NUEVA CUMBRE

Por qué la UE despliega la alfombra roja a Erdogan

Este domingo los líderes europeos ofrecerán 3.000 millones a Turquía para frenar el flujo de refugiados.

El presidente turco saluda al presidente del Consejo Europeo.

El presidente turco saluda al presidente del Consejo Europeo.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, fue el que exigió la convocatoria de una cumbre de todos los líderes de la Unión Europea con Turquía. La reunión, sin precedentes, se celebra este domingo en Bruselas, pero Erdogan ha declinado asistir en principio y envía a su primer ministro, Ahmet Davutoglu. Esta paradoja resume la desconfianza que preside las relaciones entre turcos y europeos. Y pese a todo, los líderes de la UE tienen previsto activar un acuerdo según el cual pagarán 3.000 millones de euros a Turquía a cambio de que selle sus fronteras y se quede con los refugiados sirios.

La cumbre apenas durará tres horas, entre las 16:00 y las 19:00 horas, y se celebra en plena alerta terrorista en Bruselas tras los atentados del 13-N en París. Aunque el nivel de amenaza ha bajado del 4, que era el máximo, al 3, las distintas delegaciones nacionales se han tenido que reducir en un tercio respecto a su composición normal por motivos de seguridad.

El derribo por parte de Turquía el pasado martes de un caza ruso en su frontera con Siria complica todavía más la reunión. El conflicto diplomático entre Ankara y Moscú se abordará muy probablemente durante la reunión, pero los líderes europeos descartan una declaración de solidaridad con Erdogan similar a la que hizo la OTAN la semana pasada. Turquía todavía no forma parte de la UE y no puede invocar la cláusula de defensa mutua. “Ya tenemos bastantes problemas con los rusos como para añadir otro más”, explica un diplomático europeo.

Bruselas se pliega a las exigencias de Erdogan

Por lo demás, Bruselas se ha acabado plegando a todas las peticiones de Ankara. No sólo a poner el dinero, sino también a reactivar las negociaciones de adhesión de Turquía a la UE, acelerar la supresión de visados para los turcos que visitan Europa, celebrar cumbres periódicas o incluso suavizar las críticas por el creciente autoritarismo de Erdogan. De hecho, la Comisión retrasó hasta después de las elecciones turcas del 1 de noviembre un informe que denunciaba los retrocesos en materia de libertad de expresión. Otros dos periodistas acaban de ser acusados de espionaje por denunciar que los servicios secretos turcos están enviando armas a los islamistas en Siria.

“Comprar el silencio de la UE a cambio de cooperación y control en materia migratoria es un enorme problema. La situación en materia de derechos humanos en Turquía se ha deteriorado mucho en los últimos doce meses”, explica a EL ESPAÑOL el director para Europa de Amnistía Internacional, John Dalhuisen.

La UE no ve alternativas al pacto con Turquía

Pero el acuerdo con Turquía se ve en la capital comunitaria como la única solución posible a la crisis de los refugiados. Otras iniciativas, como el reparto de demandantes de asilo, no sólo han dividido a la UE, sino que además avanzan a un ritmo desesperantemente lento. Sólo se ha distribuido a 159 refugiados de los 160.000 comprometidos. Los atentados de París todavía han endurecido más la postura contraria de los países del este. Está en juego la supervivencia del espacio sin fronteras Schengen, amenazada por las medidas unilaterales de cierre de fronteras o construcción de vallas.

“Con mayor o menor entusiasmo, todos somos conscientes de que Turquía es un socio clave”, señala el alto funcionario de la UE. En lo que llevamos de año, un total de 721.000 inmigrantes y refugiados, en su mayoría sirios, han llegado a Grecia cruzando el Egeo desde Turquía, según los datos de la Organización Internacional para las Migraciones. El número de refugiados sirios en Turquía supera ya los 2,2 millones y Erdogan asegura que ha gastado más de 7.000 millones de euros de sus propios recursos para atenderlos. La canciller alemana, Angela Merkel, es la principal promotora del acuerdo con Ankara. Su política de puertas abiertas a los sirios le ha provocado problemas tanto entre sus socios europeos como en su propio gobierno.

El acuerdo con Bruselas prevé que Turquía refuerce las patrullas marítimas en el Egeo y el control de su frontera terrestre con la UE, en colaboración con Grecia y Bulgaria, con el fin de impedir que los refugiados lleguen a Europa. Ankara potenciará la lucha contra las mafias de tráfico de seres humanos y aceptará la repatriación de aquellos inmigrantes irregulares que no tengan derecho al asilo y que vengan de su territorio, aunque no sean nacionales turcos. Finalmente, el Gobierno de Erdogan se compromete a mejorar la situación económica y social de los refugiados sirios, por ejemplo facilitando su acceso al mercado de trabajo. “Hay desconfianza en que Turquía vaya a frenar la llegada de refugiados”, explican las fuentes consultadas.

¿Quién pondrá los 3.000 millones de euros?

A cambio de esta colaboración, la UE ofrece a Turquía un pago de 3.000 millones de euros en dos años. Pero todavía no está claro si para Erdogan esto es suficiente o en realidad lo que pide son 3.000 millones anuales. Además, tampoco se ha acordado de dónde saldrá el dinero. Bruselas ya ha puesto sobre la mesa 500 millones de euros del presupuesto comunitario, pero dice que no hay más fondos. El resto del dinero deben ponerlo los Estados miembros según su riqueza. España tendría que aportar 191 millones de euros, Alemania 534 millones, Reino Unido 400 millones y Francia 386 millones.

Pero las capitales no están conformes con este reparto y quieren estrujar todavía más las arcas de la UE para reducir las facturas nacionales. Algunos países, como Croacia, Hungría o Polonia se resisten a contribuir. “Los demás, todos estamos no sé si resignados o dispuestos a pagar”, explica el diplomático.

Por lo que se refiere a las negociaciones de adhesión de Turquía a la UE, aunque se iniciaron en 2005, hace tiempo que están estancadas. En los diez años transcurridos, sólo se han abierto 13 de los 35 capítulos previstos y únicamente se ha completado uno. A cambio de que Ankara se quede con los refugiados, los líderes europeos están dispuestos a abrir un nuevo capítulo, el referido a la política económica y monetaria, el próximo 15 de diciembre. Y otros cinco -energía, justicia e interior, educación y cultura y política exterior y de defensa- durante el primer semestre de 2016. Grecia y sobre todo Chipre, cuyo norte está ocupado por Turquía desde 1974, son los países que más se resisten a reactivar las conversaciones.

Finalmente, los líderes europeos ofrecen a Turquía suprimir la exigencia de visados a sus ciudadanos en octubre de 2016.

Turquía no garantiza la protección de los refugiados

Para Amnistía Internacional, “Turquía no es un país que ahora esté en posición de garantizar y respetar los derechos de los refugiados y por ello Europa no debería cerrar un acuerdo para que Turquía se quede a los refugiados”. “Reclutar a Ankara como mercenario para realizar los controles de fronteras de Europa dejará a los demandantes de asilo atrapados en un país con dificultades para protegerles”,  señala su director John Dalhuisen.

En este sentido, Amnistía denuncia que los guardias de fronteras turcos están devolviendo refugiados a Siria, que Ankara no garantiza la integración laboral y económica de los que se quedan y que tampoco concede protección a los inmigrantes de otros países en situación de conflicto como Irak o Afganistán.

“La cumbre versará sobre cuánto puede extraer Turquía de la UE en términos de dinero y concesiones y de lo que la UE puede obtener de Turquía a la hora de reforzar el control de las fronteras. Ninguna de las partes tiene como prioridad respetar los derechos humanos de nadie, así que es muy difícil que el resultado de esta cumbre mejore la situación de los refugiados”, lamenta Dalhuisen.