Andalucía

La Feria de Abril de Barcelona enfrenta a Colau y la Junta de Andalucía

La asociación que organiza la feria no ve posible organizarla este año con las condiciones económicas y técnicas que ha pedido el Ayuntamiento de Barcelona. 

Susana Díaz en la Feria de Abril de Sevilla de 2014

Susana Díaz en la Feria de Abril de Sevilla de 2014 Efe

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La controversia va de fiesta en fiesta y pasada la cabalgata de Reyes ahora toca la Feria de Abril de Barcelona. Este año cumple su 45 aniversario y está en riesgo su celebración tal y como ha sido hasta ahora, y eso que es la segunda más importante del país tras la feria matriz de Sevilla.

Los protagonistas de la trifulca: la Federación de Entidades Culturales Andaluzas en Cataluña (Fecac) y el Ayuntamiento, y como actor secundario la Junta de Andalucía, que ha pedido a la alcaldesa Ada Colau “diálogo”, “sensibilidad” y que “no dé la espalda” a los emigrantes andaluces en Cataluña.

La razón de la trifulca está en que la Fecac, que ha venido organizando esta feria desde hace 30 años, no ve posible hacerlo en el espacio del Fórum con las condiciones técnicas y económicas que ha impuesto el Ayuntamiento que preside Colau, que este año por vez primera lo ha sacado a concurso público. Esta federación considera el Ayuntamiento “no tiene ningún interés” en este evento, criticando su falta de diálogo y su “cerrazón”, incluso dándoles plantón a reuniones ya convocadas.

La prueba que dicen tener está en el mismo contrato. Según la Fecac, en este documento se menciona la “celebración de un acontecimiento de tipo cultural” o “en el marco de la cultura andaluza”. Nada de Feria de Abril.

Desde el Ayuntamiento se ha asegurado que “la Feria de Abril de Cataluña se queda en Barcelona”, ya que esta no depende de la Fecac sino “de la voluntad del ayuntamiento”, y se adjudicará “a aquellos que se lo merezcan” y de acuerdo con los requisitos exigidos en las bases del concurso y no a dedo, como había venido siendo.

Aunque la feria acabara teniendo lugar con otro organizador, lo cierto es que la Fecac es la propietaria de las marcas Feria de Abril en Cataluña y en Barcelona. Si al final sale adelante en Barcelona, tendrá que ser bajo otra denominación o como un “sucedáneo”. Pero esa Feria de Abril sí podría acabar en otras ciudades, porque la Fecac dice tener ofertas de otras localidades interesadas en acogerla. Son diez días lo que dura y más de un millón de personas las que suelen acudir.

El concurso público está impulsado desde Barcelona de Serveis Municipals (B:SM) y el plazo de presentación de proyectos, que acababa el próximo viernes, ha sido ampliado hasta el 22 de enero. A partir de ese momento, una comisión valorará los proyectos y resolverá.

En los tribunales

El que la Fecac haya salido a la palestra en pleno proceso de adjudicación no deja de sorprender en el Ayuntamiento, que apunta a lo que de verdad podría estar de todo: el conflicto entre la Fecac y la otra entidad que se postula, la Fundación Fecac. Las dos entidades están enfrentadas en los tribunales.

El enredo va a más, porque la Fundación Fecac demandó en mayo a Barcelona de Serveis Municipals (B:SM) por haber rescindido su contrato como organizadora de la Feria de Abril del año pasado, que fue adjudicada a dedo a la Fecac por el que entonces era alcalde de la ciudad condal, Xavier Trías. Y a esto se suma otro elemento: el expresidente de la Fecac Francisco García Prieto está siendo investigado por un presunto delito de apropiación indebida por desviar presuntamente 1,7 millones de euros de la Feria de Abril (la Feac se personó como acusación particular como perjudicada por el presunto desplazamiento patrimonial y reclamó en diciembre el embargo de sus bienes).

Aún así, lo que la Feac denuncia son las condiciones que se imponen y que ven “inasumibles”: reducción a la mitad de las atracciones de feria, reducción del horario de apertura y unos gastos adicionales de 140.000 euros derivados del consumo de electricidad, combustible, agua, hilo musical común en las atracciones, así como personal de vigilancia. El canon que se cobra a los feriantes es donde está la clave. Según la Fecac, la reducción del espacio para las atracciones supone una pérdida importante de ingresos. Además, los feriantes están en pie de guerra, porque son muchos días de trabajo perdidos.

“Intolerancia” y “moralina”

El Gobierno andaluz siempre ha mimado esta feria. No sólo con aportación económica, sino que han sido muchas Ferias de Abril en Barcelona a las que ha enviado a los consejeros de Gobernación o de Presidencia para afianzar los lazos con los andaluces que residen allí. Por eso, nada más conocer la denuncia de la Fecac, ha reaccionado criticando la “intolerancia” de quienes, como Colau, han llegado con “mucha moralina” a la política, calificando de “sintomático” que “le dé la espalda a un colectivo amplio de ciudadanos” como la Fecac (aglutina a 114 entidades entre centros culturales, hermandades y cofradías).

El portavoz del Ejecutivo de Susana Díaz, Miguel Ángel Vázquez, ha pedido a Colau “sensibilidad, tiempo y capacidad de diálogo” y que les oiga porque son cerca de un millón de emigrantes de Andalucía, “que han dado mucho por esa tierra, han dado trabajo y han ayudado a la construcción de una comunidad autónoma fuerte y con capacidad de desarrollo sin renunciar a sus raíces”.