CRISIS

El complejo Risk de Podemos

En la semana más convulsa para Pablo Iglesias han aflorado sus diferencias con Íñigo Errejón. El epicentro del terremoto ha estado en Madrid. Pero también existen tensiones en otras comunidades.

Los problemas territoriales de Podemos.

Los problemas territoriales de Podemos.

Poder y estrategia. Grupos que se enfrentan. Y la astucia necesaria para engañar al rival y, por consiguiente, vencerle. Son elementos propios de un juego de mesa como el famoso Risk, en el que hasta el jugador de aspecto más afable se acaba convirtiendo, preso de la ambición por ganar, en un depredador que no conoce la piedad ni la amistad. Son también características habituales en la política española, en la que los enfrentamientos internos de los partidos son endémicos y no entienden de siglas.

Esta semana ha sido la más convulsa para Podemos en mucho tiempo. En la Comunidad de Madrid han aflorado las diferencias entre los partidarios de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. No obstante, esa batalla madrileña entre pablistas y errejonistas no es, ni mucho menos, la única que se libra en el partido de los círculos. En diferentes comunidades autónomas se viven peleas entre la dirección regional y la estatal o entre facciones con distintas sensibilidades ideológicas. Nada que no haya ocurrido antes en el PSOE, el PP o Izquierda Unida. Podemos se está haciendo mayor y ya tiene su particular Risk. Pero es más complejo que una mera pelea entre dos sectores enfrentados.

Madrid

El epicentro del terremoto que ha vivido Podemos en los últimos días está en Madrid. El pasado lunes dimitía el número tres del partido, Emilio Delgado, que anunciaba su marcha con fuertes críticas al número uno, Luis Alegre. El dimisionario es afín a Errejón y su rival está entre los más cercanos a Iglesias. El miércoles otros nueve partidarios de Errejón se marchaban y, aunque negaban que hubiera diferencias a nivel estatal, avivaban el fuego de la crisis interna. Para colmo, el sector anticapitalista, que de rebote ha sido el gran beneficiado en Madrid porque ahora tiene la mayoría en el Consejo Ciudadano, también atizaba ese incendio con un comunicado en que reclamaba nuevas elecciones. Un comunicado que, por otra parte, es tildado de inoportuno entre bastidores por varios dirigentes nacionales.

Muchos medios interpretaron que esta pelea en Madrid podía extrapolarse al resto de España. Y se identificaban incluso dos tendencias respecto a la postura de Podemos en la posible investidura de Pedro Sánchez: unos, los más pragmáticos, querrían apoyar al candidato socialista y los otros, más radicales, no. Parecía haber una guerra fratricida entre pablistas y errejonistas, al estilo de lo que ocurrió en el PSOE años atrás entre los felipistas y los guerristas. Tal fue el daño para el partido que Iglesas y Errejón tuvieron que conjurarse para negar las divisiones y culpar de las mismas al PSOE, a los medios afines al bipartidismo o al Ibex 35, porque todos ellos estarían en una suerte de conspiración para facilitar la gran coalición entre PP y PSOE.

Ni tanto ni tan poco. Existen diferencias a nivel estatal entre los partidarios de Iglesias y los de Errejón. Las personalidades de los dos líderes son diferentes y sus opiniones sobre la estrategia a seguir no siempre coinciden. Es cierto que hay algunas divergencias respecto a si dejar gobernar o no al PSOE, sobre todo pensando en cómo afectara esa decisión al futuro de Podemos. Incluso, algunas fuentes de Podemos señalan cómo Iglesias afianza su liderazgo a medida que Errejón va conquistando, poco a poco, el aparato del partido.

Pero, tras consultar con diversas fuentes del partido morado, resulta injusto afirmar que la pelea intestina es tan grande como se ha dicho y, sobre todo, es cuanto menos exagerado extrapolar la lucha en la Comunidad de Madrid, que existe y todavía no ha acabado, al resto de España. Además, en el resto de territorios con disensiones, los problemas son de diversa índole, como puede verse a continuación.

Galicia

Uno de los frentes abiertos en el partido morado está en Galicia. Allí el enfrentamiento se está produciendo entre los dirigentes regionales y los estatales. El secretario general de Podemos en Galicia, Breogán Riobóo, se ha enfrentado a Pablo Iglesias. El primero denuncia las injerencias del segundo en sus decisiones. Una oleada de dimisiones en el Consejo Ciudadano gallego provocó que ahora mismo una gestora dirija la formación, a la espera de las primaras que van a celebrarse en abril. Riobóo, cuyo entorno acusa a la dirección estatal de haber orquestado las dimisiones para acabar con él, no se da por vencido y ha anunciado que presentará su candidatura de nuevo. Competirá con la lista liderada por Ángela Rodríguez, que cuenta con el apoyo de Iglesias, Errejón y el resto de dirigentes estatales, y con la plancha que capitanea Carmen Santos.

Esta pelea interna en Galicia es especialmente relevante porque en aquella comunidad hay elecciones el próximo octubre. En las generales del pasado diciembre, Podemos, aliado con las Mareas, IU y Anova, fue la segunda formación más votada. La candidatura de En Marea resultó un éxito indiscutible. Ocurre, sin embargo, que una posible victoria de Breogán Riobóo pondría en peligro que se reedite dicha alianza tanto en Galicia, en las autonómicas, como en toda España, si se tienen que repetir los comicios porque no hay acuerdo de investidura. Riobóo no ha dicho exactamente que no quiera confluir con otros partidos, pero exige una serie de condiciones que harían más compleja esa reedición del pacto. No obstante, fuentes de la dirección nacional de Podemos aseguran que Riobóo se está quedando sin apoyos y apenas tiene opción de victoria.

Cataluña

En el complejo Risk de Podemos, uno de los casos más extraños es lo que está ocurriendo en Cataluña. El pasado octubre Gemma Ubasart dimitió como secretaria general del partido por discrepancias con la dirección nacional. Ello a pesar de que llegó a su cargo con el apoyo de Iglesias en las primarias de unos meses antes. Desde que ella se marchó, Podemos Cataluña vive una suerte de interinidad, a la espera de que el Consejo Ciudadano estatal convoque unas primarias. Según ha explicado el secretario de Organización de Podemos, Sergio Pascual, dicha contienda interna tiene que esperar a que se cierren las negociaciones de investidura y, sobre todo, a que quede claro cómo se articula la nueva confluencia de partidos que propugna Ada Colau.

La clave de la marcha de Ubasart estuvo en el fracaso de la candidatura Catalunya Sí que es Pot en las autonómicas del pasado septiembre. Entre otras cosas, ella se enfadó con Iglesias y Errejón por el excesivo protagonismo de ambos en aquella campaña. Después, en las generales, Podemos apostó por unirse a Colau y otros socios; y el resultado de la candidatura En Comú Podem, como fuerza más votada y 12 diputados, fue una de sus grandes victorias el 20-D. ¿Será Podemos en Cataluña un partido propio o se integrará en la formación que va a crear Colau? Ahí está la gran cuestión por decidir. Entretanto, un sector del partido, encabezado por el diputado en el Parlament Albano Dante Fachín, ha presentado su proyecto Ho Podem Tot (Lo Podemos todo). Su promotor afirma que tiene buenas relaciones con los dirigentes estatales. Pero tal vez sus ideas de cómo organizar el partido choquen con las del Consejo Ciudadano que comanda Iglesias. Parece que habrá primarias el próximo junio, una vez que el panorama político esté un poco más claro.

País Vasco

Poco antes de las elecciones generales el secretario general de Podemos en Euskadi, Roberto Uriarte, y sus principales colaboradores anunciaron su marcha del partido denunciando, además, su falta de autonomía para tomar decisiones propias. Un terremoto de consecuencias imprevisibles. Tan imprevisibles fueron que el 20-D Podemos cosechó un excelso resultado allí al ser el partido más votado. En Álava consiguió el mayor porcentaje de voto de toda España.

Pasada la cita con las urnas, se celebraron unas primarias cuyos resultados se han conocido en esta semana tan convulsa. Nagua Alba es la nueva secretaria general tras imponerse a Pilar Garrido por solo 130 votos. Alba lideraba la candidatura Aurrera Begira, apoyada por Errejón, mientras Garrido encabezaba Kaliangora, que contaba con el apoyo de Juan Carlos Monedero, en una suerte de batalla a pequeña escala entre errejonistas y pablistas. Además, en dicha pelea también compitió la lista Zurekin Agal Dugu, cuya cabeza de lista era Neskutz Rodríguez, del sector anticapitalista. Fueron unas primarias, por tanto, que ejemplifican a la perfección las diferentes familias que existen en Podemos.

Otras batallas

En La Rioja acaban de celebrarse unas primarias tras un sonado escándalo por fraude electoral. En Cantabria la pelea es encarnizada entre dos facciones del partido, una próxima a los postulados de Iglesias que lidera el secretario general, José Ramón Blanco, y otra considerada crítica que tiene en sus filas a simpatizantes con la corriente anticapitalista.

A las batallas territoriales y a las peleas por el modelo organizativo habría que sumar la ya tradicional disputa meramente ideológica -y acaso la más significativa- entre los anticapitalistas, como Teresa Rodríguez y Miguel Urbán, frente a las posiciones más centradas de Errejón e Iglesias. Tampoco puede olvidarse el fuerte pulso que el propio número dos de la formación ganó a Monedero y que acabó con la salida de la dirección de este último. Y también hay que mentar la figura de Pablo Echenique, rival de Iglesias en la Asamblea Constituyente del partido y entonces aliado con los anticapitalistas, pero que ahora está más cerca del líder... 

En suma, en Podemos se están produciendo luchas intestinas, sí, pero no responden a una sola tipología. Son batallas algo más complejas que la tradicional guerra entre dos sectores determinados. En este Risk hay muchos y muy variopintos jugadores. Y es sencillo pronosticar que las peleas seguirán existiendo, teniendo en cuenta que los miembros del partido de los círculos no son amantes de esa vieja costumbre de la política española que consiste en hacer de tripas corazón y guardar silencio para no molestar a la jerarquía. Los dados siempre estarán sobre la mesa para Iglesias, Errejón y sus compañeros de filas.