Pactos de investidura

El PSOE, más ‘errejonista’, considera a Iglesias el 'poli malo'

Los socialistas ceden a las peticiones de Iglesias y se reunirán sin Ciudadanos con Podemos e IU. Sánchez tranquiliza a Rivera.

Antonio Hernando charla con Íñigo Errejón en los pasillos del Congreso

Antonio Hernando charla con Íñigo Errejón en los pasillos del Congreso

En el patio del Congreso de los Diputados, una de las personas de confianza de Pedro Sánchez no salía este miércoles de su asombro. "¿Te imaginas que nosotros cesamos por la noche al secretario de Organización del PSOE sin una Ejecutiva ni un congreso?". Los socialistas no disimulan la pequeña sonrisa. Asoma automáticamente al comentar la fulminación de Sergio Pascual en Podemos, adelantada el martes por la noche por EL ESPAÑOL.

El partido de Pablo Iglesias ha dejado de ser una roca y ya tiene, como los demás, problemas internos. Y la discrepancia dentro es munición fuera para el rival dispuesto a utilizarla. Incluso aunque exista un precedente reciente de destitución inmisericorde: la decapitación política hace un año de Tomás Gómez, secretario general del PSOE en Madrid.

Si el PSOE tuviese que elegir entre un líder político con el que entenderse en Podemos, ése sería Íñigo Errejón y no Pablo Iglesias. En las filas socialistas consideran que en Podemos se ha invertido el reparto de papeles. Iglesias es el 'poli malo' y Errejón el 'poli bueno', a pesar de que habitualmente se reserve al líder un papel un poco más conciliador y al número dos el de la ofensiva.

Errejón no pierde las formas

La diferencia más obvia entre ambos está en las formas. "Con Íñigo al menos se puede hablar. A Pablo Iglesias, cuando le dan la oportunidad, no hace más que insultarnos", asegura un diputado. "El ego de Iglesias no cabe por la puerta de los leones", asegura otro en referencia a la monumental fachada neoclásica del Congreso de la cámara baja.

Los socialistas han podido comprobar que Errejón tiene un perfil más dialogante gracias a su aterrizaje en el Congreso como portavoz del grupo que Podemos comparte con sus socios gallegos y catalanes. Muchos diputados a los que les dolió la referencia a la "cal viva" que Iglesias hizo en referencia a Felipe González y su relación con los GAL respiraron aliviados al ver que Errejón fruncía el ceño y miraba al techo. "A él no se le hubiera ocurrido nunca decir algo así", confían.

Pero, ¿y el fondo? Varios diputados del PSOE consultados por este diario coinciden en minimizar la distancia ideológica que numerosos medios de comunicación ven entre Iglesias y Errejón. "Es ingenuo pensar que Errejón está deseando pactar con nosotros", dice uno de ellos. "Yo creo que la única duda que tienen en Podemos es cómo quieren acabar con nosotros", ironiza otro. "Ninguno quiere pactar, pero uno [Iglesias] quiere destruirnos a hachazos, con la "cal viva" y el insulto, y el otro [Errejón] probablemente prefiera hacerlo con palabras bonitas", ejemplifica.

No es una opinión unánime. Al menos dos miembros del equipo negociador de Sánchez creen que existen diferencias estratégicas suficientemente grandes entre ambos como para explotarlas. "Sí hay gente en la Ejecutiva de Podemos que quiere pactar", dice uno. Otro de ellos, mucho antes de las dimisiones en bloque de Podemos en Madrid, advertía a varios periodistas de la división interna. Según él, era más importante el conflicto en el hasta entonces monolítico Podemos que entre éste y sus confluencias, con un marcado perfil propio.

Para el equipo de Sánchez, el intento fallido de investidura tiene, en la resaca en Podemos, la prueba de su verdadero éxito. El propio secretario general socialista ha dicho a algunos cargos del partido en los últimos días que tiene la estrategia perfectamente trazada. Pasa, según él, por aprovechar dos debilidades de Podemos: las divisiones internas y el desgaste por haber votado "no" a un candidato socialista que hubiese echado a Rajoy de la Moncloa. "Estoy convencido de que voy a ser presidente del Gobierno", dice frecuentemente Sánchez en conversaciones con cargos socialistas.

En el PSOE se trabaja con la confianza en que la presión doblegue a la "belleza" que defendía Pablo Iglesias en su misiva de este martes. Fue publicada antes de la fulminación de Pascual, pero ofrece un sustancioso análisis si se lee a la luz de los acontecimientos. El PSOE espera que las tensiones internas acaben con el "brillo en los ojos" que Irene Montero, dirigente en claro ascenso en la organización morada, reivindicó el miércoles en el Congreso. Participaba en una rueda de prensa sobre la postura de Podemos con otros dos diputados y un senador, pero la iniciativa quedó ahogada en el cisma que vive la formación. La gresca por Pascual motivó casi todas las preguntas de los periodistas. Ese es, precisamente, el efecto que podría ser letal para Podemos.

El principal riesgo de esta tesis, esbozado también en el PSOE, es que Pablo Iglesias se imponga sin concesiones en el conflicto. Es decir, que la atrofia del sector errejonista, quien gusta más a los socialistas, acabe dando todo el poder al ‘pablismo’ que Ferraz ve con recelo. En otras palabras, que Iglesias prefiera jugarse el inmenso capital político acumulado hasta el 20 de diciembre tirando la moneda de la repetición de elecciones al aire a pesar de que las encuestas que analiza Carolina Bescansa se lo desaconsejen. Como él repite a menudo, los sondeos se han equivocado en numerosas ocasiones con Podemos. El problema es que en algún momento podrían acertar.

Sánchez cede y se reunirá con Iglesias sin Ciudadanos

De momento, Iglesias ha conseguido su reunión con Pedro Sánchez. A solas, sin Albert Rivera. Se celebrará antes de Semana Santa, según han explicado ambos partidos.

El PSOE y Ciudadanos habían asegurado en multitud de ocasiones que sólo hablarían de la investidura conjuntamente, pero Sánchez ha acabado por ceder. Este viernes, el equipo negociador del PSOE se reunirá con el de Izquierda Unida sin que haya ningún representante de Ciudadanos en el encuentro.

Con IU, como con Compromís (con quien el PSOE y C’s sí se reunieron conjuntamente este miércoles) hubo avances mucho antes de que Podemos se sentase a la mesa. Por ese motivo, para los socialistas es vital entenderse con Alberto Garzón y Mónica Oltra, un apoyo cualitativo que podría desgastar aún más a Podemos.

En cualquier caso, la base de cualquier acuerdo de investidura sigue siendo el Pacto de El abrazo que naufragó ya dos veces en el Congreso. Este miércoles, Rivera y Sánchez se reunieron en el Congreso durante media hora para "reafirmar que el documento suscrito por ambos partidos sigue siendo la base de cualquier negociación", según informaron más tarde. La reunión de Sánchez con Iglesias servirá, pues, para evaluar si el líder de Podemos tiene de verdad cabida en esa fórmula.