Vuelve la 'Operación Menina'

Santamaría reaparece en el PP tras chocar con los vicesecretarios

La vicepresidenta quiere más protagonismo en el partido, donde Casado tiene muchos más apoyos.

La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, junto con el vicesecretario Pablo Casado.

La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, junto con el vicesecretario Pablo Casado.

La vicepresidenta del Gobierno en funciones vuelve a un acto de partido días después de que su entorno desvelara el malestar que produce la manera que los vicesecretarios tienen de defender la lucha contra la corrupción. En público, tanto Soraya Sáenz de Santamaría como los acusados, Pablo Casado, Javier Maroto y Andrea Levy, han cerrado filas y dicen que todos cooperan con todos. En privado, a Soraya no le gusta que los jóvenes vicesecretarios “no defiendan las medidas que el Ejecutivo ha puesto en marcha para erradicar” la corrupción que tanto detestan todos.

Sáenz de Santamaría participa este sábado en un acto de partido por primera vez desde que terminó la campaña electoral. La vicepresidenta del Gobierno en funciones, que no tiene ningún cargo orgánico dentro del partido, participa en la convención sobre fortalecimiento institucional y la unidad de España. Allí, delante de la secretaria general, María Dolores de Cospedal; del presidente del PP, Mariano Rajoy, y de todos los vicesecretarios, tendrá la oportunidad de desmenuzar una a una las leyes que ha puesto en marcha el departamento que ella dirige.

Desde Moncloa, algunos dirigentes han criticado el afán de protagonismo de los vicesecretarios del PP y se les acusa de desarrollar su “propia campaña de marketing político”. Sin embargo, desde Génova se les defiende, creen que ha sido un “ataque de cuernos” y recuerdan que se les puso ahí para limpiar la imagen manchada del PP ante los ciudadanos. Todos en el partido interpretan estos mensajes como el principios de una guerra por el control del partido cuando Mariano Rajoy dé un paso al lado y creen que el que más recelo provoca en el entorno de la vicepresidenta es Pablo Casado, el responsable de comunicación que más simpatías despierta en gran parte de las familias del PP.

Primero, un plató de televisión

La vicepresidenta ha decidido que su primera aparición pública sería en el mismo campo de batalla de sus contrincantes: un plató de televisión. Sáenz de Santamaría reaparecía tras las críticas en El programa de Ana Rosa este martes. Allí ha defendido que el PP ha actuado de forma rápida en los casos de corrupción. “Todos los estatutos señalan cómo actuar. Este Gobierno ha actuado más rápido que otros partidos. Hemos hecho muchas cosas pero tenemos que reforzar y tenemos proyectos estudiados en la contratación. Estamos todos de acuerdo en que hay que luchar contra la corrupción”. Sin embargo, Sáenz de Santamaría se ha quejado de que “hay veces” que no se habla de las medidas que ha tomado el partido con los implicados.

El caso que hizo saltar por los aires el mensaje de unidad que el PP quiere vender desde que Pedro Sánchez tiene la iniciativa parlamentaria para formar gobierno es el caso Taula y cómo el partido defiende a Rita Barberá. Maroto, Casado y Levy dijeron públicamente que las medidas impuestas por el partido eran “insuficientes”, y pedían más sacrificios. Ellos defienden que su estilo gusta a simpatizantes y afiliados y con que llevan muchas semanas “defendiendo lo indefendible”.

Para Sáenz de Santamaría, “se ha luchado mucho contra la corrupción pero cuando sale un caso nuevo parece que tenemos que empezar de cero. El PP abrió ese expediente y se habló poco. Es muy frustrante que se hagan muchas cosas, se haga ese expediente y eso pase a segundo plano”. El vicesecretario de Sectorial, Javier Maroto, uno de los más duros contra Barberá, defendió al mismo tiempo que la vicepresidenta aparecía en Telecinco su "sintonía" personal, ideológica y generacional con ella, y ha negado que haya divisiones entre el Ejecutivo y el partido.

Sin embargo, el partido observa con cierto escepticismo lo que califican “una guerra en toda regla pensando en la sucesión”. Los más afines a Santamaría defienden que “ella lleva luchando y trabajando desde hace más de cuatro años para que ahora lleguen los nuevos a colgarse las medallas”. Desde el entorno de los vicesecretarios piensan que este “toque de atención” solo responde a “que ya no se sienten los protagonistas y los que más cerca están del presidente”.

Todos sin excepción ven una guerra entre compañeros de la misma generación. Los mejor posicionados son, según coinciden la mayoría de los miembros del partido consultados, Sáenz de Santamaría y Pablo Casado.

'Operación Menina'

La vicepresidenta del Gobierno en funciones es una de las más estrechas colaboradoras de Mariano Rajoy y su nombre para sucederle cobró tanta fuerza que hasta Pablo Iglesias publicitó en la campaña electoral la 'Operación Menina'. La jugada sería sustituir a Sáenz de Santamaría por Rajoy en el caso de que Albert Rivera, si hubiera dependido de él la gobernabilidad del PP, hubiera pedido la cabeza del presidente a cambio de su apoyo. No se descarta que suceda si hay elecciones y, como pronostican las encuestas, PP y C´s alcanzan la mayoría absoluta.

Esta operación tomó forma en la campaña electoral cuando Rajoy la colocó como 'número dos' por Madrid, el puesto más disputado de la lista electoral. Además, Madrid se pobló de carteles electorales en los que se publicitaba a partes iguales a Mariano Rajoy y a la propia vicepresidenta, protagonista de uno de los debates electorales de la campaña: el de Atresmedia, que consiguió reunir a Pedro Sánchez, Albert Rivera, Pablo Iglesias y a ella, que acudió para sustituir a Rajoy.

Trabajadora incansable, conoce la Administración al dedillo y es la jefa del 'clan de los sorayos', una generación de abogados del Estado como José Luis Ayllón, Álvaro Nadal y Alfonso Alonso que piden paso tras el fin del marianismo. Alejada de todos los casos de corrupción que han asolado al PP durante la pasada legislatura, Sáenz de Santamaría arrastra un hándicap: no tiene ninguna fuerza interna dentro del partido, esencial para asumir el liderazgo. En Génova, el cuartel general de los populares, muchos le critican por no haber dado la cara por el partido cuando más se le necesitó y "mirar solo por ella". Por eso dudan de que, una vez abierta la sucesión, consiga los apoyos suficientes como para suceder a su jefe.

Casado, el hombre de consenso

El vicesecretario de Comunicación es el referente mediático del PP y un 'cachorro' del partido conservador que gusta a tres sectores tan enfrentados como son Esperanza Aguirre, José María Aznar y Mariano Rajoy. Un plus que le dota de fuerza de cara al posicionamiento para el postmarianismo.

El joven aladid de la renovación (nació en 1981) fue director de gabinete de Aznar en Faes, donde estuvo hasta 2012. Antes, fue diputado en la Asamblea de Madrid con Aguirre como presidenta. Por eso, muchos resaltan que Rajoy confiara en él la parte mediática del partido, la que menos controla el líder del PP. Las sombras del pasado, ser el ahijado de Aznar y Aguirre, los dos populares que más critican en público y en privado la gestión de Rajoy, no le han perjudicado.