La investidura

Todos los obstáculos de Pedro Sánchez para llegar a la Moncloa

Convencer a Podemos, sus socios, la renuncia a la autodeterminación... y paz interior en el PSOE.

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, en el primer pleno de la legislatura

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, en el primer pleno de la legislatura

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El reto de Pedro Sánchez encaja en muchas metáforas. Para lograr que el Congreso de los Diputados le entregue las llaves de la Moncloa, el líder del PSOE debe imponerse en innumerables retos y hacer frente a amenazas internas y externas. Podrían ser las 12 pruebas de Hércules, una carrera de 100 metros vallas o el ritual iniciático de Tamino, protagonista de La Flauta Mágica de Mozart, que se representa estas semanas no muy lejos de la cámara baja, en el Teatro Real. 

Los 90 diputados que ha logrado el candidato socialista lo dejan lejos de los 176 síes que requiere la primera votación de investidura, por mayoría absoluta. En la segunda, Sánchez podría ser investido con mayoría simple, es decir, con más votos a favor que en contra, un escenario en el que serían clave las abstenciones. 

Estos son los obstáculos que el hoy jefe de la oposición debe superar si quiere ocupar el banco azul del hemiciclo del Congreso, reservado para los miembros del Gobierno. 

1.- Que el rey proponga su nombre

Según la Constitución, es el rey quien propone al Congreso el nombre del candidato que cree que puede tener los apoyos para superar la votación de investidura. Elija o no a Rajoy (ver el siguiente punto), Sánchez tiene que asegurarse de que él es elegido en caso de que el presidente en funciones no logre revalidar el cargo. 

El rey podría descartar a Sánchez si cree que no logrará los apoyos necesarios. El margen de maniobra del monarca no se ha explorado nunca, pero teóricamente podría proponer a cualquier candidato, sea o no diputado.

2.- Que Rajoy no logre la investidura

No está escrito en ninguna norma, pero la tradición indica que el partido más votado es el que recibe el encargo del rey de formar Gobierno. En este caso, Mariano Rajoy lo tiene difícil tras la negativa de la mayoría de los grupos de la cámara.

En este momento, sólo diputados de partidos con los que ha ido en coalición, como Unión del Pueblo Navarro o Foro Asturias, han dicho claramente que votarán a favor. En total suman tres escaños. Junto con los 119 del grupo popular arrojan la cifra de 123, a priori mucho menor que la suma de los rechazos. Ciudadanos podría abstenerse, pero tampoco sería suficiente. 

3.- Comenzar a negociar

Aunque parezca extraño, el propio inicio de las negociaciones es algo que no depende estrictamente de las ganas de Sánchez de pactar. La resolución del Comité Federal del PSOE del 28 de diciembre rechazó taxativamente el inicio de negociaciones con grupos que pongan en riesgo la unidad de España.

El texto incluía una "condición indispensable para que el PSOE inicie un diálogo con el resto de formaciones políticas": la "renuncia" a cualquier consulta de autodeterminación. La frase tenía un destinatario inequívoco: Podemos y sus aliados, que defienden un referéndum. ERC y Democracia i Llibertat (la antigua Convergencia), están en el mismo grupo. 

Es decir, que para comenzar a negociar, tendría que lograr esa renuncia pública, algo ahora improbable. 

4.- Convencer a Pablo Iglesias

Iglesias, presidente de un grupo de 65 diputados, tiene una gran ascendencia sobre 42 de ellos. Se trata de los diputados de Podemos, dejando a un lado las confluencias catalana, gallega y valenciana. 

Iglesias nunca ha ocultado querer para Podemos el lugar del PSOE y la primacía de la izquierda. Pactar con él no será sino a cambio de numerosas concesiones. ¿Deberá ofrecerle la vicepresidencia? ¿Cuántas de las medidas del programa económico de Podemos podrá aceptar?

5.- Convencer a Colau, Oltra, Beiras...

La conformación de grupos parlamentarios ha puesto de manifiesto que el grupo de Podemos está lejos de tener un líder claro, ya que en él convive Iglesias con los representantes de En Comú Podem, sobre el que tiene gran ascendencia Ada Colau, alcaldesa de Barcelona; En Marea, que tiene varios diputados de Anova, formación fundada por el gallego Xosé Manuel Beiras, y Compromís, liderado por Mónica Oltra pero con una gran lucha de poder interna. 

Los diputados de las confluencias ocupan 27 escaños clave. No responden directamente ante Iglesias y contar con su apoyo puede suponer incumplir la resolución del Comité Federal, que descarta cualquier consulta sobre la independencia. Aun no llegando a ese extremo, los diputados nacionalistas exigirán transferencias de soberanía. 

6.- Convencer a Izquierda Unida

La coalición sólo ha obtenido dos diputados, pero se ha ofrecido a mediar entre el PSOE y Podemos para que haya un gobierno de izquierdas.

Sus diputados pueden parecer pocos, pero ante lo ajustado del resultado o ante la posibilidad de que Podemos no vote como un bloque, podrían ser decisivos. 

7.- Un apoyo claramente nacionalista

Si el gobierno es "progresista" o "de izquierdas", como Sánchez ha prometido, tendrá que contar como base con la mayoría de los diputados de izquierda de la cámara. Eso pasa por Podemos, sus socios e IU. 

Sin embargo, esos apoyos no son suficientes. Suponiendo que ninguno falle, sumarían 161 diputados frente a los 163 noes de PP y Ciudadanos. Albert Rivera ha asegurado que nunca participaría en una operación en la que esté Podemos y además votará en contra. Sin la abstención ni el apoyo de Ciudadanos, la suma es muy compleja. 

El PNV emerge como una opción para Sánchez, que ha conseguido incluirlo en la Mesa del Senado. También lo intentó, sin éxito, en la del Congreso. Con todos los votos de izquierda mencionados y el PNV, que también reclama el derecho a decidir, Sánchez ya superaría a la suma de PP y Ciudadanos. La clave serían, entonces, las abstenciones. 

8.- La abstención de ERC o DiL

Es un punto clave. Si votan en contra, el pacto de izquierdas de Sánchez estaría sentenciado. Sin embargo, a ambos partidos les une el rechazo a Rajoy y podrían abstenerse si ven en Sánchez un presidente más proclive a sus tesis. Por el momento, Sánchez asegura que no buscará su apoyo o abstención ya que defienden la independencia de Cataluña desde el Govern de la Generalitat. 

9.- Consenso en el PSOE

El PSOE sufre una gran crisis interna que dificulta las negociaciones de Sánchez. El Comité Federal del próximo 30 de enero podría acabar con sus posibilidades de formar gobierno si aprueba una resolución que le ate las manos. 

Susana Díaz aspira a convertirse en secretaria general, pero por el momento no ha dado el paso. En cualquier caso, es más que probable que ella y otros dirigentes autonómicos hagan un marcaje a Sánchez, de quien no se fían. Sus exigencias, por el momento, comienzan por no negociar con partidos que defiendan una consulta sobre la autodeterminación. 

10.- Que se cumpla el plan o urnas otra vez

Sánchez puede tener su plan atado, pero nunca del todo atado. La flaqueza del grupo socialista en el Congreso y la pluralidad de intereses, en algunos casos contradictorios, podría hacer que a última hora se descolgasen algunos diputados y que su investidura fuese un fiasco. 

De ser así, el último obstáculo de Sánchez sería volver a ser candidato en unas nuevas elecciones generales, algo altamente improbable.