Rumbo al 26-J

Sánchez prepara su 'ruptura por elecciones' con Albert Rivera

Los socialistas pretenden alejarse de Rivera para disputarle la izquierda a Pablo Iglesias.

Sánchez, en el Comité Federal de este sábado en Madrid.

Sánchez, en el Comité Federal de este sábado en Madrid.

  1. PSOE
  2. Pedro Sánchez
  3. Acuerdo PSOE-Ciudadanos
  4. Albert Rivera

"Puedes tener 20 años menos, pero eres del PP". La frase era el final de uno de los fragmentos sobre Albert Rivera que Pedro Sánchez repitió durante la campaña electoral. De mitin en mitin, de ciudad en ciudad, la estrategia del PSOE estaba clara antes del 20 de diciembre. El PSOE era la izquierda útil y moderada, pero también la única opción para evitar que siguiera la derecha de Mariano Rajoy. Rivera era, en ese contexto, una muleta en manos del continuismo. Ciudadanos, "las nuevas generaciones del PP", según dijo el propio Sánchez en múltiples ocasiones.

Todo ha cambiado ahora que el PSOE diseña su nueva campaña electoral. Rivera dio una oportunidad a Sánchez. Gracias a él ganó peso tras el 20D y ambos firmaron un pacto con 200 medidas para España. Sin embargo, la asociación de las marcas del PSOE y Ciudadanos es ahora tóxica, un riesgo electoral para los dos partidos. Un sector de votantes izquierdistas podrían decantarse por Podemos, especialmente si acaba habiendo un frente de izquierdas liderado por Pablo Iglesias y Alberto Garzón. Parte del votante tradicional del PP que vio en Ciudadanos una derecha moderna podría iniciar el camino de vuelta, desencantada por los coqueteos con los socialistas. 

El equipo de Pedro Sánchez ha llegado a la conclusión de que es necesario romper con Ciudadanos para evitar una fuga de votos por la izquierda. Este sábado, lo reclamó además uno de los presidentes autonómicos. "El PSOE se debe desentender rápidamente de su pacto con Ciudadanos y recuperar su programa original", dijo Javier Lambán, presidente de Aragón. 

Sin menciones a Rivera

Sánchez intervino ante el Comité Federal socialista, el máximo órgano entre congresos, y se centró en atacar a Rajoy e Iglesias, pero no mencionó ni a Albert Rivera ni al Pacto de El Abrazo rubricado solemnemente con él. 

Según fuentes de la Ejecutiva, el PSOE irá rompiendo gradualmente con Ciudadanos a medida que se aproxime la campaña electoral. Atacará al partido de Rivera, pero sin pasarse. "No es que nos vayamos a coordinar para eso, pero está claro que no habrá juego sucio", según estas fuentes, que reconocen la necesidad de volver a situarse en clave de partido para evitar el gran fantasma de la abstención que planea, acaso con más peligro, sobre su electorado. 

"El acuerdo con Ciudadanos será un texto del que nos arrepentiremos durante mucho tiempo", en palabras de un referente del partido con un carácter de izquierdas más marcado. "No nos atrevimos a decir que derogábamos la reforma laboral o la ley mordaza, tragamos con la mayoría de posiciones de Ciudadanos y lo pusimos por escrito", según esta fuente. Para muchos, hubiera sido mucho más inteligente un acuerdo menos exhaustivo para que, llegada la campaña, no pudiese hacerse un escrutinio detallado que se volviese como un bumerán contra los autores. 

La campaña de la responsabilidad

Sin embargo, Sánchez y su equipo están muy orgullosos de ese texto. Están convencidos de que es la mayor contribución política de la nueva era que sucede a la mayoría absoluta del PP. Y la campaña del PSOE va a orbitar en buena medida en torno al concepto de responsabilidad y deber cumplido. 

Por ese motivo, la ruptura con Ciudadanos tiene que ser forzosamente a medias y el PSOE se concentrará en denunciar la desigualdad y la corrupción que ve en el PP y el cooperador necesario en el que se ha convertido Iglesias, según los socialistas. 

La ruptura será parcial, de cara al electorado y también temporal. En la sala de máquinas del PSOE se trabaja con un escenario poselectoral similar al actual. Todos los demás escenarios serían desastrosos: tanto una suma suficiente de PP y Ciudadanos como el temido sorpasso de Podemos al PSOE. 

En otras palabras: Sánchez espera que Ciudadanos vuelva a ser un preciado aliado tras el 26 de julio. Por eso más vale no hacerse demasiado daño.