El Secreto de RoyAlp (IV)

Dedicatoria en plural, cebo en la 'estafa' de la Colección Real

El comprador del 'dúplex del rey' insiste en que fue engañado de "forma maliciosa" aprovechando su "edad” y su "enfermedad".

La dedicatoria de CSW.

La dedicatoria de CSW.

Villars-sur-Ollon.-

L.M. se hace esperar una hora bajo la lluvia y finalmente llega bien pertrechado de gabardina y periódicos- Le Point y Le Canard Enchaîné. Ian Flemming no lo habría hecho mejor: Aigle, una húmeda estación de tren suiza; una voz femenina al otro lado del teléfono que no identifica la cita, y una extraña historia en torno a falsas obras de arte pertenecientes a una supuesta Colección Real de la Corona española.

Pero no es una película de espías sino un conocido film noir encontramos en Villars-sur-Ollon. Al menos así lo ve el señor de la gabardina, que se identifica con Robert Mitchum, el protagonista de la película Cara de ángel, que fue llevado al abismo por una mujer fría y manipuladora. Esto nos lo cuenta L.M. mientras nos conduce montaña arriba en su coche de lujo, camino de la estación de esquí en la que don Juan Carlos compartió un acogedor refugio en forma de dúplex con Corinna zu Sayn-Wittgenstein (CSW) entre 2009 y 2012, y que ella vendió en 2013.

L.M. compró ese dúplex en el otoño de 2013 por 5 millones de francos suizos para disfrutarlo junto a su familia. Lo que le ha amargado el dulce al final de su vida fue el trato posterior que cerró con CSW para comprar las supuestas obras de arte que había en el apartamento."Esta será mi última batalla, pero la voy a ganar", repite este jurisconsulto francés ya retirado que el año pasado demandó por estafa a CSW ante los tribunales suizos. Tiene 83 años y un cáncer de pulmón con metástasis en la columna vertebral que explica su caminar encorvado y la dificultad con la que traga saliva al hablar.

Pero la furia que siente le da energía. Está convencido de que CSW lo engañó "de manera maliciosa" con las mismas artes de femme fatale que utilizó con el entonces rey de España, con el que mantuvo una relación de pareja entre 2004 y 2014. "Te ha seducido y tú lo sabes", le dijo su mujer al comprobar el encandilamiento con el que regresó de cerrar el trato que ahora disputa con CSW.

EL ESPAÑOL CONTACTA SIN ÉXITO CON CSW

La última aparición pública de CSW, que ha cumplido 50 este año, tuvo lugar el pasado julio en la revista francesa Point de Vue. En ella, la consultora internacional asume su relación con don Juan Carlos, de 77 años, pero afirma que fue tratada "de manera abusiva". Así mismo, señala que a partir de ahora va a dedicar "la mitad de su tiempo" a obras de caridad.

Según L.M., la consultora germano-danesa le vendió casi una veintena de cachivaches decorativos de poco valor utilizando como cebo esa condición de pareja con el entonces rey de España hasta el punto de afirmar que un par de litografías de apenas 250 euros formaban parte de una inexistente Colección Real de la Corona de España, según la demanda interpuesta ante los tribunales. EL ESPAÑOL ha intentado, sin éxito, contactar con la demandada para obtener su versión de los hechos.

Para reforzar el "engaño" del que siente objeto el demandante, CSW colocó delante de esas litografías una enorme fotografía personal del entonces rey Juan Carlos posando en África con dos grandes piezas. Asimismo, CSW situó "de manera artera" un libro de fotografías titulado Zu Sayn-Wittgenstein Collection sobre la mesa del salón para inducirle a pensar que otra parte de los objetos que se disponía a venderle pertenecían a una segunda e inexistente colección de arte de la distinguida familia de nobles alemanes de su segundo marido, el príncipe Casimir.

Portada del libro Zu Say-Wittgenstein Collection.

Portada del libro Zu Say-Wittgenstein Collection.

Impresionado, L.M. acordó pagar 120.000 francos suizos por esa veintena de objetos y por casi 70 botellas de vino que don Juan Carlos y CSW tenían en su bodega particular. A finales de febrero de 2014, cuando finalmente pudo acceder al dúplex, L.M. se dio cuenta de que allí en realidad no había ninguna obra de arte. Encargó un informe profesional a la casa de subastas suiza Galartis y confirmó sus sospechas: la suma de los tesoros, vinos incluidos, apenas superaban los 20.000 francos suizos. "Me sentí humillado por ella", afirma L.M., que desgrana para El ESPAÑOL la larga lista de pruebas aportadas al tribunal.

“QUE LA FAMA LA PRECEDA”

No le importa el primer revés judicial que ya ha sufrido a nivel cantonal. L.M. ha recurrido a la instancia federal y está dispuesto a ir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos invocando el artículo 6 de la convención. El jurisconsulto, un hombre amante del humanismo que tan pronto cita a Voltaire como a Cicerón, parece tener una sola misión en la vida: "Que la fama de esta mujer la preceda, y que no haya más víctimas”.

L.M. llegó a Villars-sur-Ollon hace más de 40 años, atraído por su idílica ubicación entre el lago Léman y el Mont Blanc, así como por la calidad de sus internados de élite y el glamour de sus visitantes, empezando por el sha de Persia. Sus hijos se educaron en el Beau-Soleil, un colegio al alcance de bolsillos multimillonarios como los de él mismo, gran amante de los Rolls-Royce y los Ferrari: “Son los caballos de nuestra época”.

En septiembre de 2013 decidió comprar otra casa de esquí algo mejor de la que había tenido todos esos años. Su viejo amigo Miguel Ernand, de la agencia inmobiliaria Gérance Service, establecida desde 1969 en la calle principal del pueblo, le buscó algo atractivo: el llamado "dúplex del rey", un apartamento con dos niveles repartidos entre 300 metros e insertado en el hotel de lujo Royalp dentro del complejo Domaine de Rochegrise. Vio las fotos, le pareció bien el precio -5 millones- y cerró la adquisición con un apretón de manos: "No hace falta más. Soy un hombre de palabra".

Esta fotografía, de un joven Juan Carlos , está incluida en el libro que CSW le dedicó al comprador.

Esta fotografía, de un joven Juan Carlos , está incluida en el libro que CSW le dedicó al comprador.

La fama del apartamento-chalet era inmejorable: todo el mundo sabía en Villars que pertenecía a la "amante" del rey de España, y que por tanto debía de contar de antemano con una jugosa cartera de multimillonarios árabes y rusos dispuestos a alquilarlo por 7.000 euros al día. Esa condición de "dúplex real" traía incorporada la leyenda de que necesariamente tenía que incluir esos grandes tesoros que don Juan Carlos le había regalado a CSW.

EL DÍA DEL ENGAÑO

Con esas dos ideas en la cabeza, L.M. fue a ver a CSW al lugar del crimen el 6 de noviembre de 2013, dos días después de firmar el documento de venta del dúplex por el que se comprometía a pagar 3.770.000 millones de francos suizos a CSW y 1.230.000 a su madre, la señora Larsen, propietaria de la parte de abajo. Ese fue el día en el que L.M. afirma que CSW llevó a cabo su "engaño" adicional. De entrada, L.M. denuncia el uso manipulador que CSW hace de su propio nombre y título. El primer documento, el de la compra del piso lo firmó solo como "Corinna zu Sayn-Wittgenstein", mientras que el segundo, el de venta de los objetos artísticos los rubricó como "princesa". Según L.M., la manera en la que está redactado esa segunda acta demuestra que CSW se aseguró con un prestigioso bufete de abogados de Ginebra de que el comprador quedara desprotegido.Por ejemplo, cuando el artículo 4 del acta, los abogados establecen que L.M. declara "haber verificado los objetos vendidos y aceptarlos tal cual". Según el demandante, jamás se le pasó por la cabeza la posibilidad de que "una princesa" estuviera cometiendo "semejante estafa". La puesta en escena definitiva, según L.M., tuvo lugar ese 6 de noviembre. La cita fue breve, apenas media hora. Todos los muebles estaban incluidos en el precio global, y lo único que había que comprar aparte eran los objetos de arte "especiales". Por ejemplo, los supuestamente pertenecientes a la Familia Real española o a la familia Sayn-Wittgenstein. "Lo tenía todo pensado, hasta el último detalle", dice ahora L. M. al tiempo que admite cómo le influyó el atractivo personal de CSW y sus amables maneras. Los dos puntos determinantes, sin embargo, fueron las fotos personales del rey de España y el voluminoso libro de la Sayn-Wittgenstein Collection ilustrado en su portada con una enorme imagen de Ira de Fürstenberg junto a Andy Warhol. 

UNA DEDICATORIA EN PLURAL 

"Todo invitaba al equívoco", dice L.M., que teatraliza la particular escena del sofá de la que está convencido fue objeto para que en tan solo media hora, y sin comprobación alguna, aceptara comprar lo que ahora, exasperado, califica de "mierdas". Según L.M., nada más salir del ascensor forrado en piel de vaca, una encantadora CSW le invitó a sentarse junto a ella en uno de los dos sofás del salón.

Frente a sus rodillas estaba el libro de la Sayn-Wittgenstein Collection. Él pensó que se trataba de un catálogo con todas las obras de arte pertenecientes a la aristocrática familia alemana, cuyo apellido y título sigue usando CSW aunque está divorciada del príncipe Casimir. Lo cogió y fue a hojearlo, pero CSW se lo quitó de las manos "con la excusa" de escribirle la siguiente dedicatoria: "Le deseamos que pase un tiempo muy feliz en nuestro hogar de RoyAlp. Ojalá se divierta tanto como lo hemos hecho nosotros y atesore maravillosos recuerdos como los nuestros. Disfrute de las fotos de la Sayn-Wittgenstein Collection". CSW utiliza el plural, y L.M. piensa que se está refiriendo, obviamente, al rey de España y a ella. Tras mostrarle lo que había escrito, lo depositó lejos de L.M., que así ya no pudo comprobar que se trataba de un conjunto de fotos de la jet set tomadas a lo largo de 60 años por la princesa Marianne zu Sayn-Wittgenstein, apodada "Mamarazza". Entre otras, una de Don Juan Carlos con el actual rey Felipe VI sobre sus hombros y otra de un jovencísimo Felipe González estrenando su cargo de presidente del Gobierno en los años 80 del siglo pasado.

"Lo que hizo demuestra su astucia, su obsesión por acuñar moneda (hacer dinero) como sea", señala L.M., que reconoce el efecto subliminal inmediato que tuvo sobre él ver la foto del rey de España en África frente a la supuesta Colección Real: "No tuve la menor duda de que las litografías eran un regalo de Su Majestad el rey de España. Pensé que tendrían un valor incalculable. Me fui de allí pensando que había hecho un buen negocio".

GRITOS Y AMENAZAS TELEFÓNICAS

Dos vasijas romanas que resultaron ser del siglo XX; las litografías de 250 euros que nunca pertenecieron al patrimonio nacional de España; el cuadro del veneciano Benzoni que CSW valoró en 25.000 y que no se podía vender por más de mil euros; un baúl de Louis Vuitton que ella valoró en 20.000 y que no llega a 5.000; cuatro contenedores de vino descritos como antiguos y que fueron comprados en la tienda del pueblo; cuatro grabados franceses antiguos montados en la calle general Pardiñas de Madrid por el módico precio de entre 80 y 130 euros. L.M. no tenía ni idea de lo que estaba comprando cuando firmó el acta el día 11 de noviembre. 

Correo de Corinna al actual propietario

Correo de Corinna al actual propietario

Para evitar la especulación, la legislación suiza impide a los extranjeros vender una propiedad hasta que han pasado cinco años. Es por eso por lo que el compra del dúplex se firmó en noviembre pero no se materializó hasta febrero de 2014. Durante ese tiempo de espera, CSW impidió la entrada al dúplex al nuevo propietario. Él lo intentó el 18 de noviembre, pero una asistente personal de CSW le informó de que "la princesa y ella" aún estaban haciendo preparativos en el interior del apartamento.

En febrero de 2014 llegó el primer inquilino, un miembro de la miembro de la familia real de Qatar. L.M. seguía sin haber entrado en el dúplex solo y sin haber comprobado la calidad de las obras de arte. Por eso aún no había había ingresado los 120.000 francos acordados. El día 17 de febrero, el dueño de la inmobiliaria, el señor Ernand le envió un correo informándole de que CSW había "amenazado" por teléfono al director del hotel, el señor Bignon, porque L.M. aún no había ingresado los 120.000 euros en su cuenta de Ginebra.

"Le gritó y le montó un espectáculo, y le amenazó con pedirle a los al-Thani que se marcharan", explica L.M., que al día siguiente ingresó el dinero "para proteger a mi amigo el señor Bignon".

EXPERTOS EN TERMOLUMINISCENCIA

Cuando los al-Thani se marcharon a finales de febrero, L.M. entró por fin en el dúplex ya plenamente de su propiedad. Entonces, sólo entonces, se decidió a bajar de lo alto del armario las supuestas vasijas antiguas y se dio cuenta de que eran "todo a cien". Las envió a un laboratorio especializado termoluminiscencia en Bruselas.El resultado fue demoledor: las vasijas tenían 14 años, un tiempo improbable para pertenecer al Imperio Romano. "Esta mujer es una harrigandière", afirma inventándose una palabra para evitar usar la expresión ladrona. "Lo lleva en el alma, aprovecharse de los demás".

Parte del informe sobre la antigüedad de la vasija.

Parte del informe sobre la antigüedad de la vasija.

Hasta el mes de junio, y a medida que iba recibiendo informes negativos acerca de la calidad de los objetos comprados, intentó ponerse de acuerdo con ella, según comprobamos en los correos electrónicos que nos muestra. La reacción inicial de CSW fue de irónica defensa: afirma que no ha comprado "en eBay" los artículos en disputa, y subraya que le ha costado "una fortuna" el mantenimiento de las botellas de vino en la bodega particular del hotel.

Esta foto del rey y del príncipe Felipe también estaban incluida en el libro de CSW.

Esta foto del rey y del príncipe Felipe también estaban incluida en el libro de CSW.

De nuevo, L.M. se puso manos a la obra y le pide la factura de la bodega a la dirección del RoyAlp: la respuesta que obtiene aumenta su indignación, pues el hotel permitió a don Juan Carlos y a CSW mantener allí sus botellas "sin coste alguno".

Tras este último intercambio, llegó el silencio de CSW y la decisión de L.M. de acudir a los tribunales. Ahora, insiste en que “las pruebas aportadas y las maniobras descritas constituyen un indiscutible engaño, lo que en derecho se llama dolo. Y los especialistas saben que el dolo está considerado como un fraude civil".

Su conclusión es clara: "Es absoluta la prueba de las maniobras y los engaños llevados a cabo por la señora Sayn, que ha conseguido así engañar al adquisidor de 83 años y afectado por una grave patología para convencerlo de pagar 120.000 francos en vez de los poco más de 25.000 que en realidad costaba todo".

La decisión judicial tardará poco en conocerse.

El rey Juan Carlos, este martes en el Bernabéu.

El rey Juan Carlos, este martes en el Bernabéu. Efe