ELECCIONES GENERALES

Cataluña y yihadismo: la responsabilidad eclipsa al PSOE

Inquietud en el PSOE por tener que apoyar al Gobierno y quedarse sin espacio para sus mensajes electorales.

Pedro Sánchez, tras la última reunión con sus barones.

Pedro Sánchez, tras la última reunión con sus barones.

El viernes por la noche, un dilema se sumó a la consternación en el PSOE. Al día siguiente se iba a celebrar la conferencia política del partido en el parque ferial de Madrid. Pedro Sánchez iba a recibir el calor de los suyos en un multitudinario acto al que estaban invitadas 1.200 personas. La foto iba a contar con dirigentes pasados y presentes, incluyendo a los barones regionales y a una Susana Díaz que viajaba a Madrid en son de paz.

Pero lo que iba a ser no fue por los atentados de París. Hasta el final, el PSOE fue reticente a informar de la suspensión de su conferencia política y acabó siendo el último partido en desconvocar sus actos del fin de semana. Lo hizo en la misma mañana del sábado, minutos antes de que Sánchez saliera al escenario con cara de circunstancias para leer una declaración de condena con una enorme bandera francesa detrás.

La foto de unidad y fortaleza acabó siendo la de las caras largas por la violencia terrorista. Pero todo el mundo miraba a París y a la Moncloa y muy pocos al PSOE.

Es la segunda vez en un mes que la actualidad desbarata la estrategia electoral del PSOE y reduce al mínimo su margen de maniobra. Es también la segunda vez que Sánchez apoya al Gobierno y viste su traje más institucional haciendo piña con Mariano Rajoy. Antes ocurrió con el recurso a la declaración soberanista de Cataluña.

"No podemos hacer otra cosa, aunque no nos venga bien electoralmente", asegura un dirigente. "El debate en general no nos es propicio, pero creo que esa posición es la única razonable y la que menos nos perjudica. No creo que nuestro electorado entendiera otra cosa", dice un miembro de la Ejecutiva de Sánchez. 

El PSOE ha quedado eclipsado por la responsabilidad, relegado por las crisis que según algunos politólogos beneficia las expectativas del partido en el Gobierno si es capaz de gestionarlas bien. Y eso también se reconoce en las filas del PSOE. "Creo que el Gobierno lo está haciendo sinceramente bien en ambas crisis y nosotros no tenemos margen", en palabras de un candidato que comparte lista con Sánchez. El contacto continuo de Rajoy con el cabeza de lista del PSOE y otros líderes políticos, algo inédito en cuatro años de legislatura, puede reforzar la percepción de un PP responsable y al mismo tiempo aparcar la imagen de partido corrupto y envejecido.

Por su parte, el PSOE insiste en nadar y guardar la ropa. Apoya el recurso del Gobierno ante el Tribunal Constitucional, pero propone reformar la Constitución. Acude a la llamada del pacto antiyihadista, en el que sólo están Gobierno, PP y PSOE, pero al mismo tiempo hace propuestas para tratar de desmarcarse del Ejecutivo. Las de este lunes, en materia antiterrorista, incluyen derogar la limitación de la jurisdicción universal, incrementar la ayuda al desarrollo y promover un gran pacto europeo contra la radicalización. "Lo que no vamos a hacer es lo que defiende Pablo Iglesias, que pide un referéndum de autodeterminación y rompe la unidad política en España después de los atentados de París. De esa manera no vamos a diferenciarnos", señala uno de los candidatos en puestos de salida.

Inquietud en las filas socialistas

En las últimas semanas la inquietud en las filas socialistas ha ido in crescendo. En las encuestas, el PSOE sigue estable dentro de la gravedad que reviste situarse por debajo del PP. La última proyección de EL ESPAÑOL, publicada la semana pasada, coloca a Pedro Sánchez a cinco puntos de Rajoy mientras Ciudadanos sigue subiendo y Podemos se recupera levemente. 

Los responsables de la campaña fían parte de la estrategia a la marca personal de Pedro Sánchez, cuya agenda es frenética por toda España. Sin embargo, las propuestas con las que trata de distanciarse del Gobierno, al que al mismo tiempo apoya, no han dado resultado en las encuestas.

"Hemos quemado los anuncios y apenas queda tiempo para la campaña electoral propiamente dicha. Parece que Pedro lo fía todo a los debates", opina un veterano dirigente, para quien el PSOE no ha cometido grandes errores que sentencien sus posibilidades, pero tampoco aciertos que apuntalen la ansiada victoria. 

En la Ejecutiva de Ferraz están convencidos de que la tela de araña en la que se encuentran se deshará pronto. La semana pasada, tras la reunión de Sánchez y Rajoy en la Moncloa, fuentes muy próximas al líder socialista confiaban en que los electores sepan valorar "la moderación y la responsabilidad en la que siempre ha estado el PSOE".