ELECCIONES VENEZUELA

El móvil, herramienta para vencer a la censura en Venezuela

El difícil acceso a la información en el país obliga a los ciudadanos a usar medios no tradicionales para estar informados.

El acceso a la información no es fácil en Venezuela.

El acceso a la información no es fácil en Venezuela. Reuters

Los 1.116 medios radioeléctricos que están distribuidos por toda Venezuela transmiten simultáneamente al presidente, Nicolás Maduro, en señal abierta. Es una cadena obligatoria y discrecional transmitida el pasado 30 de noviembre. En ella el mandatario hace claro proselitismo a favor de los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) que el domingo 6 de diciembre participarán en las elecciones parlamentarias. En lo que va de campaña se contabilizan más de ocho horas de estas emisiones, según estimaciones de Espacio Público, organización no gubernamental dedicada a la defensa del derecho a la información.

“Las cadenas son un mecanismo de censura”, dice Carlos Correa, director ejecutivo de la ONG. Y, según sus estudios, no es el único método para impedir la libertad de expresión e información en el país.

Correa expresa que este es un proceso que lleva muchos años. Recuerda que en 2007 el Estado decidió no renovar la concesión a Rctv, un canal de señal abierta, con una línea editorial crítica con el Gobierno del entonces presidente Hugo Chávez, que en 2009 también salió de la programación por suscripción. En ese mismo año 34 emisoras de radio fueron cerradas. La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), institución encargada de administrar el espectro radioeléctrico, comunicó que la decisión se tomaba porque los medios en cuestión no cumplieron con “los requisitos legales para operar”. Diosdado Cabello, actual presidente de la Asamblea Nacional y candidato a la reelección como diputado, era el presidente del ente en esa época.

En la actualidad más del 80% de las emisoras de radio y televisión no tienen permiso de transmisión al día, funcionan sin licencia, según datos proporcionados por Correa, por lo que una decisión del Ejecutivo podría sacarlas del aire. Ese es un elemento de presión con el que tienen que convivir estas estaciones.

La descalificación permanente de medios y periodistas a través de las plataformas gubernamentales y los altos funcionarios del Gobierno, los procedimientos judiciales, algunos casos de violencia, la restricción en la venta del papel a los periódicos, producto del monopolio estatal de este rubro, y la compra de medios por parte de gente cercana al partido de gobierno genera lo que Correa define como “una restricción importante de los espacios de información pública, de debate sobre los temas en Venezuela”.

Censura y desequilibrio

El Ministerio de Comunicación e Información venezolano ha hecho llegar una “carta de compromiso” a los corresponsales de medios extranjeros, que debe ser firmada por los reporteros que quieran cubrir las elecciones del 6 de diciembre. La misiva es considerada como “un mecanismo para establecer censura previa”, en opinión de Marianela Balbi, directora del Instituto Prensa y Sociedad Venezuela (Ipys). Esta ONG de libertad de expresión y periodismo de investigación ha denunciado que los términos en los que está redactada la carta suponen un condicionamiento de la cobertura, una amplia discrecionalidad y unas consecuencias como la revocatoria de las credenciales. “Eso es algo inédito”.

Balbi destaca que los corresponsales extranjeros en Venezuela tienen que cumplir con una serie de requisitos mucho más engorrosos y complicados que en otros países de la región, como la presentación de los contratos de trabajo, por ejemplo. “Esto se une a una campaña en la que los medios están siendo utilizados con un desequilibrio en la presentación de las cuñas de cada uno de los actores políticos”, afirma la periodista.

A pesar de que Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), ha afirmado que sólo ellos tienen la potestad de prohibir la difusión de comerciales que violen las normas y, por el contrario, los canales de televisión y emisoras de radio están obligados a transmitir las cuñas de los diferentes actores políticos, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ha dicho que estaciones como Globovisión se han autocensurado al no emitir todas las piezas de la campaña opositora.

Henry Ramos Allup, líder de Acción Democrática, uno de los partidos que integra la MUD, ha solicitado al CNE que ordene a la televisora reponer las cuñas vetadas. Lucena no ha tardado en responder a la petición y ha informado que existe un proceso administrativo contra Globo por “suspender” la pieza de la discordia.

Este desequilibrio a favor de algunos candidatos, que se hace evidente al sintonizar la radio o la televisión, donde la cantidad de propaganda oficialista es mucho mayor a la opositora, se agudiza en el interior del país. “Las ciudades más chicas, en los estados más pequeños, son más vulnerables a la presión oficial. Allí hay menos posibilidades de debate”, comenta Carlos Correa de Espacio Público.

Los móviles como alternativa

Mantenerse informado en Venezuela “es una pirueta” y así lo destaca Mariana Bacalao, profesora de Opinión Pública en la Universidad Simón Bolívar. “Hemos quedado a oscuras en materia de información”, dice. Ella entiende que esto ha llevado a que los ciudadanos busquen otras vías. Por ello los canales de televisión extranjeros o los medios en internet suponen una alternativa al discurso oficial. Pero estos medios también han conocido la censura.

William Castillo, actual presidente de Conatel, ha admitido ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que esa institución ha bloqueado “legalmente” el acceso a 1060 páginas web por requerimiento de las autoridades. En esa misma comparecencia, Castillo ha asegurado que el canal colombiano NTN24 fue bloqueado de la programación de las operadoras de televisión por cable y satélite por promover “la agitación social” durante la cobertura de las protestas a principios del año 2014.

En cuanto al bloqueo al acceso general a internet también existe un precedente. En los comicios presidenciales, realizados en Venezuela el 14 de abril de 2013, el país se quedó sin el servicio durante unos minutos. Y así lo ha aceptado Jorge Arreaza, vicepresidente del país. “Fue una maniobra breve para impedir más hackeos conspiradores del exterior”. El Gobierno ha alegado que piratas electrónicos del exterior atacaron la web del CNE. La medida ha sido protestada por miembros de la comunidad de software libre de Venezuela y otras organizaciones defensoras de la neutralidad de la red.

Pero la ciudadanía tiene en su bolsillo otra alternativa para mantenerse informado: el móvil. En consideración de Luis Carlos Díaz, periodista especializado en redes, tecnologías e infociudadanía, los grupos privados de las aplicaciones de mensajería móviles como Whastapp o Telegram, así como los correos electrónicos y los demás servicios que “no se pueden monitorizar en público, con información que no está a la vista del gobierno” permiten sortear la censura.

Ese uso de los dispositivos móviles va a generar cambios importantes en estas elecciones, porque la gente va a estar informada por las vías que no están a la vista de nadie, explica Díaz. “Eso hace a los ciudadanos más poderosos que antes. Más poderosos que los políticos y más poderosos que la prensa”.