Debates electorales

Cinco lecciones del debate entre Margallo y Junqueras

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, y el presidente de Esquerra Republicana y número cinco de la lista de Junts pel Sí, Oriol Junqueras, han debatido sobre una posible Cataluña independiente en la televisión privada catalana 8TV. Estas son las cinco lecciones principales del encuentro


1. Siempre tendrás una declaración a tu favor

La futura presunta nacionalidad de los catalanes ha sido el tema inaugural. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no supo aclarar el martes si los catalanes seguirían siendo españoles y europeos en un hipotético estado nuevo.

Margallo ha recordado la ironía de querer ser un Estado nuevo para mantener los beneficios que daba la nacionalidad antigua: “Quieren salirse de España, pero quieren conservar la nacionalidad española, la pertenencia al mercado español, quieren salirse conservándolo todo. ¿De qué independencia estamos hablando?”. Ha puesto el ejemplo de Argelia, que fue un Departamento francés hasta su independencia. Junqueras ha agradecido “el ejemplo colonial” y ha citado a Albert Camus, que siguió siendo francés a pesar de haber nacido en Argelia. Pero no todos eran como Camus, ha respondido Margallo.

Era sólo una del puñado de citas enciclopédicas del debate. Margallo se ha agarrado a la declaración del presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, sobre la autoexclusión de Cataluña si se independiza. Junqueras insistía que en había jurisprudencia de La Haya que decía lo contrario. Se iba el debate por el camino de la confusión. Josep Cuní, el presentador, les ha dicho que entraban en “un bucle”.

2. Katanga y los buques rusos

“La viabilidad de una Cataluña como estado necesita de Naciones Unidas y la Unión Europea”, ha dicho Margallo. Si no es un Estado reconocido por Naciones Unidas, no podrá formar parte de la Unión Europea. Ha recordado que se necesitan nueve votos de los 15 miembros del Consejo de Seguridad, cinco de los cuales tienen derecho a veto. Maragllo cree que tendría a esos cinco de su parte. “¡Acabo de estar con Obama! Sé perfectamente lo que piensa de este tema”, ha añadido.

Margallo ha puesto ejemplos de presuntos estados sin reconocimiento completo: Palestina, la República Saharaui, Osetia del Sur, Abjasia y hasta Katanga, que fue una parte independiente de la República del Congo entre 1960 y 1963.

Junqueras no quería ir tan lejos: “Póngame ejemplos europeos”, ha pedido. Toda esa retahíla internacional no le servía porque Cataluña nunca iba a salir de la UE. Por si acaso, ha recordado que durante una temporada no dirán nada de Gibraltar y permiten a buques rusos de guerra repostar en puertos españoles. ¿El motivo? No mosquear a miembros con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.

3. ¡El paro más alto del mundo!

Las consecuencias económicas y comerciales para Cataluña si se independiza implicarán, según Margallo, un paro de 689.000 personas, “siete veces la población de Girona”. El paro se dispararía “hasta el 37% y sería el más alto del mundo”, ha añadido. La causa sería el “efecto frontera”, según Margallo: los estados nuevos pierden comercio con el exterior en los años siguientes a su independencia.

Junqueras ha llamado las hipótesis de Margallo “un cuento de la lechera a la inversa” y “profecías apocalípticas”. No tenía sentido, ha dicho, comparar el siglo XXI con lo que ocurrió en las repúblicas ex soviéticas porque “España no es la URSS ni Rajoy es Gorbachov”. Junqueras ha recordado que una Cataluña independiente debería parecerse más a Dinamarca y a Holanda, “que es el principal suministrador de Alemania”. El efecto frontera no se produciría, ha dicho Junqueras, porque nadie pondría nuevos aranceles porque a nadie le interesa: “España no tiene ningún interés en que haya aranceles y nosotros tampoco”.

Junqueras recordó que Cataluña había hecho récords recientes en inversión extranjera y exportación. Habían sido dentro de España, respondió Margallo.

4. Junqueras quiere amor y Margallo ofrece un piropo

Las metáforas de Margallo sobre la independencia habían sido sobre todo negativas: “Si un amigo va a tirarse de un puente”, “si un vecino quema todo el edificio”, “dinamitar”. Junqueras se lo ha reprochado: “Use verbos propositivos”. Margallo ha aceptado y ha dicho “concordia”, “unidad” y ha lanzado una propuesta de amor: “¿No crees que yo quiero a Cataluña?”. Junqueras ha dudado: “No se ha notado mucho su amor”.

Han vuelto los momentos duros: alguien de Junts pel Sí que comparó a los catalanes con los negros de Alabama, se ha quejado Margallo, y por tanto a España con un Estado esclavista. También ha salido la acusación de llevar a jugadores del Barça a la selección para españolizarles. Junqueras ha respondido que iba en las dos direcciones: “Hubo un ministro [Wert] que quiso hacer una reforma educativa para españolizar a los alumnos catalanes”.

Margallo ha querido cerrarlo con un “yo lo que quiero es catalanizar España por este espíritu emprendedor, abierto” y, más al final, ha clamado “se os quiere, es muy antiguo, no lo rompamos”. Junqueras quería sentirse más querido. Margallo ha guardado un piropo pra el final: “Aquí el que manda es Oriol”, ha dicho en referencia a Junqueras, que no lo ha negado ni ha hecho ademán de responder.

5. Ha habido pocos debates así

El debate Margallo-Junqueras ha sido a ratos académico, intelectual, aburrido. Pero hasta ahora había sido difícil tratar cuestiones de peso en horario de máxima audiencia. Las conclusiones definitivas para los votantes quizá sean difíciles de sacar por el grosor del debate -“si hay algún ciudadano que tenga una duda puede consultar la jurisprudencia“, ha dicho Junqueras sin bromear-, pero seguro que hay más argumentos.