CRISIS REFUGIADOS

"Infringí la ley. Lo hice por compasión"

Un exsoldado británico podría ir a la cárcel por intentar rescatar a una niña refugiada de Calais y llevarla con su familia en Inglaterra. 

Rob Lawrie con la pequeña Bahar en Francia.

Rob Lawrie con la pequeña Bahar en Francia. FB

La imagen del pequeño refugiado Aylan Kurdi varado sin vida en las playas de Turquía conmocionó al mundo en septiembre, pero para el exsoldado británico Rob Lawrie lo cambió todo. “La miré fijamente durante una hora”, cuenta Lawrie a este diario por teléfono. “Pensé que tenía que hacer algo para ayudar… Me destrozó”, dice. No sabía que poco después se estaría enfrentando a una posible condena de cinco años en prisión por ayudar a una niña afgana poco mayor que Aylan.

A sus 49 años, Lawrie cogió sus ahorros y su furgoneta y partió a ofrecer ayuda en Calais, en el norte de Francia, donde unos 3.000 refugiados se amontonan en un campamento improvisado conocido como 'La Jungla' con la esperanza de poder cruzar el Eurotúnel y encontrar un futuro mejor en Reino Unido. “Como se acerca el invierno, pensé que las tiendas no serían suficientes, necesitaban refugios, así que decidí gastarme todo mi dinero en madera y materiales de aislamiento para construir refugios para los refugiados”, afirma.

Entre este año y el pasado las autoridades frustraron cerca de 40.000 intentos de atravesar el Canal de la Mancha ilegalmente, según datos de finales de agosto del Gobierno británico. Algunos refugiados y migrantes pierden la vida en el intento, arrollados por vehículos. Mientras, en 'La Jungla' las condiciones de vida exponen a los refugiados a un “trato inhumano o degradante”, según una reciente decisión del Consejo de Estado galo que obliga a las autoridades francesas a instalar grifos, baños y servicios de recogida de basura en el campamento. Naciones Unidas ha expresado su preocupación por la situación de las personas hacinadas en la población improvisada.

En total, Lawrie viajó alrededor de una decena de veces a La Jungla para ayudar a construir sus refugios. Allí enseñó a un grupo de refugiados sudaneses y juntos levantaron un centenar, asegura. En su primera visita, conoció a Bahar, de cuatro años, y a su padre. El padre de Bahar decidió llevársela de Afganistán por el trato que reciben allí las mujeres, cuenta Lawrie, con el propósito de llevarla a Leeds, en el norte de Inglaterra, donde tienen familia. “Su padre y yo nos hicimos buenos amigos y la pequeña y yo conectamos”, cuenta. “Jugábamos, me ayudaba a poner clavos a los refugios, me seguía a todas partes”.

El padre de Bahar, o 'Bru' como la llama Lawrie, le pidió en numerosas ocasiones que se llevase a su hija al Reino Unido para que se reuniera con sus familiares en Leeds, dice el exsoldado, que se negaba por miedo a lo que podría pasar si lo interceptaban en la frontera. Pero en su último viaje, Lawrie cambió de parecer. Era una noche de mucho frío, y se encontraban alrededor del fuego cocinando lentejas. Bahar se durmió en la rodilla de Lawrie a pesar de las bajas temperaturas. “En ese momento decidí que no podía dejarla allí más tiempo (…) Lo hice por compasión”.

Lawrie preparó un escondite en su furgoneta para la pequeña, con un oso de peluche y cintas para que no se lastimase en el viaje. Durante el día, el británico había llenado su vehículo con mantas que sobraban de donaciones para llevarlas al Reino Unido y donarlas a los sintecho. Entonces, dos refugiados eritreos se escondieron entre ellas, dice Lawrie. Cuando llegó a suelo británico, los guardias lo pararon y descubrieron a los dos hombres escondidos entre las mantas. “De ninguna manera me hubiera atrevido a arriesgar la entrada de Bru [en el Reino Unido] llevándome también a otros dos hombres”, afirma.

La policía gala lo convenció para que volviera a suelo francés para tomar su declaración y allí lo detuvieron, cuenta Lawrie, y se lo llevaron a un centro de detención. Entonces, informó a las autoridades de que había una niña pequeña en la furgoneta y les pidió que regresaran a por ella. Ahora el exsoldado irá a juicio en enero y podría recibir una pena de hasta cinco años de cárcel y una multa de 30.000 euros. El Ministerio de Exteriores británico ha afirmado estar al corriente de la situación y preparado para ayudar a Lawrie. “Hemos estado en contacto con la policía francesa respecto al arresto del Sr. Lawrie y estamos listos para proporcionar asistencia consular si la solicita”, declaró el organismo a este diario.

Cuando se enteró de la situación de Lawrie, Jim Innes, que trabaja en una organización caritativa, decidió ponerse en contacto con él a través de Facebook. “No conocía Rob hasta que ocurrió lo de Francia”, dice. Conmovido por su historia, Innes decidió lanzar una campaña en internet en la plataforma 38degrees para recoger firmas con las que presionar a las autoridades y evitar que el voluntario británico ingrese en prisión.

Bahar, de cuatro años, en

Bahar, de cuatro años, en FB

Innes comenzó a recibir quejas por correo electrónico de gente que no podía firmar la petición porque no tenían un código postal del Reino Unido. Entonces, pidió a una amiga francesa que crease otra petición en Change.org, que tiene cerca de 90.000 firmas de todo el mundo. “La razón por la que creó la petición fue simplemente para apoyar a una persona que ha hecho tanto, construyó 100 refugios en La Jungla”, asegura Innes. En Facebook, la página “Apoya a Rob Lawrie” pide que la justicia francesa absuelva a Lawrie. Pero las campañas en las redes se han convertido a la vez en una forma de apoyar a los refugiados, dice Innes.

Jean-François Dubost, responsable del Departamento de Población Desarraigada de Amnistía Internacional en Francia, afirma que a los refugiados en Calais que quieren alcanzar el Reino Unido no se les permite entrar en el país a pedir asilo a raíz de los acuerdos entre Francia y Reino Unido y la regulación de Dublín, que otorgan toda la responsabilidad a las autoridades francesas. “Claramente, hay una necesidad de establecer condiciones de entrada seguras y legales para la gente en Calais”, dice.

“Este es un gran problema para Francia y no puede resolverlo por sí sola”, dice Lawrie. “Necesitan al Reino Unido y a Alemania, todos necesitan sumarse y rápidamente idear un plan de acción para proporcionar ayuda estructurada a esta gente”, asegura. Ante la pregunta de si se arrepiente de lo hecho, Lawrie dice: “Siento enormemente haber roto la ley, porque no había roto una ley en mi vida (…) Pero cuando vi estos niños refugiados, no me podía quedar quieto y no hacer nada”.