JUAN CARLOS VERA, SECRETARIO GENERAL

Cifuentes sustituye a Aguirre en la Presidencia del PP madrileño

Rajoy impone una gestora en el feudo madrileño para apagar el incendio que Aguirre abrió el domingo. 

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes.

La dirección nacional del Partido Popular ha resuelto a contrarreloj el agujero que Esperanza Aguirre ha abierto en el feudo madrileño tras su inesperada dimisión. Treinta horas han sido suficientes para que Mariano Rajoy tomara una decisión y nombrara un sustituto interino a la todopoderosa Aguirre. Pese a su reticencia a ser elegida por el 'dedazo' divino que tanto critica, finalmente Cristina Cifuentes será la persona que presidirá la gestora del PP de Madrid hasta que se celebre el cónclave regional, en prórroga hasta después del cónclave nacional. Su mano derecha será Juan Carlos Vera, que ya fue su jefe de campaña en las elecciones del 24 de mayo y un estrecho colaborador del líder del PP.

Desde que la ya ex presidenta del PP de Madrid anunciara por sorpresa este domingo de San Valentín su salida estrepitosa tras el registro de la Guardia Civil, hubo un intenso debate durante todo el lunes sobre qué rumbo debía tomar el feudo madrileño. Había dos opciones. Una gestora, para que Rajoy pudiera quitar tranquilamente a todos los aguirristas que componen la junta directiva regional, o un hombre de consenso que se ratificase en la junta directiva regional y se convirtiera en el presidente interino hasta el próximo congreso, al que todos daban por hecho que se presenta Cifuentes. Con esta última opción simplemente se elegían a los dos cargos dimitidos, la presidenta y su secretario, pero se hubieran mantenido los demás cargos puestos por Aguirre. Y Mariano Rajoy no quiere oír hablar más de Esperanza Aguirre.

El líder del PP ha impuesto su disciplina y ha apostado por tomar las riendas del feudo más díscolo con la dirección nacional con dos personas de su absoluta confianza: la presidenta de la Comunidad de Madrid y Juan Carlos Vera, un 'pata negra' del PP nacional. Los colaboradores más cercanos a Mariano Rajoy no se fían de las intenciones de la ya ex presidenta del PP madrileño, a quien ven “intenciones ocultas” y acusan de “jugar sucio”.

El ejemplo que ponen es la dimisión en diferido del secretario general del PP de Madrid, Ignacio González, que envió su carta el 15 de enero, entró en las oficinas del PP de Madrid el 21 de enero y Aguirre la ocultó en la Junta Directiva regional un día después. Era en esa reunión donde se tuvo que haber ratificado la baja de un cargo tan importante como lo es el de María Dolores de Cospedal a nivel nacional. Un gesto que ni perdonan ni olvidan en la cúpula nacional, que no ha tenido ningún reparo en mostrar públicamente la misiva que envió el ya ex secretario general del PP madrileño.

Pese a que Aguirre ha soltado el poder del partido, algunos dirigentes a nivel nacional y regional creen que da el paso al lado para lanzar en el futuro a alguno de sus peones para disputar la presidencia a Cifuentes cuando se celebre el congreso regional. Este lunes ya adelantó sus intenciones: ella no se jubila porque no deja el acta de concejal y pidió abiertamente que los militantes voten en el congreso a su futuro presidente. Toda una declaración de intenciones si la frase sale de la boca de Esperanza Aguirre.

Casado, el hombre de Aguirre

Uno de sus candidatos preferidos a disputar el puesto a Cifuentes es el vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, un hombre muy fuerte en el seno del PP y con grandes adeptos entre los aguirristas y aznaristas. Sin embargo, la fuerza que cogió Cifuentes el 24-M, cuando consiguió más votos que la propia Aguirre hasta en Madrid capital, amenaza con empañar las intenciones de la lideresa.

Hasta este mismo lunes, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha evitado pronunciarse públicamente sobre sus intenciones en el PP madrileño. De hecho, sorprende que desde que Aguirre comunicó su decisión de abandonar la presidencia del PP madrileño no ha hecho ni un solo comentario sobre la marcha de su compañera de partido: ni para alabarla ni para criticar sus formas. Su estrepitosa marcha le ha cogido también con el pie cambiado. En una reciente entrevista con EL ESPAÑOL, Cifuentes defendió, como Aguirre, que sean los militantes quienes elijan a sus representantes. Por eso se resistía a ocupar ahora el sillón vacío de Aguirre.

El cónclave regional, la gran incógnita

Cifuentes no se ha resistido y finalmente ha acatado las órdenes de su presidente, aunque entiende que éste es un cargo interino. De momento. Tras la bendición de la cúpula nacional a que sea ella la que tutele el partido madrileño cuando atraviesa uno de sus momentos más difíciles, nadie duda de que la presidenta de la Comunidad se presentará al congreso regional cuando llegue. La duda ahora es si alguien, promovido por Aguirre, se atreverá a disputarle el puesto. Fuentes cercanas a la nueva presidenta del PP de Madrid aseguran que Cifuentes se presentará y está dispuesta a medir sus fuerzas contra Casado o contra Soraya Sáenz de Santamaría. “Gana seguro, porque tiene el poder de los militantes de los municipios y la mayoría de los alcaldes la apoyan”. Palabra de militante.