La Nueva Legislatura

Crece la preocupación de Felipe VI por no poder nombrar candidato a Mariano Rajoy

El rey constata ante los líderes políticos “la situación de absoluto bloqueo” y busca la manera la poner en marcha el reloj en agosto.

El rey Felipe VI recibe en La Zarzuela a Francesc Homs, portavoz de Convergencia Democrática.

El rey Felipe VI recibe en La Zarzuela a Francesc Homs, portavoz de Convergencia Democrática.

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Se acerca el momento decisivo y no hay candidato. Felipe VI, un rey cada vez más preocupado, se enfrenta este jueves a una enrevesada decisión: nombrar a Mariano Rajoy candidato y arriesgarse a un nuevo desistimiento o abrir un limbo político de incierta salida en el tiempo. España carece de mecanismo constitucional para ir de manera automática a unas terceras elecciones, un escenario no descartado ya por ninguno de los diez líderes políticos que entre el martes y le miércoles se han reunido con el rey en La Zarzuela.

La impresión generalizada de los representantes políticos es que el rey optará por no nombrar a un candidato para dar más tiempo a los partidos. El mes de agosto, mantienen, tendrá un efecto psicológico sobre PSOE y Cs: no querrán arriesgarse a que los españoles vuelvan de vacaciones aún con un Gobierno sin formar. “Mañana [por este jueves] saldremos de duda: sabremos si entramos en la bruma de la dimensión desconocida, cosas inéditas en la historia política de España o si Mariano Rajoy acepta y hay un intento de investidura rápida”, sentenció Xavier Doménech (En Comú Podem), el último de los líderes que se entrevistó este miércoles con Felipe VI.

Canarios, asturianos, navarros, nacionalistas catalanes y vascos, las tres confluencias de Podemos (Galicia, Cataluña y Valencia) y Alberto Garzón (IU) han pasado todos entre el martes y el miércoles por Zarzuela. La fotografía política que nos han dejado sirve de sombría antesala al día clave de este jueves con Albert Rivera, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y el propio Rajoy. La imagen es negativa: el rey ha constatado la situación de “absoluto bloqueo” que existe en España y busca la manera de poner en marcha el reloj en agosto. Así lo ha resumido Joan Baldoví (Compromís), pero el sentimiento es compartido.

En dique seco

Algunos han utilizado un lenguaje más colorido para describir un barco político que está en dique seco: desde los “bueyes con los que hay que arar” de Aitor Esteban (PNV) hasta “la madriguera de la que nadie quiere salir” de Francesc Homs (Partido Demócrata Catalán, antigua Convergencia). Otros han preferido buscar en las causas profundas de este impasse y se han referido a las “averías” de un sistema político que debe de tener la valentía de enfrentarse a una Segunda Transición si no quiere estar pasando por continuos procesos electorales (Domènech).

La corrupción es para el diputado de En Comú Podem una de los principales fallos sistémicos, y ha puesto como ejemplo el borrado de los ordenadores de Bárcenas, el último escollo de cara a la investidura de Rahoy. A ella se ha referido Rivera al dirigirse a su grupo parlamentario antes de su encuentro con el rey para justificar su abstención: “Diremos no a la corrupción, no a la falta de regeneración, pero no bloquearemos este país”.

Los líderes han encontrado a un rey preocupado que se enfrenta a un tiempo político “suspendido”. Felipe VI, señalan, se resiste a que pase el verano sin que se hayan dado los primeros pasos institucionales para formar Gobierno. “Mi impresión es que no pasará como la anterior legislatura: no va a haber una propuesta de candidato”, ha concluido Baldoví quien, al igual que Domènech, ha empezado a hablar de alternativas a ese vacío que podría dejar este jueves Rajoy: desde un “gobierno transversal de concentración” hasta un “Gobierno desde el Parlamento” con amplias alianzas parlamentarias que impidan ese “estéril combate contra el tiempo” al que se ha referido Domènech.

Conctactos directos

La mayoría de los líderes ha concluido que Rajoy tendría que pedir al rey este jueves que le encomendara la investidura, pero dudan de que lo vaya a hacer y critican que haya pedido los votos de apoyo “sin negociación previa, como si fuera una entrega incondicional”. Sin embargo, según Soraya Sáenz de Santamaría, el presidente del Gobierno en funciones está llevando a cabo “contactos abundantes y discretos”. En teoría, este jueves tendría que trasladar al rey la naturaleza de esos contactos y la posibilidad de que éstos se transformen en apoyos efectivos.

El rey es muy consciente de la excepcionalidad de los tiempos que corren. Con Domènech recordó que su padre, Juan Carlos I, había realizado 10 rondas de consultas en 38 años y medio de reinado, y que él lleva cuatro en tan solo siete meses. Sobre la misma mesa de despacho que su padre usó durante esas cuatro décadas, Felipe VI se encuentra este jueves no solo un bloqueo político, sino una tensión territorial agravada en Cataluña tras la decisión del Parlament y al principal partido del país, el PP, acusado de encubrimiento. “Su preocupación es pública o notoria”, ha concluido Domènech. “No se trata sólo de nuevas elecciones, sino de que si no hay candidato de investidura podríamos entrar en un ámbito no previsto por los padres de la Constitución española”.