ACUERDOS POSTELECTORALES

Sánchez negocia ya con Rivera un pacto de centro-izquierda

Ninguno relaja sus vetos, pero la química personal se adelanta al primer contacto del socialista con Iglesias.

Sánchez y Rivera, en su reunión en el Congreso de este jueves.

Sánchez y Rivera, en su reunión en el Congreso de este jueves.

Tras su reunión con Pedro Sánchez, Albert Rivera bajó a la sala de prensa y se resignó a reconocer una obviedad. "No hemos hablado de todo lo que dijimos en los debates electorales. No habría ni Parlamento, ni Gobierno, ni mesas de negociación, ni nada", bromeó.

Las relaciones entre Rivera y Sánchez viven un particular cambio climático. La temperatura ha bajado y los líderes de Ciudadanos y PSOE han decidido no abordar por el momento los asuntos tormentosos. Ya no se reprochan ser de derechas o pertenecer a un partido con casos de corrupción. "Hemos hablado de las cosas que nos unen", reconoció Sánchez. La reunión duró una hora y media en un ambiente cordial, al margen de Mariano Rajoy, que intervenía ante su grupo parlamentario no lejos de la sala del Congreso de los Diputados donde se reunieron.

Ambos han descubierto que pueden ponerse a negociar sin perder un minuto y antes siquiera de que Sánchez se reúna por primera vez con Pablo Iglesias, a pesar de que es éste último el que primero le ofreció un acuerdo de Gobierno que incluía incluso parte de la composición del gabinete.

Rivera, esperanzado

Rivera compareció esperanzado. "Claro que tengo esperanzas, si no no estaría aquí", dijo a los medios tras decir que cree a partir de ahora toca negociar lo concreto y no la aritmética. En la tarde de este viernes, los equipos negociadores de ambos partidos celebrarán la primera reunión. "Sí que se puede hacer política con mayúsculas", concluyó Rivera.

Los vetos de ambos líderes no han caído, pero la química personal parece comenzar a acortar las distancias. Sánchez sigue diciendo "no" a cualquier acuerdo que incluya al PP, con o sin Rajoy. Rivera sigue diciendo "no" a cualquier acuerdo que incluya a Podemos, aunque sea en forma de abstención y no entre en el Gobierno. Aunque Ciudadanos apuesta por engrasar una alianza entre PP y PSOE, su líder se avino este jueves a comenzar a negociar cinco grandes capítulos con Sánchez. El socialista, aún sin escuchar una nueva propuesta de Iglesias, aceptó que su equipo negociador se estrene en una reunión con Ciudadanos.

El tiempo juega en contra de Podemos

Sánchez ha insistido desde el día de las elecciones en tomarse las negociaciones con calma. Primero era "el tiempo de Rajoy" y ahora ha pedido a Patxi López un largo tiempo para negociar, como avanzó EL ESPAÑOL. Todo ello exaspera al PP, que ha pedido que la primera votación de investidura se celebre en dos semanas, y a Podemos, de acuerdo con el PP y que además acusa a los socialistas de perder el tiempo.

La lógica es, para los socialistas, muy sencilla. Mientras que Podemos quiere acelerar los tiempos, a Sánchez le conviene lo contrario. La encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas apunta a un sorpasso de Podemos al PSOE y en el Congreso se da por hecho que una repetición de las elecciones beneficiaría ahora mismo al PP y a Podemos.

"Pablo Iglesias tiene una personalidad que lo atropella a él mismo", según un miembro de la Ejecutiva del PSOE. Según esta fuente, la clave está en comenzar a negociar lo concreto, trasladar a la opinión pública que el PSOE y Ciudadanos van "en serio" y dejar a Podemos que se quede solo en sus críticas a los socialistas.

"Después, habrá que ofrecer al tercer partido un pacto que no pueda rechazar". Y si Podemos lo rechaza, tendrá que explicar por qué acaba coincidiendo con el PP. 

Rivera recuerda que faltan tres meses

Rivera parece estar de acuerdo con esa estrategia, aunque asegure que no quiere ver a Podemos ni en pintura. "Les recuerdo que constitucionalmente faltan tres meses de plazo para que España encuentre una fórmula de Gobierno". "Piénselo ustedes, imagínense la cantidad de ruedas de prensa y reuniones que vamos a tener", dijo ante la prensa. 

En otras palabras, si al PSOE y a Ciudadanos las encuestas les desaconsejan someterse al dictamen de las urnas a corto plazo, al final del proceso de negociación la situación podría ser la contraria, algo que reforzaría a Sánchez internamente. Si por el camino se fragua un acuerdo de Gobierno, todas esas preocupaciones simplemente se evaporarían, como las gruesas palabras de los debates electorales.