GRACIAS A CATALUÑA

Rajoy cree que va a un Gobierno minoritario con apoyo de Rivera

"Las cosas van bien", suena en el entorno de Rajoy: se vislumbra una legislatura teñida de naranja.

Rajoy, a su llegada a la cumbre celebrada en Malta.

Rajoy, a su llegada a la cumbre celebrada en Malta. Reuters

A 37 días de las elecciones, “las cosas van bien” para Mariano Rajoy. Ese es el feeling en el entorno presidencial y del PP.

Sus encuestas le sonríen -a punto por semana, es el lema ahora del partido-; la economía crece; la corrupción se aleja, y Cataluña le ha hecho el mejor de los regalos: le ofrece la posibilidad de mostrarse como un hombre “firme y proporcional” que lidera la defensa de la unidad de España -y el sentido común- frente al órdago secesionista. De esta manera, el presidente está cada vez más convencido de que después del 20-D podrá gobernar en minoría con apoyo de Ciudadanos en una legislatura parecida a la de José María Aznar en 1996, según fuentes populares.

La victoria de Aznar frente a Felipe González hace 19 años fue amarga. En el PP aún los hay que recuerdan la dureza de tener que negociar, semana tras semana, las votaciones parlamentarias con CiU. Eran los tiempos en los que Aznar declaró que “en la intimidad” hablaba catalán. Jordi Pujol no era el Don Corleone con el que le identificamos ahora, sino “un hombre de Estado que contribuía a la gobernabilidad del país”, según el mantra político de entonces.

La legislatura que salga después del 20-D no será más fácil, según las fuentes consultadas, pero Rajoy podrá repetir como lo han hecho todos los presidentes de la democracia sin excepción desde Leopoldo Calvo-Sotelo. Será dura y “habrá que pelear” sin descartar “mucha inestabilidad”. Pero en La Moncloa volverá a estar un Mariano Rajoy que en apenas 15 días ha borrado el recuerdo de la semana trágica del PP -con enfrentamientos entre ministros incluidos- y ha cerrado unas listas electorales “complicadas” (menos puestos tras las municipales, muchos compromisos entre ministros y secretarios de Estado).

CON EL APOYO DEL REY

En su gesta catalana se siente apoyado -“porque lo está”, se insiste- dentro y fuera de España. Dentro, por todos los partidos -hasta Pablo Iglesias ha pasado por Moncloa- y por el Rey, que este jueves ha dado otro paso en la línea de defensa del Estado diseñada por el Ejecutivo. “Quiero transmitir un mensaje de serenidad y confianza. La Constitución prevalecerá. Que nadie lo dude”, ha dicho el monarca tres días después de posar junto a Rajoy en su despacho en La Zarzuela. El Jefe del Estado, mano a mano con el presidente del Gobierno.  

Fuera -en La Valeta este jueves y en Antalaya este sábado- los grandes del mundo quieren una España unida y estable, que es lo que él ofrece. Gracias a Cataluña, el sesentón falto de energía se ha transformado en un líder maduro capaz de dar a España la estabilidad que necesita. ¿El milagro? Una buena dosis de anabolizante catalán. Este jueves en La Valeta, deslizó -entre cifras de ayuda a refugiados- que Cataluña constituye “el más importante problema” que tiene España. No mencionó que también que se trata de su mayor bendición política.

A Rajoy no le sonríe solo el factor catalán. La última encuesta del CIS refleja que la corrupción preocupa menos a los españoles: ha bajado de un 64% a un 40% en el ranking de los problemas principales. La economía también le acompaña, y desde las filas presidenciales se advierte ya contra el “efecto Portugal”: los inversores extranjeros no ven con buenos ojos que en España se reproduzca el escenario del país vecino -una coalición de izquierda que impide gobernar al partido de derechas, el más votado.

De aquí al 20-D el camino es largo, y lleno de escollos, como los debates y la moda de hacerlos a cuatro. O la decisión de la CUP de no apoyar a Artur Mas y prolongar así el impasse hasta después del 20-D. Pero desde el PP recuerdan que en 2011 Rajoy se recorrió “España entera” y concluyen: “Él no va a parar. En 2016, seguirá en La Moncloa”.