Qué sabía la Casa Real sobre Nóos (1)

Los cuatro viajes de Fontao para controlar a Iñaki Urdangarin

El abogado del rey Juan Carlos fue a Barcelona cuatro veces para parar la actividad del ex duque de Palma.  

Jose Manuel Moreno Romero, conde de Fontao.

Jose Manuel Moreno Romero, conde de Fontao. Getty Images

Cuatro ex empleados de Zarzuela declaran como testigos en el caso Nóos. Dos jefes de la Casa del Rey, Fernando de Almansa y Alberto Aza; el abogado José Manuel Moreno Romero (conde de Fontao) y el secretario de las infantas, Carlos García Revenga. Un tercer jefe de la Casa, Rafael Spottorno, no irá a declarar pero jugó un papel protagonista en la estrategia de control de daños posterior al estallido público del caso en 2011.

EL ESPAÑOL ha intentado reconstruir el papel que jugaron estos cinco hombres en el caso Nóos y cómo desempeñaron su función de correa de transmisión de la información con el rey Juan Carlos a partir del otoño de 2004. Ese fue el momento en el que la compra de la casa de Pedralbes encendió la luz de alarma en Zarzuela.

La información no fluyó en la Casa del Rey de forma adecuada hasta la llegada de Spottorno a Zarzuela en 2011. Tampoco funcionó la obligada separación entre institución y familia, y el control institucional falló, según las fuentes consultadas. Bajo don Juan Carlos, la información estaba compartimentalizada hasta tal punto que sólo el monarca recibía el input de todos sus colaboradores, cada uno por su lado y sin saber necesariamente quién hablaba cuándo con él.

Un ejemplo: Revenga, que además de empleado era amigo personal de los Urdangarin-Borbón, sólo supo en 2013 que Fontao había ido a Barcelona “a poner orden” en varias ocasiones antes del estallido público del caso Nóos.

La "avaricia" de Urdangarin

Otro: Fontao se limitó a hablar con don Juan Carlos del caso haciendo “comentarios personales” y de forma “desenfadada” porque el rey nunca le dio la importancia que el caso merecía. Se suponía que Aza, el jefe de la Casa, informaba con detalle al rey. Al mismo tiempo, ninguno de estos protagonistas sabían que simultáneamente, al tiempo que ellos creían ordenar la situación, don Juan Carlos trataba de buscar “un trabajo digno” a Urdangarin con la ayuda de Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

Hay tantos supuestos y sobreentendidos como hechos en un embrollo real que hemos dividido en tres partes: los viajes de Fontao; el papel de Revenga y los jefes de la Casa. Según fuentes de Zarzuela, el “lío” en el que don Juan Carlos llegó a decir que los había metido Urdangarin (“este tío”, en lenguaje borbónico) se debió a la “avaricia” del marido de la infanta Cristina y a la “obsesión” de las autoridades públicas y las empresas privadas por hacerse con la “bienquerencia” de la Casa Real.

Los viajes de Fontao

José Manuel Romero, conde de Fontao, 76 años, es amigo personal de Juan Carlos I desde el otoño de 1959, cuando éste “no era nadie”, según testimonios de la época. El aristócrata ex rojo y ex jesuita ayudó a Juan Carlos de Borbón cuando el príncipe, siguiendo el plan de estudios elaborado por Franco, acudió a la Facultad de Derecho de la Complutense en Madrid para recibir unas clases de derecho. Se conocieron el día que falangistas y carlistas gritaban contra don Juan Carlos a las puertas de la facultad.

En 1992, el rey contrató a Fontao (así se denomina a Romero Moreno en todos los ámbitos) para una doble labor: como abogado personal y como asesor externo para todos los asuntos legales de la Casa del Rey. Su contrato era revisable cada tres meses. Duró hasta el 31 de diciembre de 2014, cuando Felipe VI decidió prescindir de sus servicios.

En esos 22 años, según fuentes conocedoras de su actividad en Zarzuela, Fontao desarrolló “tares múltiples en asuntos decisivos” como el matrimonio y el divorcio de la infanta Elena con Jaime de Marichalar. En la actualidad, preside el consejo asesor de la firma Chávarri Abogados, a dónde llevó su propio bufete.

Su último trabajo para don Juan Carlos fue asesorarle en la demanda por paternidad interpuesta contra el rey por la ciudadana belga Ingrid Sartiau hace ahora un año. Fontao y don Juan Carlos siguen siendo amigos.

Su testimonio ante Castro tiene un inmenso valor. Según el entorno de la infanta Cristina, “él les dijo lo que tenían que hacer”. Esa es la tesis del abogado Ramón Bergós cuya testimonio grabado en vídeo ha desvelado este diario. Según declaró el propio Fontao ante Castro en marzo de 2013, “ellos no hicieron lo que él les dijo”.

Según fuentes conocedoras de los mismos, éstos son los trabajos que Fontao llevó a cabo a partir de 2004 para parar la actividad profit (lucrativa) que Urdangarin supuestamente llevaba a cabo enmascarada en una organización non profit (no lucrativa) como era el Instituto Nóos. Para documentar el camino seguido por Fontao, este diario ha accedido a la información escrita del llamado protectorado, el registro de fundaciones en la plaza del Rey de Madrid.

Noviembre 2004. Primer viaje a Barcelona

Las luces rojas se encendieron en la Casa del Rey con la compra de la enorme casa en Barcelona. Muy pocos en la Casa lo sabían. No así don Juan Carlos, que en julio de 2004 y en septiembre de 2004 hizo dos transferencias de 600.000 euros a la infanta Cristina para ayudarla a comprar la mansión de Pedralbes.

El 17 de octubre de 2004 Fontao lee en La Vanguardia una información a toda página firmada por Mariángel Alcázar y titulada “Una casa para toda la vida”. Aún no había digerido el tamaño de la vivienda de la calle Elisenda de Pinós- más de mil metros en una parcela de más de dos mil metros- y los casi 7 millones de euros que costaba cuando vio días más tarde la escritura publicada en el mismo diario de Barcelona: los entonces duque de Palma se habían saltado a la torera la regla no escrita de que las infantas mantenían separación de bienes con sus maridos.

Así había ocurrido con la infanta Elena y con Jaime de Marichalar, “que no movía un dedo sin consultarlo con Fontao”, señalan fuentes conocedoras de la relación del abogado con los dos yernos de Juan Carlos I. “Iñaki, sin embargo, era el ojito derecho de don Juan Carlos y hacía lo que le daba la gana. Él [Urdangarin] estaba en la sensación de que todos iban a decir que sí a lo que él hiciera. Sobre todo su suegro”, continúan estas fuentes.

Este status especial de Urdangarin con respecto al rey está detrás del primer viaje de Fontao a Barcelona: el abogado va a decirle que “no es normal” que los Urdangarin-Borbón “rompan la disciplina” y que compren una mansión de esas características a medias, según fuentes conocedoras de ese primer viaje en noviembre de 2004. Entonces Fontao descubre que no sólo han comprado la casa entre los dos, sino que “habían constituido una sociedad [Aizoon, creada en febrero de 2003] y estaban haciendo operaciones inmobiliarias”.

Entonces, Urdangarin era consejero independiente de Motorpress Ibérica; presidente del Instituto Nóos; profesor del departamento de política de empresa de ESADE y vicepresidente primero del Comité Olímpico Español (COE). La infanta Cristina cobraba como asalariada de la Caixa y como miembro de la Casa Real.

El abogado, que fue a Barcelona con el visto bueno de Aza, regresó a Madrid y se reportó al jefe de la Casa, que informó a don Juan Carlos.

Junio de 2005. Segundo viaje

Pasó medio año y las sospechas de Fontao fueron en aumento. Barcelona era un hervidero de rumores acerca de las actividades del yerno del rey. Un alto ejecutivo catalán acudió a Zarzuela a alertar a sus ocupantes de esos extendidos rumores. Aza tomó nota.  

Fontao, de nuevo con el visto bueno de Aza, regresó a Barcelona y reclamó a Urdangarin la documentación del Instituto Nóos para ver “cómo están trabajando”, según fuentes conocedoras del viaje. Fontao regresó a Madrid y estudió lo que se había traído: la conclusión que sacó es que la mezcla en Nóos de instituto mercantil y consultoría con actividades no lucrativas era “inaceptable”.

Poco después de regresar de Barcelona, el 27 de junio de 2005, el semanario El Siglo confirmó sus inquietudes.  En su portada del número 655, el semanario de José García Abad  tituló: “La mansión de los duques. Los negocios de los Urdangarin, ¿suficientes para para pagar seis millones de euros”. Nadie, excepto El Mundo seis meses más tarde, se hizo eco de esta investigación pionera del caso Nóos. 

Septiembre de 2005. Tercer viaje

A la vuelta del verano, Fontao regresó rápidamente a Barcelona. Allí informó a Urdangarin de que “de ninguna manera” podía hacer las cosas así, según fuentes conocedoras del viaje del abogado del rey, que se llevó las manos a la cabeza cuando comprobó la mezcla de profit y non profit que había en el Instituto Nóos. Dio órdenes. La primera, la necesidad de crear una sociedad mercantil para llevar a cabo actividades comerciales con una clara salvedad: en ningún caso podía Urdangarin estar presente en una sociedad así. La segunda, la obligación de constituir una fundación “como Dios manda” si lo que quería el entonces duque de Palma era seguir elaborando esa idea que le “obsesiona” del deporte como instrumento de avance social.

Urdangarin se tomó su tiempo a la hora de seguir las "tajantes" instrucciones de Fontao. El 2 de mayo de 2006, finalmente, se constituyó Fundación Areté. Pero el remedio fue peor que la enfermedad, según las fuentes consultadas. Fontao comprobó enseguida que Areté no era más que Nóos con otro nombre. El presidente siguió siendo Urdangarin, y el patronato vitalicio lo formaban Urdangarin, Torres y Miguel Teixeiro, según la información que figura en el registro de fundaciones de Madrid. Había otros dos puestos de patrono, por dos años, que quedaron vacantes.

Mayo 2006. Cuarto viaje

Este último viaje se produce cuando el PSOE ha empezado a indagar sobre Nóos en Baleares al tiempo que los periodistas Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta han comenzado a hacer incómodas preguntas en El Mundo. El ambiente de la reunión en Barcelona de este último viaje es tenso, según fuentes testimoniales.

Este es el encuentro el que están presentes Urdangarin, Diego Torres y el abogado Ramón Bergós, que es el que se ha ocupado de todos los asuntos jurídicos del Instituto Nóos. Se lleva a cabo en el despacho de Bergós y se produce una discusión entre los tres miembros de Areté (Bergós es el secretario) y el emisario del rey. Algunos recuerdan que el tono de voz era elevado. 

Fontao les dice, de nuevo, que “ni hablar”, que la fundación no puede ser así y les exige que constituyan una segunda. De nuevo, como en la primera, la operación de creación de la fundación la lleva a cabo Bergós así como una abogada de su bufete llamada Raquel Gómez Pérez, que es la que físicamente acude a Madrid a realizar las gestiones.

De nuevo, se tomaron su tiempo. La segunda fundación, la FDCIS (Fundación para el Deporte, la Cultura y la Integración Social) se constituyó el 13 de diciembre de 2006 y se inscribió en el registro el 14 de febrero de 2007. El presidente, ahora sí, era Joaquín Boixareu. Urdangarin ya no figuraba por ningún sitio. Los patronos eran nombres desconocidos, en su mayoría extranjeros: Javier Nieto; los mexicanos José Ernesto Amorós y José Miguel Orta Sánchez; Samir Anruni; el francés Michel Paul Maxim; el argentino Daniel Ezequiel Recico y Carlos Lufín, un español con residencia en Massachusetts (Estados Unidos). El secretario era de nuevo Bergós y la vicesecretaria Raquel Gómez Pérez.

Según la fiscalía y la policía, la FDCIS se usó con posterioridad para que una empresa de su propiedad, De Goes Stakeholder, desviara dinero de Nóos a Belice. En la documentación de la FDCIS no figura la adquisición de De Goes. Sí aparece que el 10 de febrero de 2009 el presidente pasó a ser Mario Sorribas y finalmente el 6 de agosto de 2009 el propio Diego Torres. Los patronos, su mujer, Ana María Teixeiro, y su cuñado, Miguel Teixeiro.

Dos años y medio de actividad

Pasaron dos años y medio desde que Fontao viajó por primera vez a Barcelona- noviembre de 2004- hasta que el marido de la infanta Cristina abandonó su supuesta actividad comercial disfrazada de ONG- febrero de 2007. Fue durante ese tiempo cuando Urdangarin llevó a cabo el grueso de los negocios que lo han llevado al banquillo con una petición de prisión de casi 20 años.

Según fuentes de Zarzuela, la prueba de que las labores de la Casa funcionaron es que “Urdangarin se quedó sin trabajo y empezó a buscar cosas” a partir de 2007 hasta que Telefónica “solucionó” su situación nombrándolo coordinador general de las actividades del Grupo Telefónica en Estados Unidos. Se trató de una decisión directa del presidente de Telefónica, César Alierta, que comunicó la noticia al resto de la empresa a través de la portada de la revista Hola el 22 de abril de 2009.

Una de los trabajos que Urdangarin buscó a partir de 2007 vino de la Seeliger y Conde, los headhunters barceloneses que acogieron a Esperanza Aguirre cuando ésta abandonó la política. Luis Conde le ofreció a Urdangarin cobrar por la llamada comisión de éxito (sólo se cobra cuando se consigue un contrato). Urdangarin, que ya llevaba muchos rapapolvos de Fontao,  pidió a José María (de Seeliger y Conde) que se pusiera de acuerdo con el abogado de la Casa del Ret sobre cómo tenía que ser su relación con la empresa.  Telefónicamente,  Fontao le explicó a Marco que Urdangarin sólo podía ser miembro del Consejo Asesor y cobrar dietas, pero "en ningún caso" comisiones, según fuentes conocedoras de la conversación. 

La tranquilidad duró poco en Zarzuela. Apenas un año, entre el verano de 2009, cuando los Urdangarin-Borbón se instalaron en Washington DC, y el de 2010, cuando el juez Castro abrió una pieza separada (la 25) en el caso Palma Arena. A partir de ahí, y hasta el 7 de noviembre de 2011 cuando se produjo el registro judicial en la sede del Instituto Noos en Barcelona, nadie en Zarzuela pudo o quiso adelantarse a los acontecimientos.