Madrid

'Títeres desde abajo': que el pueblo sodomice al príncipe y mande a arar a las infantas

La compañía contratada por el Ayuntamiento de Madrid realiza representaciones en las que el escarnio roza el límite de la injuria.

La obra 'En la plaza de mi pueblo': con el príncipe a caballo y las infantas arando la tierra.

La obra 'En la plaza de mi pueblo': con el príncipe a caballo y las infantas arando la tierra.

"Con carácter transitorio, aquí tienes tu cetro, primer supositorio. Y después, 10.000 republicanos van a practicar el medievo con tu ano". Esta estrofa pertenece a la canción ‘Sucedió en Beckelar’, del grupo ‘Mamá Ladilla’. Y aparece incluida en su disco ‘Autorretrete’. Este mismo tema es el que utiliza el grupo ‘Títeres desde abajo’ para uno de los fragmentos de su espectáculo ‘En la plaza de mi pueblo’, que aparece colgado en YouTube.

Tras aquello de “vamos a practicar el medievo con tu ano” aparecen en el guiñol varias marionetas con los penes erectos, haciendo ver al espectador que están listos para "practicar el medievo" con el ano del príncipe. O lo que es lo mismo, sodomizarle tras el "primer supositorio" que supondría el haberle introducido previamente “su cetro por el recto”.

La compañía de titiriteros contratada por el Ayuntamiento de Madrid para realizar un guiñol infantil en el barrio de Tetuán tiene una línea artística bien definida que, muy probablemente, en el consistorio de la capital ya conocían.

El sarcasmo es su seña de identidad, pero a veces llevan las burlas hasta límites que van mucho más allá del mal gusto. El grupo no tiene inconveniente en usar piezas musicales que no son propias con tal de llevar a cabo sus chanzas y sus burlas, en este caso, dirigidas abiertamente contra la monarquía.

En este fragmento concreto de ‘En la plaza de mi pueblo’, la asociación de teatro presenta a un príncipe a lomos de un caballo galopando por unos cultivos y al son de la música de ‘Mamá Ladilla’: "Un príncipe valiente, valiente corbardica, armado hasta los dientes”, así arranca la canción. Se trata de poner de manifiesto la oposición entre la realeza y el pueblo llano, que en el escenario de las marionetas aparece representado por una serie de figuras de cartón que portan azadas y guadañas.

"Malandrines, ¿qué ha sido de la reina? De sólo imaginarlo mis bucles se despeinan. Las infantas, ¿qué habéis hecho con ellas? Pudisteis por lo menos violar a las doncellas", canta el personaje encarnado por el soberano, que empieza a imaginar las desgracias que han debido sucederles a sus hermanas. "Al menos las hemos reciclado. Aquí las puedes ver tirando del arado", responden los personajes que encarnan al pueblo.

Tras mostrar a las infantas arando la tierra, a continuación se sugiere que el príncipe va a ser sodomizado "practicando el medievo con su ano". Y la pieza termina con la voz de un narrador diciendo: "Cuenta la leyenda que el pueblo instauró la dictadura del proletariado, se volvieron caníbales y llamaron a su país Corea del Norte".

‘Títeres desde abajo’ utilizan composiciones satíricas, algunas son propias y otras no son originales, pero todas ellas tienen un rasgo en común: el escarnio roza el límite de la injuria.

La compañía cuelga vídeos de sus actuaciones en su página web. Las representaciones pueden verse en YouTube, están al alcance de cualquiera. Por lo tanto, era fácil para los miembros del Ayuntamiento de Madrid encargados de su contratación tener información de primera mano sobre el cariz de sus actuaciones.

‘Títeres desde abajo’ es un grupo que realiza tanto espectáculos para adultos como actuaciones infantiles. En el caso concreto de la representación llevada a cabo en el distrito de Tetuán, la obra iba dirigida a niños; y evidentemente, no era el público apropiado.

Pero no se trata tan sólo del público objetivo al que iba dirigido el número teatral. El problema es que en esta ocasión, ‘La bruja y don Cristóbal. A cada cerdo le llega su San Martín’, contenía elementos en los que la frontera entre la sana crítica y el ámbito penal se difuminaban tanto que parece que la asociación cayó en el terreno equivocado. La sátira se convirtió en delito.

Por eso la Policía detuvo el viernes a dos personas de la compañía por enaltecimiento del terrorismo, acusados de exhibir en el espectáculo infantil de títeres una pancarta en la que podía leerse exactamente 'Gora ALKA-ETA'. Eso ha llevado en las redes sociales a especular con la posibilidad de que la pancarta fuera en realidad un juego de palabras para decir ‘gora alkatea’ (‘viva el alcalde’). Se les fue de las manos, por eso ahora el juez ha ordenado prisión incondicional para los dos titiriteros.