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Una ex edil del PP, a prisión por esquilmar a su tía octogenaria

Olano dejó el partido "por disconformidad con las cuentas" pero se apropiaba del dinero de su familiar.

Soledad Olano, en un Pleno municipal de La Laguna

Soledad Olano, en un Pleno municipal de La Laguna

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Una ex concejal del PP en el Ayuntamiento de La Laguna (Tenerife), la abogada Soledad Olano, ha sido condenada a dos años y medio de prisión por apropiarse del patrimonio de su tía, una octogenaria a la que ingresó en una residencia y de cuya confianza "se aprovechó" en beneficio propio, señala la sentencia.

De acuerdo con los hechos probados, Olano fue detrayendo cantidades de las cuentas de su familiar hasta adueñarse de un total de 222.653 euros.

Además, acometió costosas obras en lo que fue el domicilio de la anciana para convertirlo en locales comerciales y oficinas con el fin de alquilarlos. Pese a ser concejal, Olano emprendió la reforma sin la preceptiva licencia municipal, motivo por el que fue denunciada por el Ayuntamiento al que pertenecía.

Los hechos fueron juzgados en junio de 2015 por la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife, que condenó a la ex edil a cuatro años de cárcel. El Supremo ha confirmado ahora la comisión del delito de apropiación indebida, aunque ha bajado la pena a dos años y medio al apreciar una circunstancia atenuante por las dilaciones indebidas del proceso, que comenzó en 2009.

Dado que la condena impuesta es superior a los dos años de cárcel, Olano deberá ingresar en prisión salvo que se beneficie de una suspensión de la pena o le sea concedido un indulto.

La Audiencia declaró probado que Soledad Olano fue apoderada por su tía en 2005 para administrar su patrimonio junto a otra sobrina que, sin embargo, no residía en La Laguna, por lo que la primera era la que, de facto, se ocupaba de las posesiones de la anciana.

"Aprovechándose de la confianza que le tenía depositada su tía, de avanzada edad (81 años) y que se encontraba ingresada en una residencia" tras haber sufrido una caída en su domicilio, Olano "fue detrayendo cantidades de dinero de las cuentas bancarias" de la anciana, vendiendo sus acciones y cobrando los alquileres de los inmuebles que tenía arrendados.

"Confusión patrimonial"

Realizó, así, una "confusión del patrimonio" de la anciana con el suyo propio, "disponiendo de los ingresos de su tía no sólo para atender los gastos y obligaciones de ésta sino los suyos propios, con cantidades entregadas injustificadamente a favor de su hija o pagos de los que debía responder ella misma, asumiendo obligaciones de contenido económico en su propio beneficio y con claro perjuicio para su poderdante", señala la sentencia.

En 2007 volvió a Tenerife la otra administradora. Soledad Olano convenció entonces a su tía para que revocara el anterior poder y la designase a ella como única administradora. Pero la anciana, informada por su otra sobrina de los indicios de irregularidades que había sobre la gestión de su patrimonio, otorgó un nuevo poder a favor de cuatro sobrinos, Soledad incluida.

Olano hizo "caso omiso" del requerimiento notarial que sus parientes le hicieron para que rindiera cuentas de su actuación y entregara las llaves y la documentación que tuviera su poder. Al final, su propia tía interpuso una querella en la que, a su fallecimiento, se sucedieron los otros tres administradores.

Las llaves de la casa de la anciana fueron retenidas por Olano hasta marzo de 2013, cuando el Juzgado le ordenó que las entregara. La ex concejal hizo entrega de muebles y joyas, pero se echaron en falta un anillo de oro y un valioso manuscrito original de Alfred Diston, uno de los primeros residentes británicos de Tenerife, donde llegó en 1810.

La obra, titulada Costumes of the Canary Island, con ilustraciones originales de la época, se considera un referente fundamental para conocer la vida en las islas a finales del XVIII y comienzos del XIX. El manuscrito había sido objeto en 2002 de una exposición monográfica por iniciativa del Museo Antropológico de Canarias. El comisario de la exposición, Pedro Rumeu, la devolvió a la residencia de la anciana. Desde entonces se ignora su paradero.

Según la sentencia, "no se ha probado de forma efectiva" que Soledad Olano se quedara con los objetos que no se han encontrado.

La ex concejal abandonó el grupo municipal del PP en marzo de 2011 alegando su "absoluto desconocimiento y, por tanto, disconformidad" con las cuentas. En esa época ella misma estaba implicada en el procedimiento por la apropiación indebida del patrimonio de su tía.

"Aquí podría haber algo idéntico a lo que sucedió en Santa Cruz y yo no termino la legislatura con una responsabilidad como ésa", adujo la concejal, en referencia a una denuncia (finalmente archivada por la Fiscalía) por las facturas que el PP presentó en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y que incluían hasta ropa de lencería, motivo por el que el caso se denominó Bragasgate.