 15 de abril, cuando el ministro de Industria dimitía tras varios días de explicaciones contradictorias. Ahora ha vuelto a la primera plana con el segundo episodio, que se estrenó el pasado viernes y que parece que el pasado martes concluía. Con este final, los argumentos previos de Mariano Rajoy y el resto del Gabinete quedan en evidencia. 

El viernes, justo cuando terminaba el debate de investidura de Rajoy, una noticia trascendía a los medios. El Gobierno anunciaba que había nombrado al exministro de Industria como candidato para director ejecutivo del Banco Mundial. La noticia cayó como una bomba cuyas consecuencias no se hicieron esperar. Este mismo martes el Gobierno daba marcha atrás en su propuesta, y obligaba a Soria a presentar su renuncia. El exministro enviaba una carta al secretario de Estado de Economía, Ignacio Fernández de Mesa, en la que decía adiós a esa propuesta. Soria argumentaba que desistía de su designación debido a la “desproporcionada” reacción política que ha provocado su nombramiento. 

La vorágine de reacciones que se han generado en el mundo de la política y en la sociedad han hecho finalmente dar marcha atrás al Gobierno del PP. Sin embargo, no se ha percibido un criterio único en el seno del partido en cuanto a este hecho: la bendición sobre un ministro que se vio obligado a dimitir porque su nombre apareció en los Papeles de Panamá. No han sido pocos los dirigentes populares que han salido a respaldar a su ex colega en los últimos días. 

La defensa desde el PP

Nada más acabar el debate de investidura del pasado viernes, en los pasillos del Congreso ya se comentaba la decisión inesperada del Gobierno. Era una ola que comenzar a a coger forma y que en los siguientes días, hasta el pasado martes, iba a crecer hasta convertirse en un mar de críticas que arreciaron sobre Rajoy, De Guindos y el núcleo duro del PP. 

Rajoy fue el primero pero no el último en salir a defender al exministro. "Lo único que sé es que Soria dejó la política. Es un funcionario, que ha reingresado en la Administración y ha participado en un concurso. A partir de ahí, no puedo añadir más. Estamos hablando de un funcionario que está actuando como tal. Ha abandonado la política, ha concursado por una plaza", afirmó Rajoy desde China el pasado lunes.

También la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, acudió en defensa del nombramiento del exministro. “Tiene que ver con su carrera profesional”. Aunque se vio obligado a dimitir por la aparición de su nombre en los papeles de Panamá, Cospedal no tuvo problema en asegurar que el exministro nada tenía que ver con el caso. “No conozco ninguna acusación contra Soria. Quedó bien claro que no tenía nada que ver”.

"Es un funcionario, que ha reingresado en la Administración y ha participado en un concurso", aseguró Rajoy.

Y así se inició la semana con el respaldo de los principales pesos pesados del partido. No faltaron las voces de De Guindos y de Méndez de Vigo, quienes también se sumaron al carro de apoyar a su colega. "Se trata de un puesto estrictamente administrativo", subrayaba De Guindos, recordando que Soria no estaba imputado ni sometido a ningún procedimiento judicial. "Esto no es un escándalo", explicó.

También Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta y portavoz del Gobierno en funciones, quiso manifestar su total conformidad con la decisión de que Soria fuera designado para el cargo. La representante del núcleo duro del gobierno no tuvo problema en asegurar, también el mismo lunes, que el ministro optaba a ese puesto con total legitimidad. “Le correspondía. Si es el primero que ha quedado en esa relación, hay que nombrarlo”.

El carrusel de apoyos se extendió hasta el PP de Canarias, del cual Soria fue en su día máximo dirigente. Asier Antona, presidente de los populares en las islas, afirmó que “está en todo su derecho” de aspirar al cargo. Y así, uno tras otro, muchos dirigentes del partido salieron en respaldo de su antiguo compañero. Pero pronto encontraron respuesta.

Dirigentes de la talla de Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia, o Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid, mostraron su disconformidad con el nombramiento. A los líderes del PP en contra de la designación se le sumó por entero el panorama político nacional. Líderes de todos los partidos han exhibido el hecho como la justificación última de que Rajoy no puede ser investido en ningún caso.

Ya no hay debate, eran falacias

Este debate que ha marcado los últimos cinco días del panorama político nacional terminó este martes por la tarde, con la renuncia de Soria. ¿En qué han quedado todas esas justificaciones del propio Rajoy, otros líderes del PP y miembros del Gobierno? Con su rectificación, el Ejecutivo deja entrever que se trataba de tesis ciertamente falaces.