debate de investidura

Rajoy tenderá la mano al PSOE si el debate no se centra en la corrupción

El líder del PP tiene que medir sus críticas porque necesita al socialista para revalidar su puesto. 

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy.

Mariano Rajoy no quiere ser un actor secundario en la investidura de Pedro Sánchez, pero no puede dar al candidato con la puerta en las narices porque lo necesita para formar Gobierno. El líder del PP quiere romper su aislamiento político y transmitir que está en mejor forma que nunca esta semana, aprovechando el trampolín de la sesión de investidura del socialista que todo el mundo da por fallida.

El presidente del Gobierno en funciones lleva todo el fin de semana preparando a conciencia una intervención, quizá la más difícil de todos los portavoces, ya que tiene que cumplir un doble objetivo: rebatir con hechos por qué los 122 diputados del Grupo Parlamentario Popular votan 'no' al pacto PSOE y Ciudadanos pero siendo lo suficientemente educado como para tender de nuevo la mano y proponer de nuevo una gran coalición. “Es un ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio”, parafrasea uno de los asesores más cercanos al presidente. 

El PP presentará como aval para dar la espalda al candidato Sánchez los 7,5 millones de votos que consiguieron el 20D. “Somos la fuerza más votada, es de locos que nos abstengamos para que gobierne una persona que encabezó la cuarta fuerza más apoyada en Madrid”, añaden los populares. Rajoy volverá a ofrecer a PSOE y Ciudadanos los cinco pactos que, a su juicio, necesita España: en materia de crecimiento económico, políticas sociales, reformas y mantenimiento de nuestro sistema institucional, defensa de la unidad de España y la lucha contra la corrupción.

El tono que utilizará el portavoz del PP en el turno de réplica a Sánchez dependerá precisamente de los argumentos que utilice el socialista para pedir la confianza a la Cámara. En Génova, el cuartel general de los populares, temen que dedique una parte de su discurso de investidura a detallar los casos de corrupción que asolan a los conservadores. “Entonces será la guerra”, añaden. Mariano Rajoy tiene ya diseñado el boceto de su intervención, que recogerá punto por punto que el pacto PSOE-C´s es “una enmienda a la totalidad del Gobierno de Rajoy”.

Los ERE, por si acaso

También se llevará también, por si acaso tiene que detallarlo, el dossier con los 174 casos de dirigentes populares que han sido investigados por la justicia y, al final, han sido absueltos. Es el caso del ministro de Industria, José Manuel Soria; el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, o el alcalde de Mohán que pasó 72 horas en un calabozo y finalmente no se le pudo acusar de nada. Por si se tiene que defender, también llevará un documento que detalle los escándalos de corrupción del PSOE, sobre todo el escándalo en Andalucía con los EREs y el caso del secretario general del PSOE en Galicia, José Ramón Gómez Besteiro.

Rajoy también utilizará su turno en la tribuna para quejarse de que en estos dos meses de negociaciones nadie ha querido estudiar la propuesta que él mismo lanzó a PSOE y Ciudadanos. “Todas las negociaciones que han habido durante estas semanas están basadas en echar del Gobierno al PP, el partido que ganó las elecciones”, añaden. El líder del PP, que ya piensa en nuevas elecciones, atacará directamente el cambio de estrategia del presidente de Ciudadanos, que ha firmado un acuerdo perenne con los socialistas que deja a Rajoy sin margen de maniobra para que el Rey le proponga a él para ir a una nueva investidura si se inicia la tercera ronda de contactos.

Levy y Maroto, en la tribuna

Los populares llevan “como podemos” que el protagonista de la semana sea Pedro Sánchez y no Mariano Rajoy, que ocupará el escaño del jefe del Ejecutivo pero ocupará el papel de jefe de la oposición. Lo nunca visto en Democracia. Para intentar transmitir una sensación de unidad y recomponer la figura del líder, en la tribuna de invitados habrá sillas ocupadas por pesos pesados del PP, como Andrea Levy y Javier Maroto, los únicos vicesecretarios que no son diputados.