El rugido del león

Rajoy le ve las orejas a Rivera

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La idea acariciada por Mariano Rajoy de que su gestión de la crisis económica podría bastarle para poder renovar su mandato en la Moncloa empezó a desvanecerse el domingo. Los resultados de Ciudadanos han sido tan extraordinarios y los del PP tan nefastos que confirman a la formación de Albert Rivera como un duro rival en las elecciones generales previstas para diciembre.

El PP tiene razones más que justificadas para preocuparse: es la primera vez que pierde unas elecciones ante un partido nacional de centro. Hasta ahora, sólo formaciones nacionalistas o autonomistas de corte conservador como el PNV, CiU o UPN le habían derrotado en sus respectivos feudos. Las duras palabras de Aznar al día siguiente de las votaciones venían a subrayar este hecho. Es sintomático que nadie en su partido se las haya reprochado.

En el PP consideraban que Rivera se había equivocado al no encabezar la lista de Ciudadanos en las autonómicas catalanas. Estaban convencidos de que García Albiol podría neutralizar a Inés Arrimadas y, por tanto, cortar en seco el crecimiento de C's. Que el ex alcalde de Badalona, un valor seguro en el áera metropolitana de Barcelona, haya claudicado ante una casi desconocida Arrimadas, hace sospechar a los populares que la marea que ha surgido en Cataluña puede acabar inundado toda España.

Los nervios han llegado al PP, que ahora empuja a Rajoy a salir de la Moncloa para intentar ocupar el mayor número de minutos en los medios de comunicación. De la noche a la mañana, la agenda del presidente del Gobierno y del PP se ha llenado de actos, inauguraciones y entrevistas. La verdad es que le quedaban pocas alternativas. Pero se trata de un arma de doble filo. En último término, alguien como Rajoy, que detesta descender a la arena pública, va a jugarse el futuro en un terreno donde Albert Rivera es un experto.

El líder de los populares, que ha vivido confiado en su estrategia, le ha visto de repente las orejas al lobo. Y no a un lobo cualquiera. Es 25 años más joven, atractivo, con discurso y corre sin el lastre de los recortes y la corrupción. Una amenaza muy seria y muy real.