Política

PSOE y C's niegan un pacto en Andalucía para arrebatar ayuntamientos al PP

El PP teme un efecto bola de nieve y tras Granada, perder otras capitales andaluzas. C’s: “Si no hay problemas de corrupción, el PP puede estar tranquilo”.

Juan Marín conversa con Bonilla en el parlamento andaluz

Juan Marín conversa con Bonilla en el parlamento andaluz Efe

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El socialista Francisco Cuenca tiene ya en su poder el bastón de mando de Granada. Llega a la alcaldía después de que el PSOE con el apoyo de Ciudadanos, Vamos Granada (marca electoral de Podemos) e IU, hayan acordado apartar al PP de la alcaldía después de 13 años ininterrumpidos. Es la respuesta a la dimisión del popular José Torres Hurtado, que fue detenido en la Operación Nazarí por su presunta implicación en una trama corrupta. En el PP se empieza a agitar el fantasma de que lo sucedido en Granada puede tener un efecto bola de nieve: una alianza entre PSOE y C’s para arrebatarles otros ayuntamientos y la diputación de Málaga.

Con esta teoría del “pacto oculto”, ideada por su presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, y difundida con el repetidor de todos sus cuadros, el PP persigue una estrategia electoral de cara al 26J: alertar del viraje de Ciudadanos a la izquierda y que la papeleta que vaya a ellos estará ligada al PSOE. Sin embargo, los dos partidos han querido echar por tierra de inmediato su estrategia.

El primer interesado en salir a la palestra ha sido Ciudadanos. Para aplacar a los populares, les han transmitido que “si no hay problemas de corrupción, pueden estar tranquilos”. “Moreno Bonilla debe estar tranquilo y no temerle a Ciudadanos, sino a la Guardia Civil, que fue la que detuvo a Torres Hurtado y a la concejal de Urbanismo, y a la justicia en aquellos lugares donde hayan hecho cosas que no se deberían hacer”, ha dicho el líder de Ciudadanos en Andalucía, Juan Marín.

A la formación naranja no le interesaría nada electoralmente romper en aquellas alcaldías que ha facilitado a los populares, ya que su condición de partido bisagra al haber apoyado también en otras instituciones el gobierno del PSOE, le confiere esa dualidad que le permite colocarse bien en el centro. “Ahora resulta que somos la marca blanca del PSOE. Y hace un año, éramos la marca blanca del PP. Tendrían que aclararse, porque si unos me echan a la derecha y otros a la izquierda, es que estoy donde quiero estar, en el centro político”, ha afirmado Marín.

En Ciudadanos están convencidos de que son “molestos” tanto para el PP, cuando han exigido la dimisión de Torres Hurtado, o para los socialistas, cuando han forzado la comparecencia de Susana Díaz en la comisión de investigación de los fondos de formación. Donde no van a ser incómodos es en el caso del consejero de Economía, Antonio Ramírez de Arellano, ya que no van a pedir su salida del Ejecutivo andaluz tras haber sido llamado a declarar ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) como investigado por las presuntas irregularidades que pudieron haberse cometido en la adjudicación de un proyecto arquitectónico durante su anterior etapa como vicerrector de Infraestructuras de la Universidad de Sevilla.

Desde que la Fiscalía denunciara por un delito de presunta prevaricación administrativa y falsedad en documento público a Ramírez de Arellano, Ciudadanos se ha mantenido siempre dentro del acuerdo de investidura que firmó con el PSOE: sólo pedirían dimisiones en caso de imputación por corrupción política. Marín ha ido un paso más, se ha reunido con Ramírez de Arellano, este le ha entregado toda la documentación del caso. Y ha llegado a una conclusión: “No hay motivo para pedir su cese porque no es un caso de corrupción política".

“Ni planificación ni acuerdo global”

En el PSOE niegan estrategia o acuerdo con C’s para quitar el bastón de mando al PP en otras instituciones. “Ni planificación ni acuerdo global”, aseguran, mientras ponen el acento en que la posible pérdida que pudiera darse de determinadas alcaldías es más el resultado de la desconfianza entre populares y los de Albert Rivera bien por casos de corrupción, por asuntos judiciales, por falta de confianza o de diálogo entre socios, como ya está pasando en el ayuntamiento de Mijas, donde ya han roto, o donde puede pasar, como en Almería.

No creen además que Ciudadanos estuviera interesado en romper con el PP y más con unas elecciones generales a la vuelta de la esquina. Los socialistas creen que Moreno Bonilla se está equivocando de estrategia al atacar a quien hoy por hoy le apoya en quince ciudades en todo el país, entre ellas dos capitales andaluzas importantes como Almería y Málaga, y tiran de refranero: “tanto va el cántaro a la fuente con Ciudadanos, que al final se rompe”.

Desde el PSOE se achaca todo a la debilidad del liderazgo de Moreno Bonilla en el PP, su “soledad” y que es un partido en “descomposición”. Como prueba no sólo esgrimen la “pésima” gestión que ha hecho Moreno Bonilla de la crisis en Granada: anunció la dimisión del exalcalde mientras este se aferraba al cargo, un pulso de varios días que acabó con Torres Hurtado dimitiendo pero arrastrando también al que se perfilaba como su sucesor y que era su rival, el senador Sebastián Pérez. También mencionan lo que ha pasado con el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, al que sin hablar con él anunció que quería sacar de la alcaldía para colocarlo como número uno por esta provincia al Congreso y este se ha negado.

Otro alcalde del PSOE se va

En este caso es socialista. El regidor de Alcalá de Guadaíra, Antonio Gutiérrez Limones, ha renunciado a la alcaldía porque repetirá como número tres en la candidatura del PSOE al Congreso por Sevilla y no quiere prolongar la “incompatibilidad orgánica” en la que, como diputado nacional, ha incurrido durante esta pasada “legislatura atípica”. Sin embargo, el telón de fondo de su salida del ayuntamiento, en el que llevaba desde 1995, es la investigación por las presuntas irregularidades detectadas en la gestión de la extinta sociedad municipal Alcalá Comunicación Municipal (ACM), con “indicios más que poderosos”, según un auto de la Fiscalía, de la supuesta implicación en los hechos del propio Gutiérrez Limones.

Este se ha mostrado seguro del “sobreseimiento” del caso ACM y espera que con su “paso adelante” vuelva la “convivencia” política a Alcalá, después de que planease en el horizonte una posible moción de censura.