Intimidad personal y familiar

El Supremo prefiere el derecho a la imagen a "un buen programa"

El empresario Carlos Mattos vence a Mediaset por una emisión que atentó contra sus derechos.

Carlos Mattos

Carlos Mattos

  1. Grupo Mediaset
  2. Cruz Sánchez de Lara

"El ordenamiento jurídico no puede tolerar ni consagrar la idea de que el respeto a los derechos a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen no han de arruinar un buen programa de televisión", afirma el Tribunal Supremo en una sentencia que pone fin en la jurisdicción ordinaria a la batalla que el empresario colombiano Carlos Mattos ha librado frente a Mediaset y a la productora Veralia (antes BocaBoca) por la emisión, sin su consentimiento, del programa '21 días de lujo'.

La cadena de televisión y la productora deberán indemnizar al empresario con 60.000 euros tras perder el pleito en todas las instancias judiciales: el Juzgado, la Audiencia Provincial de Madrid y, ahora, la Sala Civil del Supremo.

El Alto Tribunal ha confirmado que la emisión de '21 días de lujo' vulneró los derechos fundamentales a la intimidad y a la propia imagen de Mattos, quien, tras acceder sin contraprestación alguna a la grabación de un programa sobre su familia y sus propiedades, revocó el consentimiento para su emisión al considerar que atentaba contra su dignidad y buen nombre.

Lo hizo al amparo del acuerdo que Mattos y la productora firmaron el 6 de junio de 2009 para la elaboración del reportaje, en el que se estipuló que el empresario podría solicitar el acceso al material referente a las grabaciones y entrevistas antes de que el programa fuese sacado al aire a fin de constatar si se había producido algún atentado contra su dignidad, integridad o buena imagen, si se cuestionaba su solvencia moral, familiar o profesional, o si se ponía en riesgo su seguridad o la de su familia o bienes. El documento explicitaba que "en caso de que haya una solicitud, luego de un análisis conjunto, se modificará el material de mutuo acuerdo, o será retirado si es necesario".

Pese a la notificación de que Mattos revocaba su autorización para la emisión ofreciéndose al mismo tiempo a correr con los gastos de la grabación, Veralia entregó el programa a Mediaset y la cadena lo emitió tres meses después, conociendo las objeciones del empresario. Lo emitió no sólo una vez, sino siete, y la primera difusión, el 30 de octubre de 2010, fue seguida por casi dos millones de espectadores, con un share del 15,1%.

El interés comercial

La Sala Civil del Supremo, en una sentencia de la que ha sido ponente el magistrado Eduardo Baena, subraya que "la revocación del consentimiento tuvo lugar tras el examen por Carlos Mattos de la grabación y antes de que el programa saliese al aire, siendo ello lo previsto y pactado en el acuerdo suscrito entre las partes".

"La temporalidad de la revocación fue fijada en el marco de la relación contractual y, además, no se sometía a condición ni justificación alguna, lo que excluye el abuso de derecho o la mala fe, pues se hace la revocación en el momento pactado y por decisión de Carlos Mattos tras examinar el contenido del reportaje, sin necesidad u obligación por éste de justificar su negativa. No se puede olvidar que su consentimiento para el reportaje era gratuito y sin contraprestación alguna, lo que no sucedía para la productora ni para el canal televisivo, que lo producían y emitían con un legítimo interés comercial", añade.

El Supremo da la razón a la defensa del empresario, ejercida por la abogada Cruz Sánchez de Lara, y hace suya la afirmación de la Audiencia de Madrid de que el ordenamiento jurídico "no puede tolerar" que se imponga la idea de que el respeto a los derechos fundamentales no puede "arruinar un buen programa".

La Sala valora especialmente la "gravedad de la conducta" de Mediaset y Veralia "por emitir el programa a pesar de la seria y firme revocación del consentimiento" del empresario.