ELECCIONES GENERALES 20D

La Unión Europea prefiere una gran coalición PP-PSOE

Bruselas da a Mariano Rajoy por ganador de las elecciones generales e insta a formar un gobierno “estable” pese a las “dificultades” que plantean los resultados del 20-D.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Los resultados de las elecciones del 20-D en España han generado desconcierto en la Unión Europea por los problemas que plantean a la hora de formar gobierno. La canciller alemana, Angela Merkel, no sabe a quién felicitar por la victoria dada la fragmentación de los resultados y prefiere esperar a que empiecen las negociaciones, según ha confesado su portavoz. Y el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ha pedido a España un gobierno “estable”, aunque es consciente de “las dificultades” para constituirlo.

Para Bruselas, la clave es precisamente la estabilidad. Estabilidad para cambiar los Presupuestos de 2016 y reducir el déficit público, que sigue estando entre los más altos de la UE. Estabilidad para completar las reformas económicas, en particular la reforma laboral, con el fin de bajar la “inaceptable” tasa de paro. Estabilidad en definitiva para cumplir las reglas presupuestarias de la UE y evitar que España se convierta de nuevo en un foco de la crisis del euro como ocurrió entre 2010 y 2012.

El ejemplo de Alemania y de la Comisión

Y aunque nadie lo dice en público para no dar la impresión de inmiscuirse en asuntos internos, en la UE se considera que lo que mejor garantiza esa estabilidad es una gran coalición entre el PP y el PSOE. Es la fórmula con la que gobierna Merkel en Alemania, con el respaldo de los democristianos de la CDU y los socialdemócratas del SPD, y también es la alianza que sostiene al propio Juncker en el Parlamento Europeo, con el apoyo extra en este caso de los liberales, grupo al que está adscrito Ciudadanos.

“Aquí la situación es evidente: la mejor fórmula es la gran coalición”, explica a EL ESPAÑOL un alto funcionario de la Eurocámara. “Quizá es el momento ahora de empezar a construir los cimientos y que sea posible en el futuro”, agrega. Porque en Bruselas son conscientes de que en España “no hay cultura política” para un acuerdo inmediato entre el PP y el PSOE.

La gran coalición es la hipótesis preferida para el PP europeo, mientras que entre los socialistas hay más división. Los más proclives son los alemanes y los austríacos, cuyos gobiernos nacionales se basan en esta alianza. En contraste, británicos, belgas, italianos, portugueses o franceses rechazan este sistema y apuestan por la “confrontación” entre izquierda y derecha, según explican fuentes parlamentarias

“Está claro que con un Gobierno PP-PSOE, con una mayoría tan sólida, tan grande, en el Parlamento español, la Comisión Europea estaría más relajada”, explica a EL ESPAÑOL Vincenzo Scarpetta, analista del centro de estudios Open Europe. No obstante, Scarpetta no le ve futuro a esta fórmula. “España no es Alemania y en general en Europa del sur este tipo de soluciones no funciona”, alega. En cambio, para el experto del think tank Bruegel, Zsolt Darvas, “no hay que excluir una gran coalición”, quizá después de repetir las elecciones. “En Alemania y otros países se ve que la gran coalición puede funcionar”, agrega.

Preocupación por un pacto PSOE-Podemos

Otras posibles alternativas de gobierno en España generan más inquietud, sobre todo por el riesgo de incumplimiento de las normas presupuestarias de la UE. “Está claro que un gobierno con el Partido Socialista y con Podemos se vería con algo más de preocupación en Bruselas, porque estos dos partidos juntos intentarían forzar unos plazos más largos para recortar el déficit”, afirma Scarpetta.

En cambio, “un Gobierno del PP, aunque sea un Gobierno de minoría, se vería como un elemento de continuidad: las instituciones europeas, la Comisión, estarían un poco más relajadas”, según el analista de Open Europe. A su juicio, esto genera una “contradicción” entre Bruselas y las democracias nacionales. “Los electores podrían preguntarse, ¿de qué sirve votar a un partido o a otro si al fin y al cabo todos los partidos tendrán que respetar los mismos objetivos de déficit, tendrán que seguir la misma política económica de recortes?”, explica Scarpetta.

A diferencia de la cautela de Merkel, Juncker no ha dudado en proclamar a Rajoy vencedor de las elecciones. “Quiero felicitarte por tu victoria en las elecciones de ayer en España”, afirma el presidente de la Comisión en la carta que ha enviado al líder del PP, rompiendo la tradición de esperar a la formación de gobierno. No obstante, ni Juncker ni su portavoz han querido pronunciarse sobre posibles coaliciones alegando que Bruselas “no puede dar opiniones sobre la formación de gobiernos”.

“A pesar de las dificultades, espero que el proceso que empieza ahora, permita la formación de un gobierno estable que continúe trabajando y cooperando con las instituciones y los socios europeos”, concluye la breve misiva del presidente del Ejecutivo comunitario.

La política económica, marcada por la UE

Independientemente del color del gobierno que se forme en España, la Comisión le exigirá de inmediato que cambie los Presupuestos de Rajoy para introducir nuevos recortes, ya que las cuentas aprobadas de 2016 incumplen los objetivos de déficit exigidos por la UE. El déficit español acabará en el 4,7% del PIB este año, en lugar del 4,2% que exige Bruselas; y se situará en el 3,6% en 2016, frente al 2,8% comprometido. Todos los partidos, excepto el PP, han anunciado en campaña que pedirán a Bruselas que relaje la senda de ajuste presupuestario.

Pero los expertos descartan que la Comisión vaya a dar una nueva prórroga a España, en particular porque la economía crece a un ritmo superior al 3%, y el principal motivo que justifica las ampliaciones de plazo es la mala situación económica. Además, “si llega un nuevo partido al gobierno, especialmente si no es un gobierno del PP, la Comisión tendrá una visión muy cauta y no permitirá déficits más grandes”, explica a EL ESPAÑOL el experto de Bruegel, Zsolt Darvas. “Si se siguen las reglas, la actual situación no justificaría más prórrogas”, añade, aunque recuerda que Bruselas tiene margen de maniobra político.

Es precisamente el fuerte crecimiento de España lo que a juicio de este analista hace casi imposible que la inestabilidad política se traduzca en una nueva crisis que a su vez se contagie a la eurozona. “La economía española está en muy buena forma ahora, los bancos están recapitalizados, así que si hay incertidumbre política no es bueno, pero no creo que tenga un impacto significativo en la economía y no temo que haya contagio. “Podría haber contagio si hay problemas económicos en España, pero creo que no hay casi ninguna probabilidad de que empiece una crisis económica en España sólo por las elecciones”, dice Darvas.